BCE: La economía mundial registrará nuevo impulso

La economía global registrará de nuevo un curso dinámico a partir del segundo semestre de 2011 tras la ligera desaceleración de los meses anteriores dada la presión inflacionaria y las irregularidades comerciales tras la catástrofe en Japón. Así lo señaló el Banco Central Europeo (BCE) en su reporte mensual que este jueves se publicó en Frankfurt y en el que destacó la importancia de medidas decisivas en política fiscal para consolidar el presupuesto en ciertos países de la Unión Monetaria Europea (UME) que presentan un alto déficit. (Fuente: El Economista, México – 15/07/2011)

En el reporte se destacaron asimismo los riesgos para la inflación global dado el aumento de los precios de la energía y las materias primas, así como en vista de las tensiones en los mercados financieros. Acerca de la política financiera en la zona del euro se recalcó que la situación actual representa un gran reto, por lo que es necesario tomar medidas decisivas, al tiempo que los países de la zona del euro deben cumplir sus planes de consolidación presupuestaria en 2011 y los próximos años, según sea su estado de déficit.

En el informe del BCE se indicó que la economía global retornará a su curso expansivo que registró a finales del 2010, si bien continúan las diferencias regionales entre algunos países industrializados y los emergentes. Respecto a la presión inflacionaria, los expertos del Banco Central Europeo indicaron en su reporte que ésta se observa de forma más marcada en los países emergentes. En el informe se precisó que el debilitamiento reciente del crecimiento de la economía global se debió a factores temporales. Entre ellos mencionó los efectos negativos del terremoto en Japón sobre la economía interna y sobre las redes comerciales internacionales, además por otra parte los altos precios de las materias primas afectaron los ingresos reales. Señaló que sin embargo las irregularidades en las redes de producción internacionales disminuyeron de forma paulatina, mientras que las recientes correcciones sobre los precios de materias primas mitigaron los efectos negativos sobre la demanda interna en países importadores. Acerca de las diferencias regionales se indicó que en algunos países industrializados la recuperación económica es moderada debido a la necesidad de medidas de saneamiento de los balances en el sector privado y público, así como dadas las desventajas en el mercado laboral.“Por otro lado, algunos países emergentes producen poco por debajo del límite de sus capacidades o en algunos casos, por encima de ésos. Muchas de estas economías enfrentan en mayor medida problemas de escasez de oferta de mano de obra”, se precisó.

Acerca de los países de la zona del euro se destacó que el reciente incremento de las tasas de interés en 0.25 puntos porcentuales al ubicarlas en 1.50% es adecuado, sobre todo de cara al riesgo inflacionario. Se subrayó que es de “suma importancia” que el desarrollo de los precios no ocasione a mediano plazo “una presión inflacionaria de amplias dimensiones”, por lo que la subida de las tasas de interés contribuirá a estabilizar la inflación en la zona del euro. Se recordó que el objetivo de los encargados de la política monetaria en la zona del euro es mantener el equilibrio inflacionario, que según sus criterios está dado cuando el índice se ubica poco por debajo de la marca de un 2.0 por ciento. El nivel de inflación en la zona del euro se ubicó sin embargo en meses anteriores muy por encima de dicha marca, al tiempo que en mayo y en junio pasado alcanzó un nivel de 2.7%, que también se debió en mayor medida al incremento de los precios de energía y materias primas. Se destacó que en el primer trimestre de 2011 la economía en la “eurozona” se expandió un 0.8%, frente a un 0.3% del trimestre anterior, al tiempo que durante el segundo trimestre del presente año se prevé asimismo un crecimiento económico, si bien de menor intensidad que el primero.

Se señaló que el dinamismo económico en la zona del euro continúa siendo “positivo” en general, al tiempo que las exportaciones de los países de la región se benefician de la expansión económica mundial. “La demanda interna del sector privado puede contribuir asimismo al crecimiento económico en la región debido al favorable nivel de la confianza entre el empresariado”, se recalcó. En el reporte del BCE se destacó por otra parte la importancia de que los bancos continúen expandiendo su concesión crediticia en el ámbito privado, al tiempo que se recomendó conservar ganancias para fortalecer sus existencias de capital. Además, en caso de necesidad,  el BCE ajustará las medidas extraordinarias de suministro de liquidez, al tiempo que se recordó que dichas medidas que se pusieron en marcha durante la etapa de tensiones financieras son de “carácter temporal”. Acerca de Estados Unidos se señaló que continúa la recuperación económica en ese país, si bien durante el primer trimestre de 2011 se perdió dinamismo frente al último trimestre del año anterior. Asimismo, se precisó que según datos de la Oficina de Análisis Económico estadunidense, el aumento del Producto Interno Bruto durante los tres primeros meses de 2011 se corrigió de 1.8% a 1.9%, luego de que el último trimestre de 2010 se registró un crecimiento de un 3.1 por ciento.

