La ruptura del pacto social

La negativa del Gobierno del PP a investigar el caso Bankia y a pedir responsabilidades a sus dirigentes es una ruptura en toda regla del pacto social. Una sociedad democrática es espacio de responsabilidades compartidas. Está regulada por unas leyes y por unos principios que, en parte, se plasman en los textos constitucionales. Pero se funda sobre un pacto no escrito entorno a los límites que garantizan la mínima cohesión necesaria para poder hablar de una comunidad. Las democracias en las sociedades capitalistas se basan en la aceptación de la desigualdad económica con el contrapeso de la igualdad política y de derechos. Es un equilibrio precario que requiere ciertas dosis de equidad, si se quiere evitar fractura que solo puede conducir al conflicto o a la indiferencia. (Fuente: Josep Ramoneda – El Pais.com – 30/05/2012)

Con la decisión de dedicar 23.000 millones de dinero público al rescate de Bankia sin la contrapartida de exigencia de responsabilidades a los autores desastre, Gobierno rompe cualquier principio de equidad, se coloca descaradamente contra la inmensa mayoría de los ciudadanos, que pagan los impuestos con los que el banco será rescatado, y abre una fractura en la sociedad de consecuencias todavía imprevisibles. La proximidad de los gestores de Bankia con el PP hace todavía más siniestra la actitud del Gobierno. En una situación de crisis extrema, cuando se están pidiendo sacrificios enormes a la ciudadanía, un rescate bancario de estas magnitudes requiere explicaciones claras sobre el por qué y sobre el cómo, y actuaciones muy decididas para esclarecer responsabilidades tanto en el campo político como en el judicial. La parcialidad del Presidente quedó patente en el insólito gesto de dar la conferencia de prensa sobre Bankia desde la sede de su propio partido y no desde el palacio de gobierno, un gesto que habla por sí solo. ¿Para quién gobierna el PP? Las consecuencias económicas del caso Bankia están a la vista: la intervención del sistema financiero español, que Rajoy negó rotundamente, parece hoy más cercana que nunca. Una vez más el Presidente está condenado a desmentirse a sí mismo, ejercicio al que incomprensiblemente parece haberle encontrado gusto. El Gobierno español se ha quedado sin credibilidad, después de una semana en que las necesidades de recapitalización de Bankia subían miles de millones cada día. Y la ciudadanía no puede entender que no se encuentre dinero para cuestiones que afectan ya no solo al bienestar sino incluso a la supervivencia y no falten nunca recursos cuando se trata de salvar un banco. Las consecuencias políticas, sociales, morales del caso Bankia serán enormes. Treinta años de hegemonía conservadora han abierto una fractura grande entre las élites y la ciudadanía. La democracia, para usar una imagen de Tocqueville, se nos está disolviendo en el individualismo. La crisis económica ha sido la gran coartada para todo. En nombre de ella se han justificado ajustes salvajes y arbitrariedades tremendas. Después de Bankia, la coartada se desvanece.

Bankia es el icono de una profunda crisis de responsabilidad en las élites españolas. Crisis que viene de mucho antes de que estallara la crisis económica de 2008 y que es una de las causas del gran desastre económico. En Bankia convergen política y dinero. Miles de millones que se esfumaron entre fanfarrias madrileñas y valencianas y la nula voluntad política de esclarecer el desastre la convierten en enseña de los años en que todo estaba permitido. Pero esta cultura de la irresponsabilidad no es exclusiva de Bankia. La vemos extendida por algunas de las más importantes instituciones del país. La corona, Banco de España, Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, el propio sistema financiero y el Gobierno han dado y están dando muestras de esta cultura y están contaminados por una manera nada ejemplar de hacer las cosas, que hace que la sociedad viva entre el aturdimiento, la indignación y la indiferencia. Negándose a investigar Bankia, el Gobierno y las fuerzas políticas que le apoyen, la actitud del PSOE, de momento, es pacata, rompen el pacto social y dejan a la democracia en los huesos. Si no exigen justicia los responsables políticos, tendrán que exigirla los ciudadanos. Es lo que ocurre cuando se abandona la función representativa por la defensa de espurios intereses de casta. Después de Bankia, ¿este Gobierno tendrá vergüenza para pedir más ajustes a los españoles? En democracia solo debería caber una opción: denunciar a los responsables del desastre de Bankia o dimitir. 

