Hiperconsumo sin futuro‏

El hombre se ha obsesionado con los objetos de consumo. Ha caído en la trampa de creer que, cuanto más tiene, más feliz va a ser, sin caer en la cuenta de que no es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita. Cada día crece el número de personas que dicen sentirse insatisfechas a pesar del tren de vida que llevan. Sin embargo, aquellos que lideran la sociedad de consumo hacen oídos sordos y siguen empecinados en modelos de crecimiento cuestionables e insostenibles. (art. David García Martín – El Mercurio, Ecuador – 13/07/2011)

Cambiar de coche, de teléfono móvil, de zapatillas deportivas o de portátil ha pasado de ser el capricho de unos pocos a convertirse en algo medianamente habitual en los países ricos. Se ha confundido el estado de bienestar con el estado del malgastar. En las tres últimas décadas el ser humano ha consumido un tercio de las reservas de los recursos naturales del planeta, explica Anny Leonard en el documental animado, La historia de las cosas. Además, esta experta en desarrollo sostenible y cooperación internacional asegura que “si todo el mundo tuviera el ritmo de consumo de EEUU harían falta de 3 a 5 planetas.” A pesar de los avances técnicos y científicos, el hombre está todavía muy lejos de clonar la tierra. El hiperconsumo de los países ricos, no sólo no mejora la vida de las personas, sino que empeora la de otras muchas que se encuentran a miles de kilómetros de los grandes centro comerciales a donde acuden los fines de semana a satisfacer supuestas “necesidades”.

Para que un ciudadano clase media, de cualquier país occidental, pueda llevar unos pantalones de marca y una camiseta con el logo deportivo de moda -Nike, adidas, Reebok, New Balance, etcétera- en muchos de los casos, niños en China, India, Indonesia o Tailandia han tenido que trabajar en condiciones de esclavitud durante jornadas de 14 a 18 hs. Esto no significa que en occidente no se deba comprar ropa, pero sí que los ciudadanos -consumidores para las empresas- y sus representantes políticos exijan garantías a las grandes corporaciones para que las personas a las que contratan sean tratadas con dignidad y se cumplan las leyes laborales básicas y se respeten los derechos del niño. “El consumo es necesario para el desarrollo humano cuando amplía la capacidad de la gente y mejora su vida, sin menoscabo de la vida de los demás”, advierte la Premio Nobel y embajadora de buena voluntad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Nodinel Gardnier. En esta sociedad del hiperconsumo todo es necesario o por lo menos tiene que parecerlo. Para ello trabajan, entre otros, las agencias de publicidad y marketing al servicio de las grandes multinacionales, que igual venden cremas anticelulitis, papillas para bebé o escobillas para el inodoro. El mundo objeto, donde todo es susceptible de ponerse a la venta, tiene el soporte de los medios de comunicación de masas ayudados por sus caras más mediáticas. Desde los anuncios publicitarios venden una vida ideal plagado de brillos y purpurina, pero detrás de todo ese engranaje, casi perfecto, se esconde una maquinaria que sigue haciendo trizas los recursos naturales, cada vez más escasos, más caros y más difíciles de obtener. Según Anny Leonard, nombrada anteriormente, en el Amazonas se cortan cada minuto 2.000 árboles, unos 7 campos de fútbol.

Jeremy Rifkin es experto en cambio climático y tecnología e informa que para producir un kilo de carne hacen falta 900 kilos de comida y 16.000 litros de agua. Las emisiones de CO2 son superiores a las que emite el transporte mundial, asegura. Se consumen cerezas en el tiempo de las castañas o fresas en el tiempo de las uvas, no importa si es invierno o verano, los aviones cruzan de un continente a otro llevando las cajas de frutas como si fueran viajeros de primera y confundiendo, en el paladar de los consumidores, las estaciones del año. No es necesario decir la cantidad de CO2 que esto vuelos provocan. El planeta es finito, pero el hombre actúa como si fuera inagotable. Se cree dueño y señor, se sirve de él, pero no se siente parte de él. Este hiperconsumo galopante se sabe que no puede durar mucho más. Ojalá recuperemos pronto el sentido común y la racionalidad.

