La economía mundial bajo triple amenaza

Muy poco optimistas están quienes han venido de Tokio de la reunión anual del FMI y BM. George Osborne, ministro británico Hacienda, resumió lo que llamó la «triple amenaza» de la economía mundial: «La recuperación está cuestionada por la crisis de la Eurozona, la amenaza del abismo fiscal (fiscal cliff) en EEUU y la ralentización de mercados emergentes». Esta vez no reinaba esa sensación que el coche está estropeado, había que ponerse el mono, mancharse de grasa de las últimas citas, pero las perspectivas de medio plazo no son halagüeñas. Una de las peores cosas es que España junto con Grecia estaba en boca de todo el mundo. Alemania, a través de su ministro Schäuble, volvió a hacer papel de malo. Mayoría observadores que fueron a Tokio, por ejemplo, quedaron convencidos que España no ha pedido el rescate porque el Bundestag se lo impide. A nadie le importan en Japón las elecciones vascas y gallegas. El choque entre Christine Lagarde y Schäuble respecto de Grecia se produjo ante todo el mundo. La francesa pidió más tiempo para que griegos puedan cumplir, pero Schäuble se negó a darlo. Lo había anticipado hace una semana en Berlín: «Si alguien se desvía de su objetivo, pero ha hecho los esfuerzos, estamos dispuestos a seguir ayudando. Eso vale para Portugal, para España, para Italia… pero no para Grecia». El mayor ejercicio de optimismo lo hizo Mario Draghi, quien dijo que las finanzas públicas de la Eurozona se están saneando más rápido que las de otros países como EEUU y el Reino Unido. «Siento un prudente optimismo». Entre los detalles a los que hay que prestar importancia está el creciente interés de los banqueros centrales por limitar efectos de rescates. El subgobernador del Banco de Inglaterra, Paul Tucker, advirtió que una nueva ronda de rescates con dinero de los contribuyentes provocaría una reacción en contra «incontenible». Los banqueros expresaron su preocupación por exceso de nuevas regulaciones que se están aprobando. Sin embargo, la actitud de los ministros de Hacienda y los banqueros centrales está más cerca de empezar a poner límites al tamaño de las entidades que a perfeccionar los sistemas de reestructuración como el llamado «testamento vital» que propugnaba la UE para las entidades consideradas “too big to fail”. Tucker dijo: «Parte del problema de la falta de crédito en Reino Unido se debe a que 40% del negocio bancario estaba en 2 entidades que ahora están en manos del Estado». El asunto de la concentración bancaria está ad portas. (Fuente: John Müller – El Mundo, España – 15/10/2012)

Acerca de ignaciocovelo
Consultor Internacional

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