En el reporte del BCE se indicó que el debilitamiento del crecimiento se debió entre otros a la disminución del consumo interno, así como a un menor nivel de inversiones en construcción, al tiempo que quedó de manifiesto el fuerte retroceso de los gastos del Estado. Respecto a China, en el informe se sostuvo que en ese país continúa el debilitamiento del crecimiento que se registró en mayo pasado, por lo que se observa que las medidas políticas que se pusieron en marcha para contrarrestar la inflación y evitar un sobrecalentamiento de la economía “están surtiendo efecto”. Se recalcó que la economía interna en China se mantiene robusta desde que se inició el presente año, lo que es resultado de las inversiones y del impulso en el sector de la construcción. En el informe del BCE se precisó que el índice inflacionario chino registró una fuerte subida al alcanzar un 5.5% en mayo, frente a un 5.3% en abril. “Los alimentos ocasionaron en mayor medida dicho desarrollo luego de que los precios se incrementaron en mayo 11.7% frente al nivel del mismo periodo del año anterior”.

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Urgen a EEUU negociar FTA con ASEAN

El senador estadounidense Richard G. Lugar urgió a la administración del presidente Barack Obama iniciar las negociaciones de un Acuerdo de Libre Comercio (FTA) con la Asociación de Naciones del Sureste Asiático. En el borrador de una legislación presentado el último 29, Richard Lugar, dirigente republicano de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, subraya que la Representación Comercial de EEUU debe consultar a otras agencias federales y elaborar una estrategia para comenzar ese proceso. El documento aboga porque los asuntos pendientes en los vínculos bilaterales de EEUU con Myanmar no detengan los esfuerzos de Washington por extender sus relaciones con otras naciones miembros del bloque sureste asiático. Conforme a los datos del Departamento norteamericano de Comercio, la ASEAN constituye el cuarto mayor mercado receptor de las exportaciones estadounidenses. El comercio bilateral totalizó 178 mil millones de dólares en 2010, según la misma cartera y precisó que las ventas de EEUU registraron un repunte del 31 por ciento y de ASEAN en un 17%. Singapur representó el mayor consumidor de las mercancías EEUU, seguido por Malasia, Tailandia, Filipinas e Indonesia. Malasia, Tailandia, Singapur, Indonesia y Viet Nam fueron los principales suministradores de productos al país norteamericano. EEUU y la ASEAN firmaron el Acuerdo marco de Comercio e Inversión hace cinco años. (Fuente: VietnamPlus – 01/07/2011)

El Norte no aprende de las crisis ajenas

Los graves problemas económicos de Europa y Estados Unidos confirman que los países rara vez aprenden de las crisis ajenas y repiten errores que ya causaron problemas en otros lugares. La crisis griega resalta las consecuencias de indecisiones o decisiones tardías. El tiempo es el peor enemigo en las crisis financieras. No tomar decisiones duras pero necesarias, provoca incertidumbre y un ambiente económico más recesivo. A su vez, reduce la capacidad política de lograr acuerdos e implementar medidas, deteriora la confianza de los mercados, que cobran más caro por prestar a un país enfermo incrementando las tasas de interés, y hace que el país crezca y produzca menos, con lo que la deuda pública representa una mayor proporción de la riqueza generada en un año. (Fuente: art. Simón Cueva – Diario Hoy, Ecuador – 15/07/2011)

Grecia postergó por mucho tiempo tanto ajuste fiscal como prudencia bancaria. Cuando el problema se agrandó y las medidas necesarias se volvieron draconianas, ningún sector político quiso cargar con el peso de hacerlo. Europa no vio, o no quiso ver a tiempo, las estadísticas mentirosas y el alto ritmo de gasto y endeudamiento en época de tasas de interés bajas y liquidez mundial. Tampoco logra ahora disimular las opiniones dispares ni lograr un consenso sobre la manera en que el sector privado contribuirá a los sacrificios que habrá que hacer. ¿Deben los acreedores privados -que prestaron a Grecia sin demasiado cuidado- asumir mayores costos, pese a que eso pueda afectar a importantes bancos alemanes o franceses y crear un efecto dominó? ¿Deben los países europeos más ricos poner más plata para la solución, aunque sea difícil de aceptar por sus poblaciones conforme se acercan elecciones? ¿Deben los países que han actuado de forma más relajada pagar los platos rotos, aunque sea doloroso, para que les sirva de lección? ¿Deben el FMI o la Comisión Europa prestar cada vez más plata, que ayuda a ganar más tiempo pero también permite que los malos alumnos no reaccionen rápido y agranden el problema? Las respuestas a estas complejas dudas son difíciles, pero demorarse en la solución solo complica más las cosas, con el riesgo de buscar chivos expiatorios a quienes acusar de las medidas de austeridad y no asumir como propias las decisiones duras. La historia muestra que crisis que han encontrado soluciones más exitosas lo han sido gracias a planes de ajuste en que las autoridades locales (como Fernando Henrique Cardoso en Brasil en 1994, Kemal Dervis en Turquía en 2001 o Kim Dae Jung en Corea del Sur en 1997-98) han asumido el problema de verdad, más allá de lo que piensen el FMI u otros. En Grecia, la decisión propia para salir de la crisis y el consenso interno para asumir decisiones complejas e impopulares son todavía esquivos.

