China amplía en US$68.400 millones su inversión en Brasil

China pasó a ser el socio comercial más importante de Brasil. Pero camina hacia otro título: el de mayor inversor, según revela un estudio del Consejo Empresarial Brasil-China, difundido en Río de Janeiro, los chinos ya se lanzaron en esa carrera. Iniciativas anunciadas por 44 compañías privadas y estatales de la potencia asiática suman ya 68.400 millones de dólares. De esa cifra se concretaron o están en marcha proyectos por 24.400 millones de dólares. Es un paquete de 60 propuestas que amplifica los vínculos entre el gigante sudamericano y el asiático, socios a su vez del grupo BRIC que completan, India y Rusia. (Clarín, Argentina – 26/11/2012)

Según Claudio Frischtak, coordinador del informe que abarcó el período 2007-2012, hay un cambio “en la tendencia inversiones chinas en Brasil. Hasta 2010, la apuesta tenía un foco prioritario: los recursos naturales y productos primarios en general. Pero a partir de 2011 se produjo un viraje al área industrial y de servicios”. La expansión ya no viene sólo del sector petrolero o minero, sino de alta tecnología como la fábrica de computadoras que instaló Lenovo. La avanzada ahora va desde servicios de internet a la producción Tablet’s, textiles, automotriz o autopartes. Si este año China alcanzó el primer lugar en el comercio exterior brasileño, al totalizar un volumen de intercambio bilateral de US$ 78.000 millones, la expectativa es que con las nuevas inversiones “ese flujo de comercio se incrementará” indicó el especialista. El dossier del CEBC reveló algo más: “Existe una correlación clara entre el fortalecimiento empresas chinas y su necesidad de globalizarse con mayor presencia en territorio brasileño”, subrayó Frischtak.

“Hace 20 años, China importaba automóviles. Hoy posee fabricas propias y su interés es internacionalizar sus empresas” describió Andre Soares, uno de los especialistas que participó en la ardua elaboración de ese documento. Los propios chinos pusieron de relieve ese factor al señalar en un trabajo de la embajada de China en Brasil que, ante la necesidad de globalizarse, las empresas privadas chinas decidieron acompañar a las grandes estatales en la conquista del mercado brasileño. Una de las vertientes atractivas, y no sólo para las firmas asiáticas, es la Copa del Mundo de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. Hay grandes obras comprometidas que preceden ambos acontecimientos y eso ejerce una fuerte seducción al capital extranjero. La firma china Sany, por ejemplo, desembolsará 200 mill. dólares en una nueva fábrica para producir equipos de pavimentación y trazado de rutas. Dueña de una planta en el Valle de Paraíba, región localizada en el este del Estado de San Pablo y que concentra gran parte de su PIB. Ubicará las nuevas instalaciones en las proximidades a la automotriz Chery, que lleva invertidos en Brasil 400 millones de dólares y que se propone crear, según sus ejecutivos, 3.000 nuevos empleos. Pero hay otro segmento que las entusiasma: el mercado de autos. En el caso de la automotriz Changan International, la corporación planea montar una planta en el estado de Goiás (donde se ubica la capital Brasilia). De ella deben salir inicialmente 50.000 vehículos al año, pero el proyecto prevé llegar a 120.000 unidades. Se trata de autos populares y la planta tiene como proyecto entrar en funcionamiento a partir de 2014. En la misma línea, Shineray quiere iniciar ventas de utilitarios leves, para lo cual traerá tres líneas: van, furgones y pickups. Primero desarrollará la red de distribución. Las dos siguen los pasos de la Chery. El sector de autos enfrenta un dilema y es la negociación del nuevo régimen automotriz entre Argentina y Brasil. El actual vence a fin de año. Esto debe redefinir también nuevas inversiones de montadoras en ambos países. China pretende apuntalar ese proceso con una presencia bancaria y financiera en territorio brasileño. “Aquí hay dos fenómenos simultáneos: la necesidad de internacionalizar su moneda, el yuan. Por otro lado, también busca globalizar sus bancos y con ellos acompañar las inversiones que realicen las empresas chinas en el exterior. En este caso específico, en Brasil”, sostuvo Soares.

El mercado brasileño está bajo el radar de las instituciones estatales como el Industrial and Commercial Bank of China (ICBC), el mayor banco chino. La entidad está a la espera de definiciones del gobierno brasileño para actuar en el país. Aun así avanzó en búsqueda de ejecutivos para componer su equipo inicial. El China Construction Bank apunta a la compra de instituciones locales más pequeñas para entrar en el mercado brasileño. Es claro que el sector primario es el que más inversiones ha consumido hasta ahora. Es el de Sinopec que adquirió 40% de las operaciones brasileñas de la compañía española Repsol, con un desembolso de 7.100 millones de dólares. Lo mismo ocurrió con la empresa Petrogal Brasil, subsidiaria de Galp Energía (con sede en Portugal). Por 30% del paquete, Sinopec pagó 4.100 millones de dólares. En área de energía, State Grid adquirió siete líneas de transmisión eléctrica. Pagó 531 millones de dólares y asumió una deuda de 411 millones. En esta ofensiva, las empresas estatales y privadas chinas encuentran dificultades. Artículo agencia Xinhua recordó, recientemente, la investigación del BM que colocó a Brasil como 4to país más difícil para extranjeros que quieren abrir empresas. Destaca que es un proceso que demanda no menos de medio año. Brasil está sólo un poco mejor que Angola, Haití y Venezuela.

Acerca de ignaciocovelo
Consultor Internacional

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