Millonarios europeos dicen que quieren pagar, pero no les dejan

Ante la grave crisis de deuda soberana de los países industrializados, varias de las personas más poderosas del mundo urgieron a los gobiernos a aumentar los impuestos sobre la riqueza. El financista estadounidense Warren Buffet, considerado el tercer hombre más rico del mundo, criticó la política fiscal de Estados Unidos por proteger a los ricos. Siguiendo su ejemplo, numerosos millonarios europeos mostraron su voluntad de pagar más impuestos para fortalecer las finanzas estatales. (Fuente: Julio Godoy – Agencia IPS – 01/09/2011)

“Se necesita la justa contribución de los ricos” para resolver el problema de la deuda soberana de Europa, señaló Maurice Lévy, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Privadas, en una columna publicada por el periódico francés Le Monde. “Me parece normal que, nosotros que tuvimos la suerte de hacer dinero, desempeñemos nuestro papel de ciudadanos y contribuyamos al esfuerzo nacional”, escribió Lévy, en el lugar 238 de la lista de personas más ricas de Francia. “En mi opinión se necesita la contribución de los más ricos”, afirmó. Otros 16 millonarios, compartieron su voluntad de hacer “una contribución excepcional” en forma de impuestos para resolver la crisis de endeudamiento.

Lévy y sus pares revivieron el debate sobre política fiscal y justicia social en Francia, iniciado en 2007 cuando el presidente Nicolas Sarkozy introdujo un tope impositivo y redujo con amplitud los impuestos sobre la riqueza. La medida derivó en un aumento del déficit fiscal: de 2,7% del producto interno bruto pasó a 7,1% en la actualidad. La deuda saltó del equivalente de 1.7 billones de dólares, en 2007, a 2.54 billones de dólares este año. El sistema fiscal francés tiene cientos de excepciones que permiten que los ricos reduzcan más su carga fiscal. Más de la mitad de las 5.800 personas más ricas pagaron menos de un 25% de impuestos en 2010, según el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos. La política fiscal contribuyó a una fuerte concentración de la riqueza: 10% de la población francesa posee más de un 60% de la riqueza del país. El gobierno francés anunció el 24 de este mes la creación temporal de un impuesto adicional sobre los ingresos, para un 3% de los hogares con una renta anual superior a 723.000 dólares. El gravamen se mantendrá mientras el déficit supere el 3% del producto interno bruto. Asimismo, anunció un severo plan de austeridad para reducir el gasto del Estado en 14.467 millones de dólares al año, a partir de 2012. Pero, las medidas fueron criticadas por considerarlas “cosméticas” y “contraproducentes”. El impuesto temporal sobre la riqueza recaudará menos de 289 millones de dólares, dijo a IPS el economista Guillaume Duval. “No es nada comparado con los beneficios impositivos que el gobierno otorgó el año pasado a las personas más ricas al reducirles su carga impositiva”. Las medidas de austeridad no harán más que ahogar el ya débil crecimiento económico, alertó Duval.

En Alemania, los reclamos para aumentar los impuestos a la riqueza se remontan a fines de 2005. Un grupo de 21 millonarios escribió una carta abierta a la canciller Merkel, pidiendo el aumento de los gravámenes sobre los activos, lo que entonces representaría unos 54.900 millones dólares netos. “Los ricos de Alemania están dispuestos a pagar más impuestos” y contribuir a la justicia social, señaló entonces el armador Peter Kraemer, uno de los signatarios de la carta abierta. El llamamiento, que fue ignorado hasta ahora, fue repetido el mes pasado, solo que esta vez por algunos miembros del gobernante partido Unión Demócrata Cristiana (UDC), de Merkel. El especialista Norbert Barthle, de la UDC, señaló que las “personas ricas deberían pagar impuestos más altos” para resolver la crisis de endeudamiento. La deuda soberana de Alemania asciende a más de 2.89 billones de dólares. Un aumento de gravámenes a las personas ricas resolvería la crisis de endeudamiento, pero también restablecería la justicia social, afirma Giacomo Corneo, profesor de finanzas públicas de la Universidad Libre de Berlín. “Desde hace 20 años somos testigos de la concentración de la riqueza en Alemania y otros países industrializados”. “Los 5.000 hogares más ricos de Alemania aumentaron su riqueza en un 50%. En cambio, el ingreso real promedio se estancó”, añadió. Corneo remarca que las crecientes diferencias en los ingresos erosionan el tejido social. “En los años 50 y 70, los impuestos a los salarios representaron un 50% de los ingresos impositivos. La otra mitad procedía de los gravámenes a la riqueza. En la actualidad, los trabajadores aportan un 90%, en tanto las cargas fiscales de los ricos bajaron a menos de un 10%”. La política de recorte fiscal llevada adelante por los gobiernos europeos desde principios de los años 90 no tuvo efectos positivos sobre el crecimiento ni sobre la evasión impositiva. Además, también tendrían que gravar las ganancias de los bancos para pagar los gigantescos rescates financiados por los estados tras el estallido de la crisis financiera mundial hace tres años. Pero, Alemania no le presta atención a nada de eso. El gobierno conservador de Merkel evalúa realizar más recortes fiscales para 2013.

