La Política Exterior de la Automarginación

Cristina Fernández de KirchnerLa relación entre América latina y los Estados Unidos se encuentra en una etapa profundización y consolidación alrededor de creciente convergencia de intereses. Solo hace falta enumerar los recientes contactos al más alto nivel para darse cuenta de ello. En mayo de este año, el presidente Barack Obama visitó a sus pares en México, Costa Rica; el vicepresidente Joseph Biden entabló una gira que incluye a Colombia, Trinidad y Tobago y Brasil; en junio, presidentes de Chile y Perú, Sebastián Piñera y Ollanta Humala, tendrán importantes visitas de trabajo con el presidente norteamericano y en octubre, Dilma Rousseff hará una visita de Estado a Washington: este es el máximo nivel que mandatario extranjero puede recibir en otro país. La gran ausente en esta convergencia es Argentina. ¿A qué se debe esta ausencia? (…..) Nuestra ausencia del diálogo que está marcando pautas para el futuro desarrollo de las Américas se debe, en cambio, a que hemos comprado tercermundismo cerril y primitivo que es repudiado por nuestra propia subregión. Es fruto de lo que hemos sembrado a través de nuestra política exterior, nuestra política interna en los últimos años. Al dejar afuera a nuestro país de su gira, Joseph Biden está claramente retribuyendo nuestras actitudes con su indiferencia. En política exterior la regla de oro es la reciprocidad. Los países y gobiernos actúan a través de los gestos y los símbolos. El gesto de Biden es el reflejo de la distancia que (la) Argentina puso unilateralmente. Además, nos muestra y muestra a los demás que Argentina, por el momento, no cuenta para los Estados Unidos. Nuestra marginación no es solamente en relación a ese país sino también en relación a nuestros vecinos. No hay que confundir: Dilma Rousseff puede acompañar a Cristina Fernández de Kirchner a Cuba para abrazar a los Castro, pero se va sola a los Estados Unidos a reunirse con Barack Obama y de esa forma llena espacios convergencia estratégica que nosotros abandonamos. Sabe que para elevar el nivel de vida de su población y posicionar a Brasil en el mundo, como lo lograron recientemente Santos y Colombia con apoyo norteamericano para entrar a la OECD, hay que mirar más al norte. No se trata privilegiar a Estados Unidos por sobre relaciones sur-sur o con países emergentes ya que no es necesario elegir entre uno o el otro. Pero sí se trata de entender cuáles son los países con la mayor influencia y poder. Por eso, Argentina tiene que tener una agenda estratégica con el mayor número de actores importantes posible y Estados Unidos es un actor ineludible. El viaje de Joe Biden y los viajes que le seguirán de parte de los presidentes de la región revela que no solo estamos afuera de la agenda de Estados Unidos, todavía la nación más poderosa del planeta, con todo lo que ello significa en cuanto al franco acceso a la tecnología, conocimiento, mercados e inversión. También estamos excluidos de los intereses generales y de la visión del mundo de gran parte de nuestros vecinos: auto-marginados de discusiones más relevantes para el desarrollo latinoamericano cuando hace poco, desde el principio de nuestra historia, fuimos referente ineludible. Con eso perdemos todos los argentinos.

Link: http://www.lanacion.com.ar/1586922-la-politica-exterior-de-la-automarginacion

Acerca de ignaciocovelo
Consultor Internacional

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: