Las contradicciones del embargo de Estados Unidos contra Cuba

La llegada del “Ana Cecilia”, un pequeño carguero con bandera de Bolivia (que no tiene mar) de conveniencia, a La Habana, procedente de Miami, se ha insertado en la historia tormentosa de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. El detalle novedoso es que la carga se compone básicamente donaciones del exilio cubano a sus familiares. Así se suavizará la presión de vuelos fletados desde varias ciudades de Estados Unidos, se reducirá considerablemente el coste. En ese contexto, se habla de las expectativas referentes a que el presidente Barack Obama llegue a poner término al embargo. No es la primera vez que se comenta ese aparentemente irrealizable proyecto, ni será la última. A ambas partes, embargo sirve de coartada. A Washington, como reliquia asequible de hegemonía en Latinoamérica; a La Habana, convirtiendo un ”embargo” en “bloqueo”, como excusa por las carencias socioeconómicas del régimen. Desde un ángulo europeo-español, ya nadie en Miami se acuerda de las esperanzas que el cambio de gobierno en España levantó en el núcleo del exilio cubano en Miami. Algunos creyeron ilusoriamente que el nuevo gobierno del PP conseguiría endurecer la política de la UE hacia Cuba. Ciertas apuestas provocó entonces el nuevo ministro de Asuntos Exteriores español, García Margallo cuando prometió enmendarle la plana a su antecesor Moratinos, en su tozudez por eliminar la Posición Común de la UE sobre Cuba. Así se condiciona un “pleno” trato de la relación comunitaria a la ejecución de una serie de medidas aperturistas por parte del régimen cubano. Desde 1996 en que el entonces presidente Aznar consiguió la aprobación de esa medida (única ante países latinoamericanos), que no es ni “posición”, ni es “común”, se ha desarrollado un interminable ballet a ambas orillas del Atlántico en que el gobierno cubano ha brillado con luz propia al equiparar la “posición” con el embargo norteamericano. Así ha intentado demostrar que se enfrenta a “dos imperios”, justificar numerosas carencias en los terrenos económico y social, justificar el mantenimiento del férreo sistema dictatorial. Ningún gobierno europeo ha puesto trabas a sus empresas que operan en Cuba ni ha obstaculizado las vacaciones de sus ciudadanos en la isla. Pero el anuncio de García Margallo nos ha recordado la pervivencia de la “posición”, con pleno agradecimiento del régimen cubano. Ya nadie tampoco se acuerda de que en plena campaña de primarias republicanas en Estados Unidos se reabrió una polémica tradicional. En busca de votos necesarios, el congresista fundamentalista Newt Gingrich prometió que de ser elegido reactivaría “ley Helms Burton”, como una sentencia de muerte del régimen cubano. No se sabe bien si se refería al título III, una amenaza contra los inversores extranjeros en Cuba, o el II, que ha sido calificado como una nueva Enmienda Platt, codifica el final del embargo a la terminación de la dictadura. Si Gingrich se refería al III, habría estado resucitando una potencial guerra comercial con la UE, catástrofe que han evitado Clinton, Bush y Obama al suspenderlo sistemáticamente desde su aprobación en 1996. Si pensaba en el II, resultaría repetitivo, porque está teóricamente en efecto, ya que es imposición codificada contra Cuba para eliminar el embargo, pendiente de la drástica democratización (…..)

Link: http://blogs.elpais.com/atlantis/2012/07/las-contradicciones-del-embargo-de-estados-unidos-contra-cuba.html

Acerca de ignaciocovelo
Consultor Internacional

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