UNCTAD: Un ajuste fiscal prematuro pone en peligro la recuperación económica mundial

Informe sobre el comercio y el desarrollo 2011 de la UNCTAD, advierte que el ajuste fiscal solo aborda los síntomas del problema dejando intactas las causas fundamentales. Los altos niveles de endeudamiento público son consecuencia de la crisis, no su causa. Una política fiscal de apoyo al crecimiento tiene más posibilidades de reducir el déficit fiscal y frenar la deuda pública que una política fiscal restrictiva. En el Informe sobre el Comercio y el Desarrollo, 2011: Problemas de las políticas económicas en el mundo después de la crisis, se argumenta que el paso del estímulo fiscal al ajuste fiscal es contraproducente, especialmente en las economías más desarrolladas que se vieron gravemente afectadas por la crisis financiera. En semejante situación, una política fiscal restrictiva puede reducir el crecimiento del PIB y los ingresos fiscales y, por consiguiente, perjudicar el saneamiento de las finanzas públicas. (Fuente: UNCTAD – 07/09/2011)

El Informe muestra que los desequilibrios fiscales no fueron un factor desencadenante de la crisis sino más bien uno de sus resultados. Entre 2002 y 2007, los saldos fiscales habían mejorado de manera significativa en la mayoría de economías desarrolladas y en desarrollo, a consecuencia del crecimiento de la producción, la baja de los tipos de interés y, en algunos países, el auge de los precios de los productos básicos. La crisis provocó un deterioro significativo de las cuentas del sector público por efecto de los estabilizadores automáticos y los planes de estímulo fiscal aplicados. En varios países desarrollados, el rescate público de las instituciones financieras fue responsable de gran parte del déficit, ya que aquél supuso una conversión de la deuda privada en deuda pública.

El resultado fue que la relación media entre la deuda pública y el PIB en los países desarrollados casi se duplicó entre 2007 y el final de 2010, hasta superar el 60% del PIB. El crecimiento económico de los países en desarrollo, considerados en su conjunto, se vio menos afectado por la crisis financiera, en parte gracias a la adopción de políticas fiscales anticíclicas activas; de esta manera, los saldos fiscales mejoraron en 2010 y la relación entre deuda pública y PIB se mantuvo bajo control. El principal argumento esgrimido en favor del ajuste fiscal es que resulta indispensable para restablecer la confianza de los mercados financieros, que se considera la clave de la recuperación económica. Pero en vista de la irresponsabilidad con que actuaron muchos agentes privados de los mercados financieros, que ha exigido una costosa intervención del Estado para evitar el derrumbe del sistema financiero, la opinión pública y las autoridades políticas no deberían volver a confiar en esas instituciones, incluidas las agencias de calificación crediticia, para determinar cuáles son las políticas macroeconómicas correctas y la buena gestión de las finanzas públicas. La reducción del gasto público impulsor del crecimiento puede provocar un descenso de los ingresos públicos en el futuro que sea mayor que los ahorros logrados mediante el ajuste fiscal, con consecuencias negativas para la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas y de la deuda.

Los países que aplicaron medidas de ajuste fiscal en el marco de programas apoyados por el FMI durante los años noventa y en la década del 2000 no tuvieron en cuenta esos efectos dinámicos. En los países que esperaban que el ajuste fiscal redujera el déficit presupuestario y reactivara el crecimiento, ocurrió que los déficits se agravaron y el PIB se estancó. En la situación actual, es probable que las políticas de ajuste fiscal adoptadas por algunos países arrojen resultados negativos similares. Hay una opinión generalizada de que ya se ha agotado el margen disponible para continuar los estímulos fiscales, especialmente en los países desarrollados. Pero el espacio fiscal no es una variable estática. Una política fiscal expansiva puede tener una fuerte repercusión en la demanda, aumentar los ingresos del sector privado y generar una mayor recaudación fiscal. Es posible ampliar el impacto económico de las políticas fiscales alterando la composición del gasto público o estructurando los ingresos públicos de tal manera que se maximicen sus efectos multiplicadores sin modificar necesariamente el gasto total ni el saldo fiscal. El Informe muestra que la forma en que el sector público gasta y recauda impuestos no es neutral. Un aumento del gasto en infraestructuras, transferencias sociales o subsidios específicos para los inversores privados suele ser más eficaz para estimular la economía que las reducciones de impuestos, porque se traduce directamente en un incremento de la creación de empleo, el gasto y la demanda.