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Markets and Morals

Does it bother you that an online casino paid a Utah woman, Kari Smith, who needed money for her son’s education, $10,000 to tattoo its Web site on her forehead? Or that Project Prevention, a charity, pays women with drug or alcohol addictions $300 cash to get sterilized or undertake long-term contraception? Some 4,100 women have accepted this offer. Michael Sandel, the Harvard political theorist, cites those examples in “What Money Can’t Buy” his important and thoughtful new book. He argues that in recent years we have been slipping without much reflection into relying upon markets in ways that undermine the fairness of our society. (source: by Nicholas D. Kristof – NYTimes – 31/05/2012)

That’s one of the underlying battles this campaign year. Many Republicans, Romney included, have a deep faith in ability of laissez-faire markets to create optimal solutions. There’s something to that faith because markets, indeed, tend to be efficient. Pollution taxes are widely accepted as often preferable than rigid regulations on pollutants. It may also make sense to sell advertising on the sides of public buses, perhaps even to sell naming rights to subway stations. Still, how far do we want to go down this path? Is it right that prisoners in Santa Ana, Calif., can pay $90 per night for an upgrade to a cleaner, nicer jail cell?; Should the United States really sell immigration visas? A $500,000 investment will buy foreigners the right to immigrate; Should Massachusetts have gone ahead with a proposal to sell naming rights to its state parks? Boston Globe wondered in 2003 whether Walden Pond might become Wal-Mart Pond; Should strapped towns accept virtually free police cars that come laden with advertising on the sides? Such a deal was negotiated and ultimately collapsed, but at least one town does sell advertising on its police cars. “The marketization of everything means that people of affluence and people of modest means lead increasingly separate lives,” Sandel writes. “We live and work and shop and play in different places. Our children go to different schools. You might call it the skyboxification of American life. It’s not good for democracy, nor is it a satisfying way to live.” “Do we want a society where everything is up for sale? Or are there certain moral and civic goods that markets do not honor and money cannot buy?” This issue goes to heart of fairness in our country. There has been much discussion recently about economic inequality, but almost no conversation about the way the spread of markets nurtures a broader, systemic inequality. We do, of course, place some boundaries on markets. I can’t buy the right to cut off your leg for my amusement. Americans can sell blood, but (perhaps mistakenly) we don’t allow markets for kidneys and other organs, even though that would probably save lives.

Wealthy people can, in effect, buy access to the president at a $40,000-a-plate dinner, but they can’t purchase a Medal of Freedom. A major political donor can sometimes buy an ambassadorship, but not to an important country. Where to draw the lines limiting the role of markets isn’t clear to me, but I’m pretty sure that we’ve already gone too far. I’m offended when governments auction naming rights to public property or sell special access, even if only to fast lanes on a highway or better cells in a jail. It is one thing for Delta Air Lines to have first class and coach. It is quite another for government to offer first class and coach in essential services that government provides. Where would this stop? Do we let people pay to get premium police and fire protection? Do we pursue an idea raised by Judge Richard Posner to auction off the right to adopt children? We already have tremendous inequality in our country: The richest 1 percent of Americans own more wealth than bottom 90 percent, according to Economic Policy Institute. But we do still have a measure of equality before law, equality in our basic dignity, and that should be priceless. “Market fundamentalism,” to use term popularized by George Soros, is gaining ground. It’s related to glorification of wealth over the last couple of decades, to the celebration of opulence, and to the emergence of a new aristocracy. Market fundamentalists assume a measure of social Darwinism and accept that laissez-faire is always optimal. That’s the dogma that helped lead to bank deregulation and the current economic mess. And anyone who honestly believes that low taxes and unfettered free markets are always best should consider moving to Pakistan’s tribal areas. They are a triumph of limited government, negligible taxes, no “burdensome regulation” and free markets for everything from drugs to AK-47s. If you’re infatuated with unfettered free markets, just visit Waziristan. 