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La administración eficiente de empresas estatales es un desafío en la región

Con la participación de gerentes y miembros de los directorios de empresas estatales y responsables del diseño de políticas públicas, se realizó el Seminario Internacional sobre Buenas Prácticas de Gestión para Empresas de Propiedad Estatal que organizaron conjuntamente CAF –banco de desarrollo de América Latina- y el Ministerio de Planificación del Desarrollo de Bolivia. (Fuente: CAF – 01/09/2011)

El objetivo del evento fue facilitar a los tomadores de decisiones de las empresas estratégicas del Estado, el acceso a experiencias exitosas y buenas prácticas de gestión en países de la región, para enriquecer sus experiencias y así propiciar una gestión eficiente de las empresas. Tras el proceso de nacionalización de empresas estratégicas ejecutado en la gestión del Presidente Evo Morales, la Ministra de Planificación del Desarrollo, Viviana Caro -quien inauguró el seminario- aseguró que uno de los grandes desafíos es la administración eficiente de estas entidades aplicando modelos de administración de buenas prácticas de gestión y gobierno, pero con una visión de desarrollo e inclusión de los temas sociales.

“Desde la visión del Estado, las empresas estratégicas no sólo deben lograr excedentes, sino también tienen la obligación de contribuir a la generación del desarrollo de políticas de igualdad y crecimiento de carácter social”. La ministra afirmó que lograr equilibro entre la generación de excedentes y el aporte al desarrollo social, es una tarea difícil, pero dijo también que existen experiencias que muestran que es posible lograrlo. En ese marco, destacó los ejemplos de administración de empresas estatales de Colombia y Perú presentados en el seminario. Michael Penfold, director de Políticas Públicas y Competitividad de CAF, señaló que el organismo financiero tiene una visión integral de la gestión de los activos públicos, y en ese marco, considera que cualquier empresa, cualquiera sea su régimen de propiedad, tiene que dedicarle tiempo y recursos a una buena gestión. Señaló que el Estado debe asumir su rol como accionista activo y responsable, permitir la creación de juntas directivas que estén alineadas con estrategias de largo plazo de las empresas estatales y una profesionalización de la gerencia que permita que los objetivos que se están buscando, realmente sean alcanzados. Aseguró que todo eso, supone una coordinación muy estrecha entre el Estado, las juntas directivas de las empresas estatales y la gerencia profesional.

Carla Meza, de la Empresa Pública de Medellín, una institución cuyo único propietario es el municipio de la ciudad de Medellín y que cuenta con subsidiarias en Centro América, Estados Unidos y España, aseguró que los principios que rigen las relaciones entre la empresa de servicios de energía, agua y telecomunicaciones con su accionista son la transparencia y la autonomía responsable en la gestión, así como la eficiencia y la productividad, “los cuales han permitido la sostenibilidad de la empresa durante 56 años”. En materia de resultados, Meza dijo que lo más importante, es la entrega sostenible de utilidades económicas al municipio que permite a las autoridades gestionar inversiones en el ámbito social y que beneficia al conjunto de habitantes del municipio de Medellín. Por su parte, Mario Gonzales, director ejecutivo del Fondo Nacional de Financiamiento de la Actividad Empresarial del Estado (FONAFE) del Perú, el holding empresarial del Estado peruano que mantiene los derechos políticos y económicos sobre las acciones de más de cuarenta empresas estatales, señaló que la misión de dicha institución es promover la eficiencia en la actividad empresarial del Estado, contribuyendo al bienestar y desarrollo del país. Por otro lado, explicó que una de las experiencias que está dando muy buenos resultados en su país es el modelo de ‘presupuesto por resultados’ que permite un mejor control del gasto. “Bajo este modelo se plantean los logros y en función de ellos se asigna presupuesto. El modelo, para su éxito, requiere de buenos mecanismos de fiscalización que en el caso peruano son trimestrales”. Acotó que en Perú se ha logrado un solo lineamiento de gestión del Estado, el cual ha estandarizado las definiciones de las funciones, los procedimientos de financiamiento y control del gasto de las empresas estatales para que se manejen bajo el mismo concepto.

