Constituido el Club de Instituciones Financieras del Desarrollo para enfrentar los retos globales

Titulares de 19 bancos de desarrollo anunciaron ayer la creación del Club de Instituciones Financieras del Desarrollo (International Development Finance Club), una red mundial que cuenta con la participación de CAF, banco de desarrollo de América Latina, KfW Bankengruppe, banco de desarrollo de Alemania, la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), el Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social de Brasil (BNDES), el China Development Bank (CDB), el Banco de Desarrollo del África Meridional (DBSA), Japan International Cooperation Agency, el Banco de Desarrollo Industrial de Turquía, entre otros. (Fuente: CAF – 27/09/2011)

Enrique García, presidente de CAF, destacó “esta red permitirá dar forma a las discusiones internacionales sobre desarrollo financiero, mediante el intercambio de conocimientos y experiencias, así como incorporar nuestras recomendaciones, como bancos de desarrollo, que permitan lograr un crecimiento sostenible e incluyente a nivel mundial”. García subrayó que la Institución que preside ha profundizado la relación entre Latinoamérica y otros hemisferios, “continuamente se ratifica el rol articulador y catalítico de la Coorporación Andina de Fomento entre la región y el resto del mundo”, puntualizó. Por su parte, Ulrich Schröder, presidente de KfW Bankengruppe, mencionó “estamos orgullosos por haber sido capaces de reunir a un número muy importante de instituciones de reconocido prestigio en esta nueva red. Éstas se han distinguido, de manera individual, por la innovación y competencia en el área de financiamiento al desarrollo en países emergentes. Nos gustaría combinar estas fortalezas y responder conjuntamente a retos tales como el cambio climático”.

El Club se construye sobre la base de las excelentes relaciones que durante largo tiempo han existido entre 19 bancos nacionales, subregionales y regionales de desarrollo de África, Asia, Europa y América Latina. La red, abierta a la incorporación de nuevos miembros, ofrece oportunidades para el intercambio de experiencias, así como para la identificación de nuevos campos de cooperación mutua. Los temas clave que ha identificado el Club para abordar conjuntamente en el período 2011-2014 son los efectos del cambio climático, las deficiencias en la infraestructura pública y los obstáculos para el desarrollo social. Una de las tareas prioritarias del Club, es la presentación de su visión conjunta acerca de los mecanismos financieros que pueden apoyar las iniciativas entorno al cambio climático y la promoción del desarrollo. En tal sentido, los integrantes del Club tienen previsto definir una acción conjunta de cara a la Conferencia de la ONU sobre desarrollo sostenible Río +20, a celebrarse en junio de 2012 en Río de Janeiro, Brasil. El Club eligió de forma unánime a Ulrich Schröder, presidente de KfW Bankengruppe, como su primer presidente. Asimismo, a sus vicepresidentes Enrique García, presidente ejecutivo de CAF; Paul Baloyi, presidente del DBSA; Luciano Coutinho, presidente del BNDES; e Hiroto Arakawa, presidente de la Agencia Japonesa para la Cooperación Internacional.

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Primer acercamiento formal de los CIVETS

Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica, sostuvieron su primer acercamiento formal en donde definieron una agenda común de trabajo para las próximas décadas. El objetivo, consolidar el crecimiento de las economías emergentes. En el marco de las reuniones anuales de Gobernadores del BM y del FMI, los Ministros de Finanzas CIVETS se reunieron en Washington con el fin de definir la agenda común de trabajo. Sus objetivos fueron enfocados hacia sectores como la biodiversidad, la minería e infraestructura. Lo que se busca es establecer canales eficientes de comunicación que generen efectos positivos sobre el grupo de países. A esta sesión de trabajo asistieron el Ministro de Hacienda colombiano, Juan Carlos Echeverry; el Ministro de finanzas de Indonesia, Agus Martowardojo; el de Egipto, Truong Chi Trung, la Viceministra de relaciones internacionales de Egipto, Hazem El Beblaw y el Ministro de finanzas de Sudáfrica, Pravin Jamnadas. Vietnam y Turquía, ausentes, manifestaron su interés en reunirse en una próxima ocasión. En palabras de Juan Carlos Echeverry, se quiere posicionar a este nuevo “club de economías emergentes” como un bloque que pueda y logre trabajar en forma coordinada. CIVETS son naciones con poblaciones grandes y jóvenes, economías de rápido crecimiento y sobretodo muy diversas. Expertos señalan que son menos dependientes de la demanda externa. De acuerdo con el último informe del FMI, sus expectativas de crecimiento son buenas. Esta primera reunión marca el comienzo de un liderazgo no sólo de los países emergentes, sino de países con recursos, clase media y, más importante aún, con manejos adecuados. El ministro de Haciendo colombiano, recibió durante esta misma jornada de trabajo en el FMI y el BM, el reconocimiento como el mejor Ministro de Economía de las Américas de la Revista Emerging Markets, del Grupo Euromoney. Este galardón es un reconocimiento al trabajo desarrollado por el Ministro, por sus más importantes decisiones como la aprobación de los actos legislativos de Regalías y Sostenibilidad Fiscal y el proyecto de Ley de Regla Fiscal. Adicionalmente, la publicación destacó la confianza que Echeverry inspira entre los inversores. (Fuente: LaNotaDigital.com, Colombia – 27/09/2011)

