Estados Unidos, a merced de la corriente

La comunidad mundial tiene derecho a preguntarse qué pasa si su primera potencia no tiene realmente una política exterior coherente. ¿Qué pasa si, a pesar de que la retórica en USA que habla de una “gran estrategia”, en realidad no hay siquiera una estrategia? ¿Qué pasa, y esto es mucho más atrevido, si el hecho de no tener una agenda global evidente, de no proclamar que EEUU tiene un interés vital aquí, allá y acullá, es una forma razonable de conducirse, sobre todo en la agitada e impredecible situación mundial? ¿Es que ninguna otra potencia se ha enfrentado al mismo dilema que los EEUU de hoy? En una cierta ocasión, en la Cámara de los Lores británica, al tercer marqués de Salisbury, uno de los mejores ministros de Asuntos Exteriores del siglo XIX, le pidieron que resumiera la estrategia fundamental que seguía el Gobierno para enfrentarse a complicaciones mundiales. Con la aguda ironía que caracterizaba, contestó que su política se basaba en “dejarse llevar con indolencia por la corriente, sirviéndose aquí y allá de cloques para evitar una colisión”. Reconocer esto le valió que sus detractores le acusaran de ser ministro perezoso, desconectado de los problemas, carente de lo que hoy podríamos llamar una “visión”. Muchos de los políticos actuales de Estados Unidos sabrán bien de qué estamos hablando. Sin embargo, teniendo en cuenta la posición en que se encontraba, siempre he sentido simpatía por Salisbury. En su país, el clima político no era halagüeño, inquietaba la muy creciente competencia comercial extranjera y las tradicionales lealtades partidarias se estaban resquebrajando. Pocas acciones del Gobierno suscitaban aplausos. Por otra parte, el panorama mundial era impredecible, complejo, cambiante: en Extremo Oriente, en golfo Pérsico, Europa, África, todas las potencias se vigilaban mutuamente, incómodas, sin saber qué futuro les esperaba. ¿Acaso no era lógico observar cierta cautela e ir reaccionando ante los acontecimientos hasta que panorama internacional se aclarara un poco? He pensado mucho en esta anécdota al ponderar la política exterior que ha seguido la Administración Obama en los últimos años, sobre todo las múltiples críticas que han lanzado sus detractores. ¿Acaso no se ha visto sorprendida con frecuencia, por la primavera árabe y los levantamientos posteriores, por el baño de sangre en Siria, el empeoramiento de la seguridad en Afganistán e Irak o el ataque contra Embajada en Bengasi? ¿Qué política sigue respecto a Irán e Israel? ¿Cuál va a ser su actitud ante acciones chinas en Extremo Oriente? ¿Va a limitarse a permitir el derrumbe del euro, que dañará enormemente los ya de por sí débiles índices de crecimiento mundial? El lector podrá añadir cualquier otra cuestión a mi lista, solo redundará en la sensación que la política exterior de la primera potencia consiste en dejarse llevar poco a poco por la corriente, apenas consciente cuál es su destino. Entonces, ¿qué podemos decir de la opinión contraria, de forma razonable apunta que, en la actualidad, esa es la única posición viable de cualquier presidente estadounidense? En este debate hay que hilar 3 cuestiones, aunque lamentablemente nadie parece estar realizando esa labor estratégica (…..)

Link: http://elpais.com/elpais/2012/10/22/opinion/1350899053_821847.html

Acerca de ignaciocovelo
Consultor Internacional

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: