Brasil muestra su poderío militar en la frontera

La denominada “Operación Ágata 5” prevé movilizar 9.000 soldados brasileños, aviones, vehículos blindados, helicópteros de combate y lanchas de patrulla en fronteras con Paraguay, Bolivia, Argentina y Uruguay como parte de una serie de operativos contra el crimen y el narcotráfico. Iniciado el lunes, el despliegue seguirá hasta fin de agosto según previsiones oficiales y se suma a otras 4 operaciones similares lanzadas antes en la Amazonia y otros puntos fronterizos de Brasil. (La Nacion, Argentina – 08/08/2012)

“Es una operación de frontera que tiene como objetivo, sobre todo, la represión de la delincuencia”, dijo a BBC el ministro brasileño de Defensa, Amorim. Sin embargo, algunos expertos creen que con estos ejercicios militares masivos Brasil envía a la vez al mundo mensaje de mayor celo de su vasta frontera con 10 países, como garante estabilidad regional. Las operaciones militares Ágata, que comenzaron a principios de año, han ayudado a autoridades brasileñas incautar drogas y otras mercaderías introducidas ilegalmente al país y destruir pistas clandestinas de aterrizajes de aviones. Un objetivo es marcar un contraste con un pasado en que Brasil era acusado de cierta negligencia en el cuidado de sus fronteras, dijo Paulo Velasco, experto en relaciones internacionales de la Universidad Candido Mendes. “Pero hay de forma subliminal un mensaje que Brasil está pensando mejor la cuestión defensa y equilibrio de fuerzas regional”, agregó en declaraciones a BBC Mundo. Velasco descartó que esto se haga “en sentido de dominar o amenazar a los vecinos”, recordó que en últimos años otros países sudamericanos invirtieron en fortalecer Fuerzas Armadas. “Brasil no puede quedar relegado”. “Como especie de portavoz de la estabilidad, defensor del equilibrio de la región, tiene que tener poderío militar de acuerdo a su estrategia diplomática”. Al tiempo que Brasil creció en los últimos años para transformarse en sexta economía del mundo, aumentó su presencia diplomática en el mundo y su poderío militar. El gigante sudamericano ha procurado desarrollar su industria bélica y su capacidad de disuasión, por ejemplo con la compra de submarinos franceses Scorpene y helicópteros de transporte. La posible adquisición de 36 aviones caza de última generación, anunciada durante gobierno de Luiz Inácio “Lula” da Silva, fue dejada en suspenso por la actual presidenta Dilma Rousseff, pero nunca desechada. Consciente de que todo esto es visto con atención por sus vecinos, Brasil busca evitar que las operaciones Ágata sean percibidas en la región como una política amenazante o arrogante.

El gobierno de Dilma Rousseff ha enviado funcionarios a los países vecinos a explicar los objetivos de los despliegues militares fronterizos y solicitar cooperación. Sin referirse expresamente a las operaciones Ágata, el propio Celso Amorim sugirió esta semana que es necesario mejorar la comunicación entre ministerio de Defensa y la diplomacia brasileña. “Podemos avanzar aún más en la creación de canales formales y fluidos de comunicación”, dijo Amorim, quien encabezó cancillería brasileña durante gobierno de Lula. Nelson During, analista brasileño de asuntos militares y estrategia, dijo a BBC Mundo que aunque sean políticas de “buena voluntad”, operaciones Ágata exhiben la capacidad de control, comunicación e inteligencia de Brasil. “Sutilmente usted está mostrando eso a los vecinos”, apuntó During, editor portal Defesanet, en diálogo desde Porto Alegre. A su juicio, los movimientos envían un recado tranquilizador a miles de brasileños que se han mudado a los países vecinos como Bolivia o Paraguay, adquiriendo tierras y trabajando en zonas fronterizas. Al margen operaciones Ágata, Brasil envió este año soldados a su frontera con Bolivia después que surgieran reportes de que militares de ese país amenazaron con expulsar a brasileños que viven allí. A su vez, la colonia de brasileños en Paraguay, denominados “brasiguayos”, cobró notoriedad política en la crisis diplomática bilateral tras la destitución del presidente de ese país, Fernando Lugo. “Ágata es una operación que manda varios recados: al crimen, a otros países y, también a los brasileños que están viviendo en esos países, que ellos son recordados”, concluyó During. 

Acerca de ignaciocovelo
Consultor Internacional

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