UNASUR anuncia plan de infraestructura y conectividad

UNASUR destinará 105 mil millones de dólares en un plan de infraestructura y conectividad para los próximo 10 años, anunció ayer María Emma Mejía, Secretaria General del bloque. En una conferencia de prensa en la sede de cancillería de Paraguay, adelantó que Brasilia, será sede de una reunión a finales de este año donde se presentará la ambiciosa iniciativa. Explicó que consta de 512 proyectos en toda la región, que permitirá la interconexión de nuestra América, como lo soñaron “nuestros libertadores”. Esperamos comenzar a trabajar en este decenio para buscar proyectos de cofinanciación, apoyo de sectores públicos y privados. Mejía señaló que Suramérica tiene un enorme desafío al ser la “región más rica del mundo en reservas y recursos naturales”, entre los que se incluyen los hidrocarburos, carbón, gas y agua. Somos afortunados al poseer agua dulce, apuntó, un bien “preciado para los próximos años”. La excanciller colombiana valoró que UNASUR tiene un Consejo de Defensa Suramericano “que dicta doctrinas propias y empieza a trabajar en líneas específicas de acciones de paz como la de Haití”. Destacó que nuestra región se protege y blinda de los posibles ataques de los capitales especulativos y exhortó a fortalecer “las organizaciones que ya tenemos como la Corporación Andina de Fomento y el Fondo Latinoamericano de Reserva”. Manifestó, que producto de su propio ahorro y esfuerzo, la región está en condiciones de “empezar a proteger el bienestar de nuestra comunidad, económico y financiero de nuestros países”. UNASUR es un ente político, es un organismo que está ahí para proteger esa zona de paz, que mucho nos ha costado, y espero que podamos con el apoyo de Paraguay en la presidencia pro témpore, continuar en ese empeño. El ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Lara, con quien Mejía dialogó previo al encuentro con la prensa, destacó que para su país es de una enorme importancia la incorporación a UNASUR, “considerando la situación geopolítica y geográfica, en el proceso de globalización”. Iniciativa estratégica, a efectos desarrollar un proceso pleno de integración y el fortalecimiento de nuestros bloques regionales. Lara significó que “nuestra América tiene las posibilidades reales de conducir sus propios procesos con una enorme coincidencia entre pueblos y dirigentes”. “UNASUR tiene un largo proceso histórico con el que líderes de nuestra patria soñaron en su momento y apostaron a esta plena integración”, señaló. Momentos antes, la Secretaria General de UNASUR expresó su gratitud a las autoridades del Congreso paraguayo por la ratificación del Tratado Constitutivo del bloque integracionista. (Fuente: Agencia Prensa Latina – 27/09/2011)

Regresar a una gran negociación

No es una época fácil para ser presidente ni líder de la minoría. La despensa está vacía, y el único excedente que tenemos es en veneno político. Es más, si el veneno político pudiera transformarse en combustible para el transporte, hoy seríamos independientes energéticamente. Es muy lamentable que solo sea veneno, y nos está debilitando, junto con lo demás que hemos hecho para minar nuestra vitalidad nacional. No hemos invertido suficiente en nuestra fortaleza: infraestructura, investigación científica financiada por el gobierno, educación e inmigración, en las dos últimas décadas, optando por consumir en lugar de ahorrar e invertir. (Fuente: Thomas L. Friedman – El Universo, Ecuador – 16/09/2011)

Para compensar la diferencia, decidimos estimular a nuestra economía con créditos generalizados que salieron mal en 2008, dejándonos con un enorme desafío de desapalancamiento, millones de hipotecas sobrevaloradas y la economía casi paralizada. Al final, el partidismo ha entorpecido a nuestro sistema político al grado de que muchos ciudadanos e inversionistas están deprimidos y se preguntan si aún somos capaces de realizar acciones colectivas. (Y, si no lo somos, ¿por qué arriesgarse a invertir ahora?).