The Alabama syndrome

Have you ever heard an American suggest that the poor southern states ought to leave the Union because they are too heavy a burden? Alabama, for example, is home to 4.8 million inhabitants, about 1.5% of the US population (311 million). Its annual per capita income is around $34.000, not far above Mississippi at the bottom of the list. In the North is Massachusetts, second-richest state at $54.000 per capita, just behind Connecticut at the top. Now think of Greece: 11 million inhabitants, 2.5% of EU population (501 million), or 3.3 percent of the euro-zone population (329 million). Greece and Germany are both poorer than US states mentioned above, Greece having a per capita income of some $28.000 and Germany some $44.000, both less than Alabama and Massachusetts, respectively. So, in terms both of population size and income difference, US and the euro zone have a fair amount in common: 311 versus 329 million inhabitants, respectively, and a wealth differential between Greeks and Germans similar to that between Alabama and Massachusetts. And guess what? Just as Greece is being bailed out today, so Alabama was bailed out in the past. But for democratic, not economic reasons. Massachusetts was always economically successful, with a prestige university (Harvard), while Alabama was always poor and racially divided. While the first has been cradle of the enlightened American aristocracy, second was a bastion of institutionalized racism. Yet both states now represent American values, and common heritage of a great nation. It was in Montgomery, Alabama, where in 1955 Rosa Parks refused to give up her bus seat to a white, leading to her arrest and a boycott of public transport, from which there emerged a leader, Martin Luther King, who became the conscience of a nation. And it was to be precisely a US president, a Harvard graduate closely linked to Massachusetts (John F. Kennedy) who in 1963 decided to intervene in the state of Alabama by placing the National Guard under federal control, to escort black students to the campus of the University of Alabama, where a rebel, racist governor by the name of George Wallace was preventing them from entering. Decades later, this act of white Catholic president (JFK) in defense of civil rights, enabled the first black president (Obama) to reach the White House. This is how a nation is built. Now turn to the pathetic spectacle in Europe where, if things continue on their present course, Greece will be expelled from the euro, generating not only an economic shock of the first order, but a political failure whose damage will be irreparable. In the long term the EU and the Greeks will recover economically. What is doubtful is whether the EU project, one of “unity in diversity,” will politically recover from this blow. Before the crisis came along, we knew that the EU was not a nation in the normal sense, nor aspired to be one; we knew we were unwilling (or unable) to build a super-state. But at least we hoped that difficulties would bring us together, not drive us apart, deepening and complementing our union, strengthening our common links, and helping us understand that strength lies in unity, and that what joins us is greater than what separates us. But no, the crisis has started up centrifugal tendencies that are pulling us apart. The EU project has many intangibles, whose value we cannot calculate, futures charged with possibilities that we cannot yet imagine, and which we must not sacrifice now for mere accounting calculations. The European Union is not the United States; Germany is not Massachusetts; and Greece is not Alabama. It’s our loss, more’s the pity. (source: José Ignacio Torreblanca – Open Democracy – 28/05/2012)