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El superávit comercial de América Latina con EE.UU. subió un 18% en mayo

El superávit de los países de América Latina y del Caribe en su comercio de bienes con Estados Unidos creció un 18,3% en mayo respecto al mes anterior y quedó en 7.490 millones de dólares, informó el Departamento de Comercio de EE.UU. El superávit latinoamericano y caribeño representó en mayo el 11,6% del déficit en el comercio de bienes estadounidense. En los cinco primeros meses de este año el superávit caribeño y latinoamericano suma 30.934 millones de dólares, comparado con uno de 24.053 millones de dólares entre enero y mayo de 2010. El superávit de México en su comercio de bienes con EE.UU. subió de 5.454 millones de dólares en abril a 6.270 millones de dólares en mayo. En los cinco primeros meses del año el superávit mexicano sumó 28.051 millones de dólares comparado con uno de 26.725 millones de dólares en el período similar del año anterior. Argentina, que tuvo en abril un déficit de 455 millones de dólares, registró en mayo uno de 477 millones de dólares. En los cinco primeros meses de 2011 el déficit argentino sumó 1.841 millones de dólares comparado con uno de 1.343 millones entre enero y mayo del año anterior. Brasil, que tuvo en abril un déficit de 996 millones de dólares, registró en mayo uno de 764 millones de dólares. De enero a mayo el déficit brasileño fue de 5.224 millones de dólares comparado con un saldo negativo de 4.164 millones en el período similar de 2010. Chile pasó de un déficit de 446 millones de dólares en abril a uno de 596 millones de dólares en mayo, sumando un déficit de 1.784 millones de dólares comparado con uno de 1.111 millones de dólares en el período similar del año anterior. Colombia, que tuvo en abril un superávit de 902 millones de dólares, registró en mayo uno de 1.225 millones de dólares. El saldo favorable a Colombia sumó en lo que va del año 3.423 millones de dólares, comparado con un superávit de 926 millones de dólares entre enero y mayo de 2010. El superávit de Venezuela subió de 2.777 millones de dólares en abril a 3.096 millones de dólares en mayo. Durante los cinco primeros meses de este año Venezuela logró un saldo favorable de 13.749 millones de dólares comparado con uno de 9.671 millones de dólares en el período similar de 2010. (Fuente: Agencia EFE – 12/07/2011)

Presentan en Bolivia Congreso Internacional de Gas y Energía

El gobierno y la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE) presentaron el IV Congreso Internacional de Gas y Energía, espacio para debatir sobre la industria energética del país y del continente. El ministro de Hidrocarburos, José Luis Gutiérrez, informó en conferencia de prensa que en el evento abordarán temas como el balance energético en las regiones y las energías alternativas complementarias. Además retos dentro del balance energético y políticas, proyectos y oportunidades de inversión en petróleo, gas y energía. Gutiérrez destacó que uno de los objetivos es demostrar el potencial de Bolivia en dicha esfera y sus posibilidades de reinserción. Apuntó que realizarán el encuentro los días 24 y 25 de agosto en el departamento boliviano de Santa Cruz. Por su parte, el presidente de la CBHE, Carlos Delius, confirmó la asistencia de importantes expertos y expositores especializados en esa área, entre ellos el consultor y director del Instituto Brasileño de Petróleo, Gas y Biocombustibles. El apartado energético es esencial para la nación andina, sobre todo desde la nacionalización de los hidrocarburos, decretada por el gobierno en 2006. En virtud de esa medida, el Ejecutivo ha obtenido muchos de los recursos que emplea en planes para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Igualmente impulsa proyectos a escala regional como la reciente inauguración del Gasoducto de Integración Juana Azurduy con el objetivo de aumentar los envíos a Argentina. (Fuente: Agencia Prensa Latina – 12/07/2011)

