Políticos nihilistas

El autor denuncia la actitud de nuestros dirigentes y banqueros en la coyuntura actual. Se pregunta hasta cuándo soportará la ciudadanía tantos recortes, padecimientos (…..) La crisis va minando la autoestima y puede llegar algún día a convertirse en caos social y en angustia que desestabilice marco de nuestra existencia cotidiana. El Movimiento 15-M, impresionante explosión de creatividad e increíble efervescencia en el primer momento, es una protesta contra este estado de cosas. Su función es dar corporeidad, visibilidad al desasosiego social. Muchos no conceden ningún reconocimiento porque sólo es un representante del enfado colectivo y porque se ha ido desvirtuando y se ha dejado manipular. El pueblo no simpatiza con el 15-M, sino que éste proclama lo que dice el pueblo. Por eso sus protestas tienen enorme eco. Le falta un instrumento que confiera orden al flujo de rebelión que lo origina. Los mercados suben y bajan; la prima de riesgo pasa de 510 a 380 y viceversa. Como decía Mao Zedung: «Hay un gran desorden bajo el cielo, la situación es excelente». Los mercados condicionan las decisiones políticas de acuerdo a intereses que no son otros que los de acumular riqueza, olvidando por completo toda función social. Los políticos dictan decretos y toman medidas que favorecen el mercado y los mercaderes hacen todo por mantenerlos en el poder aunque a veces hagan semblante de ingenua espontaneidad. Parece que todas las medidas hasta ahora tomadas van encaminadas a favorecer la banca privada. Se puede pensar que la política clásica está reducida a la ritualizada, vacía cáscara de sí misma. Muchos políticos y banqueros son nihilistas, su conducta no se ajusta a una escala de valores sino a un afán y deseo de poder y de hacerse ricos; han olvidado que su única razón de ser es el establecimiento de condiciones óptimas para que los ciudadanos puedan desplegar sus cualidades; no gastan un gramo de su cerebro en pensar en el beneficio social. Los mercaderes tienen mediatizados a los políticos e imponen sus intereses. En la interioridad de este mundo de financieros no habita nada más que dinero; su estructura y los atributos que la determinan y la relación entre ellas son dinero. Su alma es caja fuerte. El dinero es la cosa en sí. Fuera de él no existe nada. La sociedad rindió culto a aquéllos que se hicieron ricos de la noche a la mañana sin reparar en la moralidad de los medios. Fuimos el país del mundo en donde los listos «se podían hacer ricos en menos tiempo».

Link: http://elcomentario.tv/reggio/politicos-nihilistas-de-manuel-mandianes-en-el-mundo/08/06/2012/

Acerca de ignaciocovelo
Consultor Internacional

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