“O Eurocentrismo morreu”, diz historiador Robert Darnton

O historiador americano Darnton está elétrico. Seu trabalho atual, dirigir a maior rede de bibliotecas universitárias do planeta, Harvard, passa por uma revolução diante da missão de criar uma megacoleção de livros e documentos on-line sediada nos EUA e aberta ao mundo. “Aqui, temos 17 milhões de volumes e 350 línguas. É algo não somente para os estudantes e professores da universidade, mas algo que devemos ao país e como um depósito internacional de conhecimento”. “Por isso minha maior missão é abri-la e dividi-la com o mundo”. Como estudioso da Revolução Francesa e da cultura Europa, esse autor prolífico de 73 anos assiste aos desdobramentos da crise na União Europeia sobre a produção cultural do continente, na qual ele vê exaustão. No Oriente Médio, observa a Primavera Árabe, passar do “fervor utópico” à consolidação e à construção. “É menos dramático, mas é promissor”. Antes de embarcar para o Brasil para um congresso cultural nesta semana, Darnton conversou com a Folha por telefone sobre livros, crises e leis autorais. A crise na Europa parece ter fermentado uma clara sensação de insatisfação política, derrubou governos, e, aparentemente, afeta a psique europeia. Como o sr. avalia o momento histórico no continente e quais seriam os paralelos? Acho justo dizer que há uma crise de confiança na Europa. Claro, há uma base econômica, com o desemprego em alta e bancos quebrando ou com risco de quebrar. Mas a questão vai além: há dúvidas sobre futuro da Europa em si. Há sinais de descontentamento nas pequenas comunidades, imagine a fragmentação espiritual no norte da Itália, no leste da Espanha ou mesmo nos Bálcãs, com unidades políticas fundamentais, sejam nacionais ou europeias, questionadas. É uma balcanização fora dos Bálcãs. As pessoas estão refletindo sobre a Europa e seu lugar no mundo, e, ao fazer isso, pensam em países como o Brasil, a Turquia, a China e as novas potências emergindo. Quando eu vou à Europa, noto uma sensação de exaustão, estar ficando para trás na corrida. No norte Europa, as coisas vão bem. Mas é claro que o ressentimento dos gregos em relação aos alemães e dos alemães em relação aos gregos mostra que algo está fora de sincronia. Portanto é justo dizer que os europeus estão questionando a Europa. A percepção de importância europeia persiste, mas a auto-estima parece afetada. Faz sentido? Concordo, é uma sensação de ter sido ultrapassado e não estar mais no “fast track” da história. E não só na economia, quando eles veem a qualidade da literatura, do cinema, da música que vêm da América Latina, aparece essa exaustão, e a vitalidade desse outro lado do mundo os ofusca. Há lados positivos, há um centro de estudos brasileiros em Paris florescendo, por exemplo. Mas o eurocentrismo morreu. A noção de que Europa dita o ritmo na vida cultural não é mais verdade. Não que a cultura europeia tenha se esgotado, mas hoje os americanos, tanto os norte-americanos quanto latinos, são mais centrais para a cultura. Ainda há literatura europeia florescendo. Verdade, há coisas boas. Há essa frase do filósofo alemão do séc.18, Hegel, “a coruja de Minerva abre suas asas após o anoitecer”, que quer dizer que a cultura floresce quando países parecem estar em declínio. As pessoas que conheço lá, jornalistas, críticos literários, seguem produzindo. Mas quando vou ao México ou ao Brasil, sinto uma vitalidade que não sinto mais em Paris ou Londres, há Berlim, claro, que é uma cidade vibrante. A exaustão, além da economia, vem de onde? É difícil apontar, mas acho que um dos pontos de dificuldade é a educação superior. As universidades estão sofrendo na Europa inteira (…..)

Link: http://www1.folha.uol.com.br/ilustrada/1096772-o-eurocentrismo-morreu-diz-historiador-robert-darnton.shtml