A menudo, los beneficios tributarios obtenidos por grupos de elevados ingresos no vuelven a inyectarse en la economía. La historia enseña que, si se opta por el instrumento de la reducción de impuestos, las desgravaciones fiscales para los grupos de bajos ingresos resultan más eficaces para aumentar la demanda y el ingreso nacional que las concedidas a los grupos de ingresos más elevados. Los grupos de bajos ingresos se ven en la necesidad de gastar gran parte de sus ingresos en la economía local. El problema para los países desarrollados muy endeudados es cómo superar la carga de la deuda adoptando políticas fiscales, monetarias y de ingresos que fomenten el crecimiento. El crecimiento del PIB, combinado con unos tipos de interés bajos, constituye la mejor estrategia para ir reduciendo los índices de deuda pública a lo largo del tiempo. Si esto no puede conseguirse a causa de alguna restricción externa o por simple insolvencia fiscal, debería darse prioridad a resolver los problemas de la balanza de pagos o reestructurar la deuda en vez de introducir medidas de austeridad. Así, los países en desarrollo deberían preservar y ampliar su espacio fiscal y seguir políticas anticíclicas a fin de protegerse de posibles crisis externas.

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¿Estado de Derecho o de legalidad?

“…se puede decir que en todas partes existe un derecho. Nominalmente sí. Hay leyes, pero un estado de legalidad no es un Estado de Derecho”. Enrique Ghersi, abogado peruano, coautor de El otro sendero. Sobre atropellos contra las libertades individuales, las autoridades de este Gobierno han dicho algo así: “aquí lo único que se está haciendo es aplicando las leyes vigentes porque Ecuador es un Estado de Derecho”. La primera parte es totalmente cierta, se aplican leyes vigentes (aunque selectivamente). Lo segundo es de dudosa validez. (Fuente: Art. Gabriela Calderón de Burgos – Diario Hoy, Ecuador – 07/09/2011)

El Estado de Derecho existe cuando hay separación de poderes, cuando los ciudadanos gozan de igualdad ante la ley y cuando la ley limita al poder en lugar de ser su reflejo. Hoy en día, ¿son independientes del Ejecutivo el Poder Judicial, la Corte Constitucional, la Contraloría o la Fiscalía? El coronel César Carrión o los hermanos Pérez y Emilio Palacio, ¿han recibido el mismo trato ante la justicia que aquel recibido por personas cercanas al Gobierno o dentro de este? ¿Los deseos del Gobierno han sido obstaculizados por las leyes y demás instituciones o ejecutados con su ayuda? El economista y filósofo liberal F. A. Hayek explica en su libro “Los fundamentos de la libertad” que “el imperio de la ley presupone, desde luego completa legalidad, pero sin que ello sea suficiente. Si una ley concede al Gobierno poder ilimitado para actuar a su gusto y sazón, todas sus acciones serían legales, pero no encajarán ciertamente dentro del Estado de Derecho”. De manera que los atropellos a las libertades individuales –como aquella de expresarse sin miedo a represalias– pueden vestirse de legalidad y, aunque lo hagan, no dejarán de ser eso mismo: un atropello a la libertad del individuo.