He estado argumentando que el único antídoto contra esta situación debilitante es una gran negociación entre los dos partidos; una negociación por la cual se concluya reducir gasto de ayuda social a largo plazo y se aumenten los ingresos tributarios adicionales para poner en orden nuestra casa fiscal, mientras se hacen inversiones de corto plazo en las fuentes de nuestra fortaleza (particularmente en escuelas nuevas y universidades tecnológicas, investigación científica, caminos, ancho de banda, transportación masiva y aeropuertos) que también pueden amortiguar esta recesión. Mientras que el presidente Obama ha hablado, generalizando, sobre tal gran negociación, nunca ha planteado una propuesta detallada ante el pueblo estadounidense y sus propios partidarios en su partido. Fue una falla de liderazgo. El jueves por la noche, en su discurso ante el Congreso, Obama finalmente estuvo a la altura de ese reto en forma sesuda, creíble y fundamental. Aunque todavía quiero ver las reducciones en el gasto, las reformas fiscales y los ingresos tributarios que propone que paguen su plan de 447.000 millon. de dólares, el presidente ahora está exponiendo claramente su versión de la gran negociación que necesita el país. Lo hizo utilizando muchas ideas, como la reducción en el impuesto sobre la nómina, que deberían adoptar los republicanos. La propuesta del presidente para generar algunos empleos nuevos con inversiones identificadas en infraestructura y educación, como modernizar 35.000 escuelas, puede producir rendimientos a corto y a largo plazo. “Después de un retraso doloroso y para muchos inexplicable, el gobierno finalmente está cambiando de una serie ineficaz de medidas ad hoc a un programa integral, dirigido a impedimentos clave en la creación de empleos”, comentó Mohamed el Erian, director ejecutivo de Pimco. “El énfasis está correctamente en incentivos para el empleo, las reformas al mercado laboral, la infraestructura y la mejoría en el funcionamiento del mercado hipotecario”.

Asumiendo que el presidente lleve a cabo las reducciones en gasto e incrementos de los ingresos para asegurar nuestra salud fiscal a largo plazo, algo que objetará la base de su propio partido, su plan exige una respuesta seria de los republicanos, su versión de una gran negociación y una que también desafíe a su base partidista. El Partido Republicano encontrará al presidente a mitad de camino, ¿se comprometerá, aceptando algunas de sus ideas e insistiendo en algunas propias para una gran negociación o se aferrará a ningún incremento en impuestos bajo ninguna circunstancia? Si el Partido Republicano piensa que solo puede obstruir a Obama y esperar a que la economía se venga abajo, para beneficiarse en las elecciones del 2012, será un error para el país y para él. Creo que la mayoría de los estadounidenses quiere una gran negociación tanto en contenido como en estilo. Quiere ver a nuestros políticos trabajando juntos, actuando colectivamente. Subestimamos, que medida del rencor político tóxico en Washington, empaña a toda la economía y hace que todos quieran tan solo aferrarse a lo que ya tienen. Los republicanos o demócratas que dudan sobre esto podrían llamar a Howard Schultz, director general de Starbucks, quien se hartó hasta tal punto de la política en Washington que compró un anuncio de plana completa en New York Times para exhortar a los estadounidenses a no dar donaciones políticas a titulares de cargos públicos de cualquier partido mientras no muestren una disposición real a comprometerse y arreglar el desorden. En respuesta, me dijo Schultz, “estoy inundado de mensajes de persones que no conozco. Todas comparten su historia con un tema en común: “No nos sentimos representados, y no reconocemos al país”. Los extremos de ambos lados han arrollado a la mayoría silenciosa del país. No tengo miedo de decirles a ambos extremos: la ideología que representan no es el país. Una persona en Starbucks me envió un correo electrónico el otro día con el Juramento de Lealtad y había subrayada una sola palabra: ‘indivisible’. La gente en Washington debería volver a leer el Juramento de Lealtad. Obama ofreció una propuesta legítima y constructiva para reavivar los esfuerzos para forjar una gran negociación con los republicanos. Varios dirigentes del Partido Republicano pretenden analizarlo seriamente. Espero que sí lo hagan. Dado que Europa se dirige a una caída en picado, el mundo necesita, más que nunca, que Estados Unidos tenga una situación económica sólida. 