Día Mundial de la Población

El 11 de julio de cada año se celebra el “Día Mundial de la Población”, instituido por la ONU en 1989 para proponer al mundo un espacio de reflexión acerca de la urgencia y los retos que representan los temas demográficos globales. Este año la población mundial alcanzará los 7 mil millones de habitantes, de acuerdo con el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA). No es por casualidad que el lema por ellos propuesto, para el presente año es “Llamando la atención sobre los urgentes temas globales”. (Fuente: art. Martín Zúñiga – La República, Costa Rica – 12/07/2011)

Este llamado es un grito desesperado a las autoridades de cada país y a los líderes globales para que se ocupen de los temas que agobian a la población mundial, en especial, aquellos que reducen la dignidad humana, como la falta de acceso a los servicios de salud, la falta de empleo y en especial el hambre.

Al llegar a los 7 mil millones de personas, la cuarta parte de ellas son menores de 25 años y en 57 países, un 40% de la población se encuentra por debajo de los 15 años, lo que refleja las oportunidades y simultáneamente, la magnitud del reto a mediano plazo para atender las necesidades de esta población hoy adolescente. A pesar de las políticas locales para impulsar la educación y el desarrollo de los jóvenes, 82 millones de adolescentes que hoy se encuentran entre los diez y los 17 años, se casarán antes de cumplir los 18 según la ONU; y el embarazo continuará siendo la principal causa de muerte a nivel mundial para las jóvenes entre los 15 y 19 años. El crecimiento y la estructura demográfica se han convertido y seguirán siendo un reto para todas las naciones; la razón es sencilla, entre el año 600 d.C. y el año 1800 la población mundial se duplicó, es decir, se requirieron 1.200 años para lograrlo. Sin embargo, solo nos ha llevado 41 años pasar de 3.500 millones a 7 mil millones en el presente año.

En medio de todos los problemas, el mayor desafío de la humanidad es, ¿cómo continuar alimentando una población que crece exponencialmente? En los años 50 del siglo XX existía en promedio una hectárea de tierra arable por cada dos personas. Hoy, con 7 mil millones de personas, esa misma hectárea debe generar alimentos para 3,4 personas (un 66% más que en 1950), y en 2050, con una población estimada de 9.100 millones de personas, esa misma hectárea deberá producir alimentos para cinco personas. Actualmente la FAO estima que se requiere incrementar en un 71% la productividad del suelo para poder atender el reto del año 2050. Todo ello sin considerar los eventuales daños que puedan causar a las cosechas fenómenos como el calentamiento global. El reto de la alimentación es gigantesco, en 2008 cerca de 850 millones de personas en el mundo sufrían de hambre y, según la FAO, subió a casi 1.000 millones como consecuencia de la crisis financiera que azota al mundo. El desafío del crecimiento demográfico ha estado siempre presente en la humanidad, a finales del siglo XVIII Malthus, economista inglés, llegó a la conclusión de que las hambrunas y las enfermedades terminarían por resolverlo. Pero hasta hoy, la tenacidad y el empeño humano han negado la verdad a Malthus. La Revolución Verde de los años 60 por ejemplo, multiplicó la productividad del campo gracias al mejoramiento de las semillas, los fertilizantes y los productos químicos para combatir las plagas. Sin estos últimos, el 40% de las cosechas mundiales se perdería.

El desafío de la alimentación no se muestra fácil, pero hay esperanzas. Aparte de la inversión pública en el sector agrícola, las empresas de investigación y desarrollo invierten $5 mil millones anuales para mejorar la productividad de los cultivos, se han introducido más y mejores agroquímicos y se han creado nuevas opciones como la biotecnología. Ahora depende de las autoridades de cada país el facilitar el acceso de los agricultores a esa tecnología, solo así podremos decir dentro de 40 años, que la celebración del 11 de julio no fue en vano, que el llamado de la UNFPA no fue un grito en el desierto, y que Malthus estaba equivocado.