Cuando se nos venden estos atropellos como un “respeto a la ley”, hemos entrado a un estado de legalidad, donde la ley refleja y protege al poder en lugar de limitarlo. El protegido es el poder político, no el ciudadano común y corriente –no importa si este es rico o pobre, sus derechos fundamentales corren peligro–. Nadie lo ha dicho de manera más honesta y frontal que el presidente boliviano, Evo Morales: “…cuando algún jurista me dice: Evo, te estás equivocando jurídicamente, eso que haces es ilegal, bueno, yo le meto por más que sea ilegal. Después les digo a los abogados: si es ilegal, legalicen ustedes, ¿para qué han estudiado?”. El Premio Nobel de la Paz del 2010, Liu Xiaobo, parece coincidir en su concepción de lo que es el Estado de Derecho con Ghersi y Hayek. Liu sigue preso en China por coescribir la ‘Carta 08’, documento en el que decía lo siguiente: “China tiene muchas leyes pero no un Estado de Derecho; tiene una Constitución pero no un Gobierno constitucional”. Lamentablemente, desde hace algunos años podemos decir exactamente lo mismo de Ecuador. Ayer un titular del diario El Comercio decía ‘El Ejecutivo entra a la justicia por decreto’, confirmándose una vez más que aquí no hay Estado de Derecho. Y hay que reconocer que la destrucción de este no hubiera sido posible sin el apoyo activo y/o la mirada pasiva de una mayoría de la sociedad ecuatoriana, mayoría que desde 2007 viene concediendo poderes ilimitados al Gobierno.

Banco Mundial y China avanzan en las definiciones sobre el futuro de su economía

China y el BM están logrando avances importantes en la elaboración de un informe conjunto sobre la forma en que la segunda mayor economía del mundo puede virar hacia una senda de crecimiento sostenible a la luz de los desafíos que plantea la actual situación económica mundial, afirmó el presidente del Grupo del Banco Mundial, Robert B. Zoellick. Las declaraciones de Zoellick fueron realizadas en el marco de un taller celebrado en Beijing durante el fin de semana con altos funcionarios chinos y expertos externos, instancia en que Zoellick manifestó que había consenso en cuanto a que China tendría que reequilibrar su economía, mejorar el medio ambiente, disminuir la desigualdad y elevar la calidad de vida para sus habitantes, al tiempo que debe mantener el rápido crecimiento. (Fuente: Banco Mundial – 06/09/2011)

“El desafío de que China ajuste su modelo de crecimiento será aún más importante debido al actual clima económico de desaceleración del crecimiento y debilitamiento de la confianza”, puntualizó Zoellick. “Pero China ha demostrado una y otra vez en los últimos treinta años que puede lograr avances importantes destinados a generar prosperidad para sus habitantes, con lo cual impulsará el crecimiento regional y mundial. El potencial de crecimiento de China continúa siendo alto, y creemos que el Banco Mundial puede contribuir a que dicho país crezca en forma inteligente y sostenible, y simultáneamente evite la llamada ‘trampa de los países de ingreso mediano’”.

El informe será publicado a fines de este año y está siendo elaborado en forma conjunta por el Ministerio de Finanzas chino, el Centro de Investigaciones para el Desarrollo del Consejo de Estado de China y el BM. El documento procura brindarle apoyo a China para identificar la multiplicidad de desafíos y decisiones de políticas que el país debe enfrentar para el año 2030, al tiempo que apunta a evitar la llamada “trampa de los países de ingreso mediano”, etapa de desarrollo económico que ha detenido el progreso en muchos países. “El duodécimo plan quinquenal de China marca el camino a seguir a través de la definición de las medidas que se deben emprender, mientras que este informe procurará contribuir con la forma de lograr tales medidas. De acuerdo con la tradición marcada por la estrategia de apertura del líder chino Deng Xiaoping, el informe analizará las medidas prácticas que China puede adoptar para dejar de lado la excesiva dependencia de un crecimiento basado en las exportaciones y volcarse más a la demanda e inversión interna”, agregó Zoellick. Los temas que abarca el estudio incluyen la forma en que China puede concluir su transición hacia una economía de mercado; la manera en que puede fomentar una innovación abierta; las vías para progresar en materia de desarrollo ecológico; brindar igualdad de oportunidades y seguridad social a sus ciudadanos; el mecanismo para fortalecer el sistema fiscal y que debe hacer China para convertirse en un participante responsable dentro del sistema internacional. Se prevé que el estudio se concluirá hacia fines de 2011, y se dará amplia difusión a las conclusiones del mismo.

