Epidemia del síndrome de ojo electrónico

Hace algún tiempo, estaba dando una conferencia en la Academia Española en Roma, más bien, tratando de darla. Me encontré distraído por una luz intensa que brillaba en mis ojos y me hacía difícil leer mis notas era la luz de la cámara de video del teléfono celular de una mujer en el público. Reaccioné en una forma muy resentida, comentando (como usualmente hago ante fotógrafos impertinentes) que de acuerdo con la adecuada división del trabajo, cuando yo estoy trabajando ellos debían de dejar de trabajar. La mujer apagó su cámara, pero con un aire oprimido, como si yo la hubiera sometido a una verdadera afrenta. Apenas este verano en San Leo, cuando la ciudad estaba lanzando una iniciativa en honor del paisaje de la zona de Montefeltro que aparece en las primeras pinturas renacentistas de Piero della Francesca, tres personas me estaban cegando con los destellos de sus cámaras, me detuve para recordarles las reglas del comportamiento adecuado. Debe tomarse en cuenta que, en estas dos ocasiones, la gente que estaba grabando no pertenecía a equipos profesionales de fotógrafos y no habían sido enviados a cubrir el evento; simplemente personas supuestamente educadas que habían acudido por voluntad propia para asistir a lecturas que requerían cierto grado de conocimientos. No obstante, mostraban todos los síntomas del “síndrome del ojo electrónico”. Al parecer prácticamente no tenían el mínimo interés en lo que se estaba diciendo; todo lo que deseaban, aparentemente, era grabar la ocasión y, quizá, subirla a YouTube. Habían renunciado a prestar atención al momento, optado por grabar con sus teléfonos celulares en lugar de observar con sus propios ojos. Este deseo de estar presente con un ojo mecánico en lugar de con un cerebro parece haber alterado mentalmente a un número significativo de personas que normalmente es educada. Los miembros del público, que estaban tomando fotografías y filmando videos en Roma y San Leo salieron de allí con algunas imágenes, sin tener idea de lo que habían visto (tal comportamiento está quizá justificado cuando se ve a una desnudista, pero no en una conferencia académica). Y si, como imagino, estos individuos van por la vida fotografiando todo lo que ven, condenados a olvidar hoy lo que grabaron ayer. En varias ocasiones he hablado acerca de cómo dejé de tomar fotografías en 1960, después de una gira para conocer catedrales francesas que yo había fotografiado como un demente. Al regresar a casa, me encontré en posesión de una serie de fotografías muy mediocres y ninguna memoria real de lo que había visto. Arrojé la cámara, y durante mis viajes posteriores sólo he grabado en mi mente lo que vi. He comprado excelentes tarjetas postales, más que para mí, para otros, para recuerdos futuros (…..)

Link: http://america.infobae.com/notas/55490-Hay-epidemia-de-sindrome-de-ojo-electronico

Acerca de ignaciocovelo
Consultor Internacional

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: