Alejandro Domingo D’Agostino

¿En qué país del mundo, salvo en regímenes dictatoriales, se apresa y mantiene detenidas a personas por el solo hecho de existir una sospecha y sin prueba alguna? (Art. XXV de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre). En la República Argentina, país donde se habla de respeto y defensa de los Derechos Humanos, de la Justicia plena e independiente, tres ciudadanos nos encontramos privados de todos los derechos sean humanos como constitucionales y procesales desde hace 13 meses. Somos tres pilotos acusados de un horrible delito, del cual somos inocentes. Gracias a artículo publicado en Página 12 nos enteramos de dicha acusación y procedimos a ponernos a disposición del Juez Torres. La acusación se realizó a través de una declaración del cineasta Enrique Piñeyro, desde la cual se califica de “sospechoso” un vuelo de Navegación Nocturna de Instrucción, realizado el día 14 de Diciembre de 1977 desde el que, según Piñeyro, se arrojaron al mar los cuerpos de las integrantes del Grupo de la Santa Cruz. Los 3 hicimos ese vuelo de Instrucción, lo cual consta en planillas; pero eso es todo lo que fue: entrenamiento para volar de noche. Pese a que se probó por testimonios de pilotos, personal de Plan de Vuelo, operadores de Torre de Control, informe exhaustivo de la Prefectura Naval Argentina que ese vuelo fue realmente de instrucción y el testimonio de Pilar Caldeiro, sobreviviente de la ESMA, que dice haber visto a las integrantes del Grupo de la Santa Cruz con posterioridad, para el Juez Torres, la Cámara Federal y la de Casación sigue siendo un vuelo “sospechoso” sin otro motivo, mas allá del que nosotros entendemos POLÍTICO. Tal atropello a nuestra libertad no termina aquí ya que también se nos acusa de 56 privaciones ilegítimas de la libertad que nada tienen que ver con el vuelo mencionado. Como si estas violaciones a nuestros derechos procesales y humanos fueran poco, se nos ha negado la excarcelación sin ningún motivo, pese a reunir todos los requisitos y condiciones establecidas por ley como ser: residencia, grupo familiar, trabajo y ausencia de antecedentes penales. ¿Es esto tener respeto por el derecho y la justicia? Y por último, encontramos indignantemente irónico que el cineasta Piñeyro, quien nos acusa a nosotros, se pasee por los medios manifestando que los jueces por una simple “sospecha” no pueden privar de la libertad a nadie, y que tampoco los periodistas pueden insertar en la opinión pública la idea de culpabilidad de una persona sin tener una sola prueba. Señor Piñeyro, ¿Usted se olvidó lo que Ud. y Página 12 hicieron hace 13 meses? ¿No es acaso lo que tan vehementemente denuncia en su película? Con tristeza, nosotros le contamos que lo único que hizo realmente fue destruir familias dignas, nuestro trabajo y por sobre todo nuestra libertad. Y todo, sin una prueba que lo sustente. Esa “simple sospecha” de la que habla, nos quitó nuestro derecho de ver crecer a nuestros hijos y nietos durante estos 13 meses de prisión. Por esto, esperamos que realmente se haga justicia con nosotros y todos los involucrados en esta mentira. La causa es pública y su nro. es 14217/03 del juzgado N°12 a cargo del Sr. Torres, Secretaría 23. Gracias por su tiempo y desde ya contamos con su apoyo para la difusión de esta información. Los imputados: Mario Daniel Arru, Alejandro Domingo D’Agostino y Enrique José De Saint Georges.

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Consultor Internacional

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