Zoellick se reunió con el vicepresidente Xi Jinping, el viceprimer ministro ejecutivo Li Keqiang y el viceprimer ministro Wang Qishan, con quienes analizó la económica mundial y los desafíos en materia de políticas, cambio climático, cooperación económica e intercambio de conocimientos entre los países en desarrollo. Asimismo, Zoellick se entrevistó con el ministro de Finanzas Xie Xuren, el gobernador del Banco Popular (banco central) de China Zhou Xiaochuan, el ministro del DRC Li Wei, el ministro del DRC y vicepresidente de la Oficina del Grupo de Dirección sobre Asuntos Económicos y Financieros Liu He, y el presidente del Banco de Construcción de China, Guo Shuqing. Zoellick también viajó al noreste del país, donde se reunió con Sun Zhengcai, secretario del Partido para la provincia de Jilin, en la ciudad de Changchun, a efectos de conocer los logros de la provincia y analizar la asistencia del Banco en el cumplimiento de los desafíos de dicha región. En la provincia de Heilongjiang, Zoellick visitó Beidahuang, cuya traducción literal significa “gran zona silvestre del norte”. La región se ha transformado en una zona de producción de granos, conocida como el “gran granero del norte” de China: visitó una granja, una zona de producción arrocera, un centro de investigación agrícola y un moderno parque de maquinaria agrícola, conversó con el personal y los productores a fin de interiorizarse sobre la forma en que esta transformación ha afectado sus vidas. “La seguridad alimentaria es una preocupación mundial, y el Banco Mundial está trabajando en estrecha colaboración con el G-20 en este desafío, y todos los países deben trabajar juntos para afrontarlo. China alimenta al 20% de la población mundial con menos del 10% de la tierra arable y menos del 6% del agua de todo el mundo. China podría realizar un aporte significativo a la seguridad alimentaria mundial”.

Asia, el segundo socio de la Argentina

El continente asiático se sigue consolidando como segundo socio comercial argentino, detrás del continente americano. Si vamos al detalle, China se convierte en el segundo socio comercial detrás de Brasil. Los países asiáticos constituyen el segundo destino de nuestras exportaciones y los segundos proveedores de nuestras importaciones. Alentado por el incremento de los precios commodities, este hecho marca un hito trascendental en la historia comercial argentina desde mediados de la década pasada. (Fuente: La Nación  – 06/09/2011)

Las exportaciones argentinas se caracterizan por estar constituidas por productos primarios a China, la India, países de Asean y Japón (petróleo crudo, mineral de cobre y sus concentrados, porotos de soja, maíz) y manufacturas de origen agropecuario a la India, China, Asean y Corea del Sur (en particular, aceite de soja a China, Malasia, la India, Vietnam, Corea del Sur y Bangladesh). Los productos asiáticos que importa nuestro país están conformados por bienes intermedios (superfosfatos con contenido de pentóxido de fósforo, fosfato monoamónico, glifosato y etileno, y tejidos de punto de fibras artificiales teñidos de China, cauchos naturales de Indonesia y ácido adípico de Singapur). También se incluyen bienes de capital (computadoras portátiles, calderas de vapor, motocompresores para equipos frigoríficos, aparatos receptores decodificadores de televisión digital de China y condensadores para máquinas de vapor de Tailandia), y piezas y accesorios para bienes de capital (partes para aparatos receptores de radiotelefonía y televisión, partes de máquinas y aparatos para acondicionadores de aire, motores de émbolo, circuitos impresos con componentes eléctricos, todos provenientes de China, Tailandia y Corea del Sur).