Brasil pode ter candidato para a OMC

O Brasil quer a diretoria-geral da Organização Mundial do Comércio (OMC). Está nos planos do Itamaraty lançar o nome de Roberto Azevedo, atual embaixador no órgão, para substituir o francês Pascal Lamy, cujo mandato termina no segundo semestre de 2013. A decisão final ainda não foi tomada. Está nas mãos da presidente Rousseff definir se vai ou não entrar na disputa. No Itamaraty, a avaliação é que o País tem o nome certo, no momento certo. Chefe da representação brasileira na OMC desde setembro de 2008, Azevedo é considerado um dos mais hábeis negociadores do órgão e tem bom relacionamento com todos os lados, dos Estados Unidos aos países em desenvolvimento, passando por todos os Brics (além de Brasil, Rússia, Índia, China e África do Sul). Entre seus colegas, é visto como alguém que consegue levantar ideias que levam a um bom consenso e também é considerado um “mediador neutro”. A avaliação brasileira é que, além de ter um ótimo candidato, o momento favorece Brasil. Desde que foi criada, em 1993, OMC teve apenas um diretor-geral de país em desenvolvimento, o tailandês Supachai Panitchpakdi, que precisou dividir o mandato com o neozelandês Mike Moore porque o órgão não chegou a consenso. Com o Fundo Monetário Internacional (FMI) e o Banco Mundial (BM) na mão de europeus e americanos, a avaliação dos países em desenvolvimento é que seria apenas justo que a OMC fosse comandada por um deles. Em janeiro deste ano, no Fórum Econômico de Davos, teve início um movimento dos Brics para ter um candidato próprio. Mas, entre os cinco países, o único com um candidato viável seria o Brasil. Estados Unidos e União Europeia, que estão no centro da decisão sobre o novo diretor-geral, não aceitariam um nome chinês, já que o país está no centro de boa parte dos conflitos na OMC. África do Sul e Rússia não teriam nomes de peso e a Índia não agrada aos países mais ricos. Azevedo teria o apoio não apenas dos Brics, mas também poderia obter facilmente o dos americanos e europeus. Candidaturas precisam ser apresentadas em dezembro deste ano para que a decisão seja tomada em abril. Na OMC, ao contrário da maior parte dos organismos internacionais, não há eleição. Um comitê de 3 membros faz consultas aos países sobre os nomes apresentados e no final indica um dos candidatos que, na maior parte dos casos, é aceito, exceção foi eleição de Panitchpakdi e Moore. Mas a decisão final de apresentar ou não a candidatura de Azevedo está nas mãos de Dilma Rousseff. A presidente já conversou com o ministro das Relações Exteriores, Antonio Patriota, e pediu o currículo do embaixador. Apesar de considerar que tem excelente candidato, o Itamaraty reconhece que não pode considerar fácil a vitória. O Brasil já amargou uma derrota na OMC. Em 2004, o País apresentou a candidatura do embaixador Luís Felipe de Seixas Corrêa, mesmo depois de o Uruguai ter indicado Carlos Perez del Castilho para o cargo. O governo brasileiro via o uruguaio como favorável aos países desenvolvidos. Porém, a divisão da AL prejudicou os dois e ajudou a eleger o francês Lamy. (O Estado de S.Paulo – 30/05/2012)

Chile, Perú, Colombia y México firmarán acuerdo marco Alianza del Pacífico

Los mandatarios de Colombia, Juan Manuel Santos, Perú, Ollanta Humala, México, Felipe Calderón y Chile, Sebastián Piñera, firmarán el próximo 6 de junio, en el ámbito de la IV Cumbre de la Alianza del Pacífico, el Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico, que apunta a construir un área de integración para avanzar hacia la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas. El Observatorio de Paranal, en la región chilena de Antofagasta, en pleno desierto de Atacama, el más árido del mundo, será el escenario de la cumbre donde se reunirán los presidentes. Según comunicado difundido este martes por el Ministerio de Relaciones Exteriores, en la reunión también participarán altos representantes de Gobiernos de Costa Rica y Panamá, en calidad de países observadores, como invitado especial asistirá, entre otros, Canciller de Canadá, John Baird. (Fuente: Infolatam – 29/05/2012)

El ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno, explicó que “esta iniciativa busca impulsar un mayor crecimiento, desarrollo y competitividad de las economías de los países que integran la Alianza, con miras a lograr un mayor bienestar, superación de la desigualdad socioeconómica e inclusión social de sus habitantes”. La Alianza del Pacífico representa mercado de 215 millones de consumidores con ingresos per cápita promedio de 13.000 dólares. “Sin lugar a duda, la Alianza puede convertirse en una plataforma de integración económica y comercial y de proyección al mundo, con especial énfasis al Asia Pacífico”. Además, y en forma paralela a la cumbre presidencial, se efectuará reunión empresarial con representantes de todos los países miembro, que tendrán ocasión de intercambiar opiniones con los mandatarios. Una vez finalizado el encuentro, el presidente de México, Felipe Calderón, se trasladará a Santiago para realizar una Visita de Estado a Chile, los días 7 y 8 de junio. El Acuerdo Marco que firmarán los mandatarios establece que los compromisos que se alcancen en el ámbito de la Alianza del Pacífico, parten de la base de los acuerdos comerciales vigentes entre los países que integran esta iniciativa. Según el texto de la Cancillería, el acuerdo define, además, los mecanismos de ingreso de nuevos países; la forma en que se adoptarán acuerdos y el cómo se organizará la Presidencia Pro Tempore, entre otros aspectos. Para avanzar a corto plazo hacia objetivos de convertirse en una plataforma de integración económica y comercial, los países de la Alianza del Pacífico se encuentran negociando temas como liberalización arancelaria, acumulación de origen, comercio electrónico, cooperación aduanera y ventanilla única, junto a la exploración de negociaciones en inversiones y la facilitación del movimiento de personas. Chile, Perú, Colombia y México, sumados a los observadores Panamá y Costa Rica, han experimentado un crecimiento promedio anual de las exportaciones de bienes al mundo del orden del 8% y de las importaciones del 7% entre 2007 y 2011. Respecto de Asia, los países miembro de la Alianza del Pacífico en 2011 exportaron 71 mil millones de dólares, con un crecimiento promedio anual de los envíos a esa región del 13% entre 2007 y 2011. Estos países representan un 40% del PIB de América Latina y un 55% de sus exportaciones al mundo.