Los piratas de la pesca

La piratería frente a las costas del África oriental ha ocupado los titulares de los últimos años, pero hay otro tipo de piratería a la que se ha prestado muy poca atención. La pesca pirata en todo el mundo está costando a los pescadores, empleos e ingresos y está causando graves daños al medio oceánico. La pesca pirata, con frecuencia llamada pesca ilegal, sin registrar ni reglamentar, priva a medio millón de pescadores, aproximadamente, respetuosos de la ley, y a sus comunidades de hasta 23.000 millones de dólares al año en pescado. Y como unos tres mil millones de personas dependen del pescado como su fuente primordial de proteínas, la pesca pirata tiene también importantes consecuencias antihumanitarias y para la seguridad alimentaria. Además, se sabe que las operaciones de pesca ilegal someten a las tripulaciones de barcos piratas a unas condiciones laborales inseguras e injustas en el mar. (Fuente: art. Jane Lubchenco / Maria Damanakiz – El Tiempo, Colombia – 26/09/2011) 

Además, la pesca pirata socava los medios de vida de los pescadores respetuosos de la ley de Estados Unidos y de Europa. Cuando el pescado ilegalmente capturado llega a los mercados mundiales, sus precios bajan y disminuye la cantidad que se puede capturar legalmente y, para colmo de males, los pescadores ilegales usan con frecuencia aparejos destructivos que destrozan los hábitats, ponen en peligro la vida marina y amenazan la pesca correcta. Como jefa de la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional y Comisaria de Pesca de la UE, respectivamente, recientemente firmamos un acuerdo trascendental para fortalecer la cooperación conjunta a fin de abordar el flagelo mundial de la pesca pirata. Solo trabajando juntos podemos luchar con éxito contra las operaciones de pesca ilegal.

EEUU ha empezado a regenerar su pesca y velar por su sostenibilidad. La CE acaba de presentar una propuesta para reformar la política pesquera común encaminada a regenerar esta actividad en Europa. Los datos científicos idóneos son la piedra angular de esas dos políticas, pero no basta con poner orden en nuestras respectivas casas. Como los peces y otras formas de vida oceánica no permanecen dentro de las fronteras nacionales, la cooperación internacional es esencial para la salud a largo plazo de los océanos del mundo y la sostenibilidad de la pesca y de los empleos del sector pesquero. EEUU y Europa tienen una responsabilidad mundial por ser dos de los mayores importadores de pescado. Tenemos que velar por que sea capturado en forma sostenible el pescado que importamos, para que nuestros mercados no contribuyan a la decadencia de los océanos y las comunidades pesqueras que de ellos dependen, en particular las de los países más pobres. EEUU, Europa y otros países, como Japón, han adoptado medidas importantes para abordar la pesca ilegal. Estamos empezando a identificar los buques pesqueros ilegales y a excluirlos de nuestros puertos. Los países están adoptando medidas para seguir la pista de las importaciones de pescado y documentarlas. Junto con EEUU y la UE, nos hemos comprometido a luchar contra la pesca ilegal, fortalecer nuestra vigilancia e imponer el cumplimiento de las medidas de gestión conforme a nuestro papel de países que son parte en las organizaciones regionales de pesca y en diversos tratados internacionales. Tenemos el compromiso de impedir que los pescadores ilegales se beneficien de su piratería. Lo que está en juego son millones de puestos de trabajo en unos océanos sanos. Lo que está en juego es la seguridad alimentaria en muchas partes del mundo. Lo que está en juego es la salud a largo plazo de los océanos del mundo. Como aliados que son, Estados Unidos y Europa, están dando un paso importante adelante para poner fin al flagelo de la pesca pirata. 

Presidentas

Se abren nuevas librerías en Buenos Aires, en Rosario, Córdoba, Mar del Plata. Y el vino ha mejorado mucho. Otra señal emergente. Un viejo ciego borgiano podría ironizar en el bar Británico, en la esquina ilustrada con quiosco de prensa de la plaza Lezama: “Por mí apaguen la luz que seguiré leyendo”. Y otro que se parece a Roberto Arlt añade: “¡Y bebiendo!”. Pero no se apagan las luces. Ya nadie en Argentina piensa en colocar aquel letrero del adiós: “El último, que apague la luz”. En su Diario de Irlanda, Heinrich Böll pasa en bicicleta por delante de una cabaña, el amigo campesino ya no está, y él se muestra extrañado de que haya dejado la botella de leche en la puerta y la luz encendida. Una vecina comenta: “Es verdad, se ha dejado la luz encendida. Pero qué más da: no le van enviar el recibo a Australia”. Hay lugares donde nunca hay que dejar apagada la luz porque siempre se vuelve. Mientras Europa se achica, se marchita, provinciana y huraña, cosmopaleta, con su seudo-Unión convertida en un remedo contable del Sacro Imperio Franco Romano Germánico, en la América Latina se encienden nuevas luces y se ensaya un cosmopolitismo de la diversidad, local universal. Mientras en Europa estamos atentos como ovejas negras a las tijeras de frau Merkel, y a las tijeritas de doña Espe, en América Latina está cambiando de verdad la política en un proceso en que destacan dos mujeres. Cristina Fernández, en Argentina, y Dilma Rousseff en Brasil. Es también mujer la presidenta del Banco Central argentino, la economista Marcó del Pont, de 50 años, con un discurso de aliento keynesiano frente a los trileros neoliberales. Así, Argentina y Brasil han convertido en eje de la acción estatal la inversión en educación pública. Y están levantando el vuelo, mientras aquí nos disponemos a vender hasta el alma. (Fuente: art. Manuel Rivas – El Pais.com – 24/09/2011)

