La enfermedad institucional de España

En su artículo de hace unos días, José A. Gómez Yáñez diagnosticaba la enfermedad institucional más grave que sufre España: extensa politización de nuestras organizaciones públicas. Ejército de individuos, que deben su cargo sobre todo al cultivo de las relaciones personales y políticas, ha ido ocupando las capas superiores de nuestras instituciones públicas, desde el CGPJ a las cajas de ahorros, pasando por cualquier nivel administrativo, entidad, empresa u organismo público o semipúblico. ¿Por qué gestores entidades públicas no pueden ser directamente dependientes de aquellos que legítimamente han ganado las elecciones? ¿No forma parte la gestión pública del sano intercambio democrático? No solo no forma parte, sino que la politización del sector público es uno de los factores que claramente puede socavar la legitimidad de un sistema democrático. De los trabajos de pensadores como Alexis de Tocqueville, Woodrow Wilson o Max Weber cristalizó hace mucho tiempo en Occidente la idea de que es necesario trazar una línea clara de separación entre política y administración dentro de los aparatos estatales. Pero ha sido durante las dos últimas décadas cuando se han empezado a acumular estudios que muestran las bondades de establecer un cortafuegos entre la esfera política y la administrativa, entre el proceso de toma de decisiones (se beneficia de la energía política) y el proceso de implementación de dichas decisiones (se beneficia de imparcialidad política). Aquellos gobiernos cuyas administraciones están menos politizadas prestan sus servicios de forma más eficiente y, a la vez, presentan niveles de corrupción significativamente más bajos. Por el contrario, las administraciones fuertemente politizadas, como la agencia federal para la gestión de emergencias (FEMA), bajo el mandato de George W. Bush (que estaba dirigida por Michael Brown, cuya mayor experiencia de gestión se circunscribía a la Asociación Internacional del Caballo Árabe), tienden a ser altamente ineficientes, como atestigua la criticada actuación FEMA durante desastre del huracán Katrina. En España la crisis ha puesto de manifiesto los costes de la politización en la pobre (y en algunos casos fraudulenta) gestión de varias instituciones en todos los poderes del Estado y paraEstado. Los problemas de politización para la buena gestión pública están presentados de forma magnífica en uno de los libros más influyentes de los últimos años en las ciencias de la administración: The politics of presidential appointments, de David E. Lewis (…..)

Link: http://elpais.com/elpais/2012/07/23/opinion/1343043295_174561.html

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Consultor Internacional

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