En 2010 el intercambio comercial con el bloque Asean, con China, Japón, la India y Corea del Sur, registró un saldo positivo de 379 millones de dólares, favorecidos por los altos precios de las commodities que la Argentina le vende al continente y que permite mantener ese superávit. Sin embargo, éste se sigue reduciendo por las crecientes importaciones de productos asiáticos. El grueso del intercambio se produce con naciones del Lejano Oriente y si bien continúan incrementándose las operaciones con el Medio Oriente, éstas son marginales. Medio Oriente comprende a los fines estadísticos argentinos a Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Arabes Unidos, Irán, Irak, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, República de Yemen, Siria y Territorio Autónomo Palestino, con este bloque regional la Argentina tuvo en 2010 un saldo positivo en su balanza comercial de US$ 2565 millones, con ventas por US$ 2868 millones e importaciones por US$ 303 millones. Este bloque contribuye a mantener por el momento el saldo de la balanza comercial argentina superavitaria. El continente asiático participa con el 23% en el total de destinos de las exportaciones argentinas (acercándose año tras año al MERCOSUR, el primero de los destinos). Tengamos en cuenta que en 2007 esa participación era del 20%. En materia de importaciones, representa un 23% como proveedor de la Argentina (en 2007 representaba un 19%). Dentro del continente asiático, China se ha convertido en el segundo destino de las ventas externas argentinas detrás de Brasil y el segundo abastecedor de productos también detrás de Brasil.

¿Se puede hablar de una “asiatización” de la economía argentina? Lo mismo ocurre en toda América del Sur, donde China se cuenta entre los tres primeros socios comerciales de Brasil, Chile, Ecuador, Venezuela y Perú. Recordemos que para Chile, China era su tercer socio comercial hasta 2004 y en 2005, el segundo. Luego de la firma del Tratado de Libre Comercio, pasó a ser su primer socio. A su vez, este año se puso en vigencia el Tratado de Libre Comercio entre Perú y China con el objetivo de incrementar los lazos comerciales. América latina constituye un gran negocio para China, pues se abastece de materias primas de todo tipo, y le vende bienes intermedios o de capital con valor agregado, aparte de realizar inversiones en minería y en infraestructura. Por otro lado, las exportaciones argentinas al Lejano Oriente y Medio Oriente representaron unos US$ 15.813 millones en 2010. Las ventas al Lejano Oriente crecieron un 19% y al Medio Oriente, un 4% comparadas con 2009. A su vez, las importaciones desde Asia totalizaron aproximadamente unos US$ 13.015 millones y crecieron las compras al Lejano Oriente un 21% en relación con 2009. Como principales destinos de las exportaciones argentinas a Asia en 2010 figuraron: China, con 5858 millones de dólares, Irán (1472 millones), la India (1339 millones), y luego Indonesia, Malasia, Japón, Corea del Sur, Vietnam y Tailandia. Como principales proveedores del país figuraron en 2010: China con ventas por 7648 millones de dólares, Japón (1191 millones) y Corea del Sur (968 millones). Si bien con todo el continente asiático la Argentina tuvo un superávit comercial de 2794 millones de dólares en 2010, con China, Japón, Corea del Sur y Taiwan los saldos de las balanzas comerciales bilaterales son deficitarios. Asimismo, no debe olvidarse el creciente interés de capitales asiáticos (en particular chinos e indios) por invertir en sectores como el minero, bancario, generación eléctrica, petrolero, gasífero, molienda de granos, producción y ensamble de artefactos electrodomésticos. Así pues, el peso específico de China en territorio latinoamericano se va consolidando a medida que disminuye la participación de Estados Unidos en el comercio con la región. En la última reunión del Banco Interamericano de Desarrollo, se planteó que existen muchísimas oportunidades de inversión para China en ALC. China, el miembro más nuevo del BID, tiene grandes oportunidades de inversión en temas de infraestructura como puertos, caminos y generación de energía. China comenzó a formar parte del BID en enero de 2009, y se convirtió en el 48° miembro, con una contribución inicial de US$ 350 millones. A su vez, el Eximbank de China y el BID organizaron un fondo de US$ 200 millones para financiar actividades de comercio exterior con el gigante asiático.

