Una Teoría de la Clase Política Española

... Y algun dia, Sam, dejara de tocar la ceremonial orquesta, pues por fin, comenzara el Siglo XXI ...(…..) La crisis ha acentuado el conflicto entre interés particular de la clase política española y el interés general de España. Las reformas necesarias para permanecer en el euro chocan frontalmente con los mecanismos de captura de las rentas que sostienen dicho interés particular (…..) La infinita desgana con que nuestra clase política está abordando proceso reformista ilustra bien que, colectivamente al menos, barrunta las consecuencias que reformas pueden tener sobre su “gran” interés particular. La única reforma llevada a término por iniciativa propia, la del mercado de trabajo, no afecta directamente a los mecanismos de captura de rentas. Las que sí lo hacen, exigidas por la UE como, por ejemplo, la consolidación fiscal, no se han aplicado. Deliberadamente, el Gobierno confunde reformas con los recortes y subidas de impuestos y ofrece los segundos en vez de las primeras, con la esperanza de que la tempestad amaine por sí misma y, al final, no haya que cambiar nada esencial. Como eso no va a ocurrir, en algún momento la clase política española se tendrá que plantear el dilema de aplicar reformas en serio o abandonar el euro. Y esto, creo yo, ocurrirá más pronto que tarde. La teoría de las élites extractivas predice que interés particular tenderá a prevalecer sobre interés general. Veo probable que en los 2 partidos mayoritarios españoles crezca deprisa el sentimiento “pro peseta”. De hecho, hay en ambos partidos cabezas de fila visibles de esta corriente. Confusión inducida entre recortes y reformas tiene la consecuencia perversa de que la población no percibe las ventajas a largo plazo de reformas y sí experimenta el dolor a corto plazo de los recortes que, invariablemente, se presentan como una imposición extranjera. De este modo se crea el caldo cultivo necesario para, cuando circunstancias sean propicias, presentar salida del euro como defensa de soberanía nacional ante una agresión exterior que impone los recortes insufribles al Estado de bienestar. También, por poner un ejemplo, los controladores aéreos presentaban defensa de su interés particular como una defensa de la seguridad del tráfico aéreo. La situación actual recuerda mucho a lo ocurrido hace casi dos siglos cuando, en 1814, Fernando VII, El Deseado, aplastó la posibilidad de modernización de España surgida de la Constitución de 1812 mientras el pueblo español le jaleaba al grito de ¡vivan las “caenas”! Por supuesto que al Deseado muy actual, llámese Mariano, Alfredo, u otra cosa, habría que jalearle incorporando la vigente sensibilidad autonómica, utilizando gritos del tipo ¡viva Gürtel! ¡vivan los ERE de Andalucía! ¡visca el Palau de la Música Catalana! Pero, en cualquier caso, las diferencias serían más de forma que de fondo. Una salida del euro, tanto si es por iniciativa propia como si es porque los países del norte se hartan de convivir con los del sur, sería desastrosa para España. Implicaría, como acertadamente señalaron Jesús Fernández-Villaverde, Luis Garicano y Tano Santos en EL PAÍS el pasado mes de junio, no sólo una vuelta a la España de los 50 en lo económico, sino retorno al caciquismo y a la corrupción en lo político y en lo social que llevaría a fechas muy anteriores y que superaría con mucho a la situación actual, que ya es mala. Calamar vampiro, reducido a chipirón, sería cabeza de ratón en vez de cola de león, eso nuestra clase política lo ve como un mal menor frente a la alternativa del harakiri que suponen las reformas. Los liberales, como en 1814, serían masacrados, de hecho, en los dos partidos mayoritarios, ya se observan movimientos en esa dirección. El peligro que todo esto acabe ocurriendo en un plazo relativamente corto es, en mi opinión, significativo. ¿Se puede hacer algo para evitarlo? Lamentablemente, no mucho, aparte de seguir publicando artículos como éste. Como muestran todos los sondeos, el desprestigio de la clase política española es inmenso, pero no tiene alternativa a corto plazo. A más largo plazo, como explico a continuación, sí la tiene (…..)

Link: http://politica.elpais.com/politica/2012/09/08/actualidad/1347129185_745267.html

Acerca de ignaciocovelo
Consultor Internacional

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