Los medios y el despertar del mundo árabe

(…..) Esta plaza pública global es el nuevo espacio de poder, en que las imágenes compiten y las ideas se discuten; en el que se convence o no a las personas y se establece la legitimidad. Es un espacio de fricción y de fusión, en el que se construye el bien común cosmopolita del siglo XXI. El envío de buques de guerra cargados de armamento a la región no puede deshacer lo que han hecho Facebook y YouTube cargados de mensajes. Ni las represalias militares ni nuevos ataques violentos contra las misiones diplomáticas podrán borrar la realidad que lo que es sagrado para Estados Unidos (libertad de expresión, incluido el sacrilegio) y lo que es sagrado para el mundo musulmán (su fe) son valores opuestos que libran batalla en mismo terreno virtual. No se trata solo del caso más reciente de desprecio hacia la fe musulmana, se extiende a todo el mensaje de la globalización de modelo occidental. Aunque es cierto el credo estadounidense que “respeta todas las creencias”, no hay que olvidar que quienes odian el islam o no respetan nada también tienen libertad para expresarse. Buena fe y mala fe tienen los mismos derechos en nuestra cultura de medios democratizados. Años antes que Osama Bin Laden pensara en atentar contra las Torres Gemelas en Nueva York, Akbar Ahmed, intelectual paquistaní y antiguo embajador de su país en Reino Unido, captó la mentalidad de asedio que atenazaba al mundo islámico. Después de un extenso viaje por las aldeas más remotas de la frontera entre Afganistán y Pakistán en las que nacieron los talibanes, contó que los musulmanes devotos tenían la sensación de que “no existe ya ninguna escapatoria, refugio, ninguna forma de esconderse del demonio” de medios de comunicación occidentales, a los que denominaba “las tropas de asalto de Occidente”. Sentía, escribió, que “cuanto más tradicional es una cultura religiosa en nuestra era de medios de masas, más presión hay para que ceda” al agnosticismo y el laicismo de la civilización global surgida de Occidente. Akbar imaginaba que “debió de sentirse algo similar en 1258, cuando los mongoles se agrupaban ante las puertas de Bagdad para aplastar de una vez por todas el mayor imperio árabe de la historia. Salvo que, esta vez, la decisión será definitiva. Si islam cae conquistado, no habrá vuelta atrás”. Para lograr cierto asomo de estabilidad en este mundo nuevo, descontrolado, será necesaria mucha habilidad política. Occidente no va a renunciar a su defensa de la libertad de expresión, ya sean “Versos Satánicos” de Salman Rushdie o el vídeo de “La inocencia de los Musulmanes” en YouTube. Los musulmanes no van a renunciar, ni moderados ni los extremistas, a la defensa de su fe y su Mensajero. Al mismo tiempo que la democracia llega al mundo árabe, esta es una nueva realidad con la que vamos a tener que vivir. No sirve de nada fingir que no existe un conflicto.

Link: http://elpais.com/elpais/2012/09/19/opinion/1348055151_989828.html

Acerca de ignaciocovelo
Consultor Internacional

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