Gaddafi´s and west´s love of the big lie

Dictators are falling. Democracies are failing. A curious coincidence? Or is it, perhaps, a sign that something fundamental has changed in the grain of human history. I believe so. How do dictators survive? They tell lies. Muammer Gaddafi was one of the biggest liars of all time. He claimed that his people loved him. He also controlled the flow of information to his people to prevent any alternative narrative taking hold. Then the simple cell phone enabled people to connect. The truth spread widely to drown out all the lies that the colonel broadcast over the airwaves. Similarly in Egypt and Tunisia, the regimes lost control of the narrative. In short, technology has undermined dictators’ ability to lie to their people. (source: by Kishore Mahbubani – Financial Times – 04/09/2011)

So why are democracies failing at the same time? The simple answer: democracies have also been telling lies. Now we know, for example, that the eurozone project was created on a big lie. All the major European politicians assured their publics that the contradiction between monetary union and fiscal independence would be resolved by insisting on fiscal discipline. Any eurozone member that violated the 3% budget deficit rule would be punished. All this was a big lie. When France and Germany breached the 3 per cent rule in 2003, nothing happened. This then opened the doors for others to break the rule (Portugal, Ireland, Greece and Spain). Even worse, Greece began lying to its European partners from the very beginning. To be fair to Greece, its European partners knew Greece was lying. The people of Europe went along with the big lie as long as they did not have to pay for it. The great western financial crisis of 2008-09 changed everything. Bankers had to be rescued. Taxpayers had to pay the price. Foolishly, the Irish government took on the liabilities of Irish banks, passing the burden to Irish citizens. Today, the German taxpayers balk at having to pay the price for rescuing an economic experiment that rested on a big lie. Europe is not alone. The American people are equally angry with their government. No US leaders dare to tell the truth to the people. All their pronouncements rest on a mythical assumption that “recovery” is around the corner. Implicitly, they say this is a normal recession. But this is no normal recession. There will be no painless solution. “Sacrifice” will be needed and the American people know this.

But no American politician dares to utter the word “sacrifice”. Painful truths cannot be told. And there is an even more fundamental reason why they cannot tell the truth. In theory, a “government of the people, by the people, for the people, shall not perish from the earth” in America. In practice this is a big lie. Take the US budget process as exhibit A. In theory, the government collects taxes to deliver public goods to the population. In practice, the US budget has been hijacked by all kinds of special interest groups. This is why the US stimulus plan failed. A small portion of it went to help create jobs. Most of it was absorbed by various special interests. As Harvard economist Jeffrey Miron says: “ stimulus was so poorly run that stimulus money wound up going to prisoners and dead people, bridges to nowhere, and useless government buildings.” In short, the US political system is dangerously flawed. The American people feel in their bones that something has gone awfully wrong. They know that the financial elite is in bed with the political elite. The interests of the banks will be taken care of; the interests of the people will not. Yet while all this is happening, politics is on autopilot. Few American politicians seem aware that the whole world was shocked that a “deal” was reached to get America’s finances in order without raising a single tax. When S&P delivered the natural veredict that this would not work, the messenger, as usual, was crucified. Most people know what is happening. Hence, there is a simple way politicians can regain trust: tell the truth, even if it hurts. But they won’t until they learn that lying doesn’t work – it is not just dictators like Col Gaddafi who never will.