El Gobierno esquiva a los mercados al inyectar deuda pública en Bankia

El Gobierno sacará una bala de la recámara para pagar el saneamiento del sector financiero, empezando por el grupo de Bankia. El Ejecutivo planea inyectar directamente deuda pública en el balance de Banco Financiero y de Ahorros. Con ello, evita tener que colocar la deuda en los mercados para lograr efectivo que inyectar en BFA. La capacidad de endeudarse por esta vía es mucho mayor y puede evitar tener que recurrir a los fondos europeos para recapitalizar el sector. Pero esa estrategia de aumentar la deuda por la puerta de atrás entraña grandes riesgos, según los expertos. Hasta ahora, para financiar los rescates de entidades, el Estado, o el Fondo Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), colocaba deuda en los mercados entre los inversores. A continuación, usaba el efectivo que recibía para inyectar en los bancos. Pero con la prima de riesgo disparada a sus niveles más altos desde que existe el euro, captar dinero en el mercado es difícil y caro. Así que el Gobierno ha decidido saltarse los mercados. El Gobierno viene pensando en esa estrategia desde hace semanas. En el decreto de la segunda reforma financiera de este año, el Gobierno modificó un artículo de la ley del FROB para poder usar la inyección directa de deuda no solo en entidades individuales, sino también para apoyar fusiones. Pero ha sido el rescate de Bankia el que ha precipitado los planes. Sus necesidades son de 19.000 mill. adicionales y el FROB solo cuenta con 5.400 millones de liquidez, de los que tiene comprometidos 1.000 millones para el Banco de Valencia. Así que, en lugar de pagar el rescate en efectivo, suscribirá las nuevas acciones de BFA entregando a cambio títulos de deuda emitidos por el Tesoro o por el propio FROB. BFA se encontrará en su activo con miles de millones de nuevos títulos de deuda pública. Para convertirlos en liquidez puede usarlos como garantía en operaciones interbancarias, directamente acudir con ellos al Banco Central Europeo para lograr efectivo o, en el peor de los casos, venderlos en el mercado. De modo indirecto, el Gobierno endosa al BCE la financiación del rescate Bankia. El Gobierno no tiene máquina de fabricar dinero, pero sí de fabricar deuda. Con este mecanismo no necesita que los inversores se la compren. La gran ventaja es que la disponibilidad de fondos con este método son enormes. En caso de necesitarlo, el Estado puede aumentar deuda pública por esta vía por 50.000 o 60.000 millones (5 o 6 puntos del PIB), cifras en que algunos analistas sitúan necesidades de recapitalización del sector financiero español, sin pasar por el mercado y sin llevar la ratio de deuda pública sobre PIB a niveles superiores a países de nuestro entorno como Francia o Italia. En ese sentido, se convierte en una alternativa al rescate del sector financiero con fondos europeos. Pero no todo son ventajas. Para empezar, el incremento de la deuda pública se produce. Además, este aumento de la deuda por la puerta de atrás puede provocar recelos en inversores, penalizar la deuda en circulación y dificultar financiación del Tesoro. Los expertos consultados creen que ese tipo de soluciones heterodoxas pueden provocar desconfianza en España, en especial por el círculo vicioso entre riesgo bancario y riesgo soberano que perciben los inversores. (Fuente: El Pais.com – 27/05/2012)