En los Estados Unidos, la pelea interna sobre la ampliación o no del techo de deuda pública muestra también como temas de imagen política -con partidos que han adoptado posiciones ideológicamente más extremas, particularmente los republicanos- podrían llevar a la situación extrema de no pagar parte de la deuda americana por primera vez en la historia, afectando fuertemente la credibilidad americana, disparando las tasas de interés, debilitando al dólar y complicando más la vida a quien quiera gane las siguientes elecciones. 

Don’t Write Off the U.S.

In the IHT Global Agenda magazine (June 24), three experts on geopolitics — Joseph Nye, Dambisa Moyo and Kishore Mahbubani — debated whether global power was shifting away from the United States, and indeed what defined power in the 21st century. Jean-Pierre Lehmann, professor of international political economy at IMD, a global business school in Switzerland, and founding director of The Evian Group, joins the debate. The shift of power from West to East has become a common theme, especially since the onset of the 2008 financial crisis. We need some perspective. (by Jean-Pierre Lehmann – NYTimes – 14/07/2011)

It is an incontrovertible fact that over the last couple of decades parts of Asia have experienced high growth and considerable economic and social transformations, including significant reductions in poverty, increasing competitiveness, the rise of a middle class and massive urbanization. But a number of Asian countries remain mired in poverty and some in turmoil, like Afghanistan, Myanmar, Laos and North Korea. And even among the “successful” Asian economies, great pockets of poverty, illiteracy and misery remain. It is also an incontrovertible fact that the West is in decline. The term “the West,” however, is as misleading as “Asia” in making generalizations.

The differences between the United States and Europe are great and growing. Think demographics: The United States has a young and vibrant population, while Europe’s is aging and declining. Furthermore, since the end of the Cold War the ties of the trans-Atlantic alliance have badly deteriorated, as the former U.S. defense secretary, Robert Gates, recently proclaimed. Having said that, diminishing American power is also an incontrovertible fact. The quagmires in Afghanistan and Iraq, Guantánamo Bay, Abu Ghraib, the collapse of Lehman Brothers, massive indebtedness, among other developments, have greatly undermined U.S. power and prestige. In the global economy, America’s position as number one is increasingly challenged by China: The International Monetary Fund expects it will overtake the United States before the end of this decade. China has already overtaken the United States as the world’s biggest manufacturing and trading power. It is also the world’s banker: Its $3 trillion in foreign-exchange reserves gives Beijing enormous financial clout, especially vis-à-vis Washington. Nevertheless, America’s global leadership position — and especially its soft power — while weakened, remain paramount.

Asia is a geopolitical tinderbox. In one of the great ironies of history, Vietnam is seeking support from the United States in Hanoi’s escalating confrontation with Beijing in the South China Sea. All is far from quiet on Asian geopolitical fronts as many countries in the region, for example India, look for American protection. The United States remains the magnet of the global brain drain, giving the United States a capacity to renew itself. Thanks to this constant new blood, the United States will not soon be dislodged as the global fountain of innovation and creativity. American universities and American firms, especially in high-tech, are places graduates from the entire planet aspire to join. It will take decades before Asia or any other part of the world can rival the enormous scientific space created by institutions such as M.I.T., Harvard, Yale and many others. The United States remains the world’s beacon. Anti-Americanism notwithstanding, American shores keep beckoning. This is not due to any particular ideology. As the late historian Richard Hofstadter noted: “It has been our fate as a nation not to have ideologies but to be one.” Contrast that pithy statement with the convolutions in which the Chinese Communist Party found itself as it just marked its 90th anniversary.

While prospects for the United States in its wars in Afghanistan, Iraq and possibly Libya may be bleak, one can be reasonably certain that ultimately, even if America loses the wars, as was the case with Vietnam, it will win the peace. As that helicopter took off from the roof of the C.I.A. housing complex in Saigon on April 29, 1975, vividly marking the U.S. defeat, who would have believed that three decades later Vietnam would be a member of the World Trade Organization, a thriving market economy and a close trading partner and ally of the United States, and that the “boat people” would be welcomed back with open arms? America’s biggest threat to the world is not imperialism — even if it can sometimes, as currently in Central Asia, cause havoc; the greatest threat now, as in the past (the 1930s), is American isolationism. As the American economy flounders and unemployment rises, an anti-immigration, xenophobic streak is emerging. The U.S. failure to lead to a successful conclusion of the W.T.O. Doha agenda and other actions and statements in America give rise to justified fears of rising American protectionism. Having been the world’s leader in globalization, the greatest calamity, for the United States, and the rest of the planet, would be if the U.S. now led the world into de-globalization. Asia is rising, Latin America may be rising; one hopes that Africa and the Middle East will rise. Ultimately, however, the successful and sustained rise of any and all of these regions requires that the United States continues to be open and global. While it may be unfashionable to say so, the United States remains in the eyes of much of the world the indispensable and irreplaceable country.

much more: http://www.nytimes.com/2011/07/15/opinion/15iht-edlehmann15.html