El milagro alemán ayuda a Europa a navegar la crisis

La vigorosa economía alemana, impulsada por su mosaico de empresas familiares, parece estar navegando la desaceleración global, calmando los temores de que la potencia económica de Europa pueda encaminarse hacia una drástica caída que podría empeorar la crisis de deuda de la región. Una serie de informes positivos recientes, sobre el desempleo y la manufactura de Alemania, respaldan el optimismo. El desempleo alemán siguió en su menor nivel en casi dos décadas en agosto y los pedidos de maquinaria en julio treparon 9%. Las cifras sugieren que la mayor economía de Europa, que según previsiones crecería 3% este año, sigue sólida, pese a que aumentan las pruebas de que Estados Unidos y buena parte del resto del mundo se están enfriando. (Fuente: The Wall Street Journal, US – 05/09/2011)

Un bajón en Alemania, que representa casi un tercio de la economía de la zona euro, agravaría el malestar de otros miembros de la Unión Europea, incluyendo España e Italia, que son importantes mercados de exportaciones. Una desaceleración de Alemania también complicaría la labor de la canciller Angela Merkel para justificar el rescate de los atribulados países vecinos. Aun así, según varios economistas, las predicciones de que la economía de Alemania podría desbarrancarse al moderarse las de Asia y EE.UU. eran exageradas. “Puede que el crecimiento no sea pujante, pero está bastante estable”, dijo Michael Heise, economista jefe de la aseguradora alemana Allianz. “Hay una nueva flexibilidad de la economía alemana”.

Flexibilidad arraigada en un sistema en que las empresas y los empleados acuerdan, en caso necesario, cambios frecuentes en la remuneración y los horarios de trabajo, para responder a una caída inesperada en la demanda. En 2008 y 2009, este arreglo, conocido como Kurzarbeit, o “trabajo corto”, mantuvo activas las fábricas y a los trabajadores en sus puestos hasta que mejoraron las condiciones. Hasta 2005, el país era ampliamente desestimado como una especie de museo industrial, con un desempleo superior a 5 millones, regulación excesiva y lastres de prestaciones sociales. Pero ahora los analistas hablan incluso de una nueva Wirtschaftswunder, un milagro económico similar a la pujanza de posguerra que restableció a Alemania como el motor económico de Europa. La economía mundial “tendrá sus subidas y bajadas… pero también habrá oportunidades”, prevé Bernd Supe-Dienes, socio gerente de 53 años de Dienes Group, una compañía de cuchillos en las afueras de Colonia. El negocio de Supe-Dienes forma parte de una legión de compañías poco conocidas de tamaño medio, conocidas colectivamente como Mittelstand. Con frecuencia, se atribuye al éxito de estas empresas en explotar nichos en la economía global la conversión de la otrora rezagada Alemania en el bastión económico de Europa. Un vistazo a la sobria planta de Dienes ofrece pistas sobre los secretos de la capacidad de resistencia de Alemania. Pero también sobre sus límites. La compañía de 500 empleados ha estado fabricando lo mismo desde que la fundó el abuelo de Supe-Dienes en 1913: máquinas con cuchillas. Inicialmente, las máquinas se usaban para cortar papel, caucho y carne. Ahora cortan desde pañales hasta láminas de aluminio para baterías de litio usadas en teléfonos móviles.