A power shift in Asia

Washington is obsessed with decline: the upshot of the worst economy since the Great Depression, the prospect of massive defense cuts that could signal the end of the American military’s imperial-like reach, the collapse of Arab regimes with which the Pentagon and CIA closely cooperated. But nothing of late quite captures what is going on in terms of a global power shift as much as the U.S. refusal to sell Taiwan new F-16 fighter jets. (source: Robert D. Kaplan – The Washington Post – 24/09/2011)

U.S. officials argue that upgrading Taiwan’s Lockheed Martin F-16 A/B jets will make them nearly as capable as the 66 new F-16 C/D models that the Taiwanese were seeking, and at a fraction of the cost. But the upgrades reportedly do not include the new engines necessary for added speed and will make it harder for the Taiwanese to retire their oldest jets as they had hoped. Clearly, the decision signifies a painful compromise for the Obama administration. By 2020, the United States will not be able to defend Taiwan from a Chinese air attack, a 2009 Rand study found, even with America’s F-22s, two carrier strike groups in the region and continued access to the Kadena Air Base in Okinawa. Moreover, China is at the point of deploying anti-ship ballistic missiles that threaten U.S. surface warships, even as Taiwan’s F-16s, with or without upgrades, are outmatched by China’s 300 to 400 Russian-designed Su-27 and Su-30 fighters.

Given that Taiwan is only 100 miles from China and the U.S. Navy and Air Force must deploy to the Pacific from half a world far away, the idea that Washington could permanently guarantee Taipei’s de facto sovereignty has always been a diminishing proposition. Vice President Biden’s recent extensive talks with his Chinese counterpart, Xi Jinping (who is poised to succeed President Hu Jintao), may have reinforced the notion inside the administration that Taiwan is better defended by a closer American-Chinese diplomatic understanding than by an arms race. Notice what is happening, though. The administration is not acting unreasonably. It is not altogether selling out to Beijing. Rather, it is adjusting its sails as the gusts of Chinese power, both economic and military, strengthen. Thus, a decision to help Taiwan illustrates how decline itself is an overrated concept. Decline is rarely sudden: rather, it transpires quietly over decades, even as officialdom denies its existence and any contribution to it. The Royal Navy began its decline in the 1890s, Princeton University professor Aaron L. Friedberg writes in “The Weary Titan,” even as Britain went on to win two world wars over the next half-century. And so, China is gradually enveloping Taiwan as part of a transition toward military multipolarity in the western Pacific — away from the veritable American naval lake that the Pacific has constituted since the end of World War II. At the same time, however, the United States pushes back against this trend: This month, Obama administration officials, with China uppermost in their minds, updated a defense pact with Australia, giving the United States greater access to Australian military bases and ports near the confluence of the Pacific and Indian oceans. The United States is making room in Asian waters for the Chinese navy and air force, but only grudgingly.

Decline is also relative. So to talk of American decline without knowing the destiny of a power like China is rash. What if China were to have a political and economic upheaval with adverse repercussions for its defense budget? Then history would turn out a lot more complicated than a simple Chinese rise and an American fall. Because we cannot know the future, all we can do is note the trend line. The trend line suggests that China will annex Taiwan by, in effect, going around it: by adjusting the correlation of forces in its favor so that China will never have to fight for what it will soon possess. Not only does China have some more than 1,500 short-range ballistic missiles focused on Taiwan, but there are 270 commercial flights per week between Taiwan and the mainland, even as close to a third of Taiwan’s exports go to China. Such is independence melting away. And as China’s strategic planners need to concentrate less on capturing Taiwan, they will be free to focus on projecting power into the energy-rich South China Sea and, later, into the adjoining Indian Ocean, hence America’s heightened interest in its Australian allies. This is a power shift. Subtle and indirect though it may be, it is a clearer story line than what is occurring in the chaotic Middle East, a region less prosperous and less dynamic than East Asia in economic and military terms, and therefore less important. Taiwan tells us where we are, and very likely where we’re going.