Somalia es un infierno

“Los estudios de audiencia confirman que algunos espectadores cambian de canal cuando aparecen noticias relacionadas con el dolor o el hambre en el mundo. Le voy a pedir que no lo haga, aunque vamos a hablar de la crisis humanitaria más grave que vive el planeta desde 1992”. Así comienza Informe Semanal, el prestigioso programa de la TV española que, en su última emisión, daba cuenta del horror que se vive en Somalia, donde más de 12 millones de personas no tienen alimento por la peor sequía en 60 años. Lo que ocurre en Somalia y en el Cuerno del África debería avergonzar a la humanidad por la indolencia colectiva. Dos millones de niños no reciben alimentos ni medicinas y 600 mil están en riesgo inminente de muerte. Campos de refugiados en Kenia y Etiopía, a donde llegan tras semanas de caminatas, han colapsado, asegura la BBC de Londres. Los cooperantes de las oficinas humanitarias y las ONG de Somalia claman por ayuda, pero el Programa Mundial de Alimentos no tiene reservas para los afectados por la hambruna oficialmente declarada por la ONU el 21 de junio pasado. Países donantes de Occidente parecen haber olvidado a Somalia, mientras un hiriente mutismo del liderazgo mundial, interesado solo en el destino de los países que tienen riquezas, resulta escalofriante. Las grandes cadenas de televisión y los periódicos del mundo también han ignorado la catástrofe, y solo unos pocos mencionan el drama de millones de hambrientos y moribundos. La ausencia de imágenes explicaría el silencio de la dirigencia mundial, proclive a actuar cuando está segura de obtener réditos, lo que generalmente ocurre cuando la gente se ha movilizado y esas imágenes copan los mass media. Se trata de un horrendo círculo vicioso cuyos efectos conspiran contra los olvidados del mundo, que en Somalia no parecen condenados a muerte solo por la sequía, sino por la violencia de grupos islamistas que han superado a la autoridad gubernamental. Somalia parece un inmenso cementerio en el que ni siquiera hay quien cuente los muertos ni lleve un registro de ellos. El Cuerno del África es una bofetada en el rostro de aquellos que se vanaglorian del desarrollo tecnológico y los grandes descubrimientos, pero que en el siglo XXI no han logrado una fórmula para evitar que seres humanos sucumban por inanición. Es también una bofetada para los jerarcas de todas las confesiones, que predican la caridad y la solidaridad, pero no han propiciado una movilización global para intentar salvar a millones. Pero si las potencias y los líderes de las naciones ricas han mostrado una conducta decadente, aquellos dirigentes políticos que se jactan de trabajar por los pobres del mundo, que hablan de defender los derechos humanos, tampoco han dicho ni pío acerca de la crisis de Somalia, donde se viola el derecho más básico: el derecho a la vida. Resulta irritante que aquellos que, como en el caso de Libia, criticaron a la ONU por propiciar con las potencias una invasión, frente al infierno de Somalia no hayan tenido ninguna iniciativa, lo que evidencia que también se mueven por intereses. (Fuente: art. Thalía Flores y Flores – Diario Hoy, Ecuador – 01/09/2011)

Dilma’s new broom

Dilma Rousseff has had an uncomfortably busy three months. Following a slew of corruption allegations, Brazil’s president has lost her minister for transport, the number two at the agriculture ministry and her chief of staff. Ms Rousseff’s unyielding stance on corruption is a welcome departure from the relaxed attitude that has typified Brazilian politics for too long – and a further sign that she is stamping her own authority on the government she inherited from Luiz Inácio Lula da Silva. The cost of corruption is inherently hard to quantify, but it is significant. The São Paolo-based Federation of Industries puts it at between R$50bn and R$84bn per year. That is about 2 per cent of gross domestic product. With big infrastructure projects under way ahead of the 2014 World Cup and the 2016 Olympics, there is scope for much more. It is no coincidence that the transport and tourism ministries have been at the heart of recent scandals. If Brazil is to fulfil its economic potential, corruption must be countered vigorously. Some fret that Ms Rousseff’s anti-corruption stance will make governing impossible: scratching the backs of coalition partners has long been part of Brazilian politics. But, as recent events in India have shown, leaving corruption to flourish is dangerous. Ms Rousseff has a number of factors in her favour. Her approval ratings are good. Her majority in Congress is large enough to survive the defections of smaller parties. Perhaps most importantly, Brazil’s economic miracle has created a growing and vociferous middle class for whom fighting corruption is an important issue. She should not be deterred. Ms Rousseff needs more than new officials, however. She must also take a hatchet to the excessive bureaucracy that merely nourishes corruption. A more vigorous tax reform would be a good place to start. The World Bank estimates it takes a Brazilian business 2,600 hours to complete its tax return. As long as complying with Brazil’s business laws is so burdensome, corrupt officials will always be able to make a quick buck by handing out favours. As well as thwarting corruption, tax reform would also do much to boost the competitiveness of the Brazilian economy. As the commodity boom begins to fade, and Brazil’s economy slows, that would be a welcome boost. Ms Rousseff knows this and, like many of her predecessors, has mooted overhauling the tax system. Unlike them, she must deliver. (source: Editorial – Financial Times – 30/08/2011)