El negocio familiar ha atravesado los vaivenes de la turbulenta historia de Alemania en los últimos 100 años. Sobrevivió a dos guerras mundiales, la Gran Depresión, las crisis petroleras de los años 70 y la breve burbuja posterior a la reunificación de Alemania mediante la búsqueda de nuevos mercados extranjeros y nuevos usos para sus máquinas. En 2009, los pedidos en Dienes se desplomaron un tercio, obligando a la compañía a poner a muchos de sus empleados a trabajar menos horas y con una menor paga. Un programa gubernamental alemán ayudó a mitigar los efectos de los recortes. Pero las jornadas reducidas no fueron suficiente para disminuir los costos de Dienes. La empresa tuvo que eliminar 32 de los 196 empleos de la fábrica. Los representantes obreros no denunciaron el plan ni convocaron huelgas. El negocio repuntó en 2010 y los trabajadores de Dienes retomaron los horarios a tiempo completo, incorporando ocasionalmente turnos extras. También está contratando de nuevo, aunque con cautela. Si bien la economía alemana apuntalada sobre las exportaciones ha impulsado la recuperación de Europa en los últimos dos años, esa fortaleza también la ha hecho blanco de las críticas. A muchos de sus vecinos, como Francia, les molesta que Alemania exporte más de lo que importa, lo que acentúa la brecha económica europea. Muchos se quejan que los alemanes empeoran la crisis por negarse a gastar más incluso cuando tienen dinero suficiente. Karl-Willi Lob, un veterano trabajador de la fábrica de Dienes, ilustra por qué pocos anticipan que Alemania se convierta en una economía impulsada por el consumo. En vez de salir de compras, le gusta tener un balance en efectivo grande en su cuenta bancaria. Recientemente, hizo una excepción, a regañadientes. Su televisor, de 14 años, necesitaba varios minutos para calentarse. Tras sufrir esto durante un año, su esposa se hartó y lo presionó para que comprara uno nuevo. Lob compró un modelo de pantalla plana pero sólo tras conseguir una rebaja y la entrega a domicilio gratuita. “Se reduce a lo que aprendes de tus padres”, dice Lob, de 60 años. “Los míos me enseñaron a gastar sólo en lo que realmente es necesario”.

Conferencia Anual CAF promueve debate sobre los desafíos de América Latina

Los desafíos que se presentan en la relación con los Estados Unidos, la nueva agenda para el desarrollo sostenible e incluyente, el nuevo triángulo Asia-América Latina-Estados Unidos, la visión de nuevos líderes latinoamericanos y la dinámica cambiante de las relaciones hemisféricas, son algunos de los temas que se debatirán en la XV Conferencia Anual CAF, organizada por la institución financiera latinoamericana junto al Diálogo Interamericano y la Organización de Estados Americanos. El evento, que tendrá lugar en el Carnegie Endowment for International Peace, Washington DC los días 7 y 8 de septiembre, será inaugurado por Enrique García, presidente ejecutivo CAF; Jose Miguel Insulza, secretario general de la OEA; y Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano. “Para CAF es motivo de gran satisfacción ver cómo se ha consolidado este foro y la expectativa cada vez mayor que genera año tras año. Creemos que es fundamental promover estos espacios de reflexión abiertos y plurales para fomentar el entendimiento hemisférico y la proyección internacional de América Latina, frente a una dinámica mundial cambiante y en la que la región juega un papel distinto al que venía desempeñando hasta el momento”, señaló Enrique García. Los temas de la conferencia se abordarán en paneles de alto nivel en los que destaca la participación, en calidad de oradores principales, del secretario general Iberoamericano, Enrique Iglesias, el vicepresidente de la República Dominicana, Rafael Alburquerque, y el subsecretario de Estado para asuntos políticos, Thomas Shannon. Asimismo, intervendrán el presidente del BID, Luis Alberto Moreno; la secretaria general de UNASUR, María Emma Mejía; el ministro de Economía de Uruguay, Fernando Lorenzo; el presidente de la Cámara de Diputados de Bolivia, Héctor Arce; el director general adjunto de la Agencia Francesa de Desarrollo, Didier Mercier; el director para América del Norte del Banco Asiático de Desarrollo, Alessandro Pio; ex Presidentes y Ministros de Estado de la región, así como reconocidos expertos, analistas y periodistas de las tres regiones. La conferencia será punto de encuentro de más de 400 líderes políticos y de opinión, representantes de organismos internacionales de Europa, Asia y las Américas; connotados empresarios y miembros de la comunidad financiera mundial; y reconocidos académicos, analistas políticos y comunicadores. (Fuente: CAF – 06/09/2011)