Estrategia colombiana para avanzar en el mercado de Asia Pacífico

Hoy por hoy abundan las evidencias que demuestran la relevancia económica que han ganado las naciones asiáticas, lideradas por China y Japón, en el contexto global. Otro grupo de naciones, dentro de las que se incluyen Corea del Sur, Taiwán, Tailandia, Malasia, Indonesia, Vietnam, Hong Kong y Singapur, han registrado tasas de crecimiento superiores al promedio mundial, a tal punto que hoy en día estos ocho países se encuentran entre las 50 economías más importantes del planeta, y tres de ellos, Corea, Taiwán e Indonesia, están entre las 20 más relevantes. Esta realidad pone en evidencia la importancia de aunar esfuerzos para estrechar los vínculos con este grupo de países asiáticos. Con este propósito, varias iniciativas se han gestado y han tenido como denominador común la cuenca pacífica compartida entre las dos regiones. Un primer espacio de acercamiento se dio con la creación del Consejo Económico de la Cuenca Pacífica (Pbec, por sus siglas en inglés) en 1967, impulsado por el Comité Cooperativo de Negocios Japón-Australia. De otro lado, en 1980, se creó el Consejo Económico de Cooperación en el Pacífico (Pecc, por sus siglas en inglés), que tiene como objetivo constituirse en foro de cooperación y coordinación de políticas para promover el desarrollo de la región del Asia-Pacífico. Un tercer espacio se configuró en 1989 con la creación de Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (Apec, por sus siglas en inglés). Este escenario, que actualmente reúne 21 países, busca consolidar el crecimiento y la prosperidad de los países del Pacífico, en un marco de cooperación intergubernamental de acuerdos no vinculantes. Por su parte, desde la orilla del Pacífico latinoamericano también se han consolidado escenarios de encuentro, como la Iniciativa de la Cuenca del Pacífico Latinoamericano, Arco del Pacifico, liderada por los ministerios de Relaciones Exteriores de 11 países de la Región. En esta plataforma de diálogo político y proyección coordinada son visibles en los esfuerzos conjuntos de Colombia, Perú y Chile. En medio de este panorama, solo en los últimos dos años, como consecuencia de la alta demanda de productos básicos por parte de China, el Asia Pacífico ha ingresado en el radar de los empresarios colombianos. Japón sobresale debido al desplazamiento del café por los combustibles como principal producto de exportación a ese destino, mientras que Corea sigue la tendencia de nuestra estructura exportadora hacia el Asia Pacífico. Como estos productos no necesitan TLC, el gobierno ha estado más interesado en provocar un acuerdo de protección de inversiones con China y Japón. No obstante, se destaca el acercamiento para negociar un acuerdo de libre comercio con Corea, país que cuenta con una clase media que representa el 94% de su población. Un buen comienzo para empezar a diversificar nuestras exportaciones en esta región. (art. La República –  28/02/2011)

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Mercosur alerta sobre riesgos de desaceleración económica mundial

Los riesgos de una desaceleración mundial se elevaron debido a las tensiones en el Medio Oriente y en África, lo cual podría afectar el desempeño de la región, alertaron los presidentes de los Bancos Centrales de Reserva (BCR) del Mercosur. En la reunión que sostuvieron hoy aquí, los titulares de los BCR de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Venezuela, Uruguay y Perú, evaluaron las implicaciones del escenario mundial sobre el manejo y evolución de las economías. En el encuentro donde discutieron las experiencias individuales de cada una de las economías, los Bancos Centrales de Reserva del Mercado Común del Sur (Mercosur) iniciaron el retiro de su estímulo monetario. Los expertos precisaron que las tasas de interés se vienen elevando, aunque aún se mantienen por debajo de los niveles previos a la crisis, además de que se ha aplicado el aumento del encaje legal, entre otras medidas macro, para moderar la expansión del crédito. Advirtieron que la labor de los bancos centrales se hace más compleja, debido a una serie de factores coyunturales, como el alza en los precios de los alimentos y del petróleo que genera presiones inflacionarias. Los presidentes de los BCR señalaron que varias economías de la región continuaron con la evolución favorable, debido a la recuperación de la demanda interna y a la coyuntura internacional de altos precios de commodities y fuertes flujos de capitales. En un comunicado, expusieron que los resultados de una encuesta sobre modalidades de entrada de capitales reveló que estos flujos recobraron dinamismo en la región, lo que genera mejores condiciones de financiamiento para la inversión privada. Además de que se registran presiones apreciatorias y un mayor endeudamiento del sector privado, ante lo cual las autoridades han tenido una respuesta activa a fin de minimizar los riesgos de persistentes flujos de capital, en particular aquellos de corto plazo. Los expertos afirmaron que los indicadores macroeconómicos actuales no muestran desequilibrios importantes a nivel agregado; pero ello no implica que en el futuro los flujos de capitales no generen riesgos. Otros factores de riesgo que los países enfrentan se vinculan a una posible desaceleración, por encima de lo previsto, de la economía china, a la incertidumbre sobre la sostenibilidad de la política fiscal en algunas economías de la Eurozona. También existen factores como la evolución futura de los precios de alimentos y del petróleo, particularmente en el actual contexto de tensiones geopolíticas en el Medio Oriente y en África. A la reunión asistieron los presidentes del BCR: Mercedes Marcó del Pont (Argentina9, Marcelo Zabalaga (Bolivia), Alexandre Tombini (Brasil), José de Gregorio (Chile), Luis Alberto Campos Doria (Paraguay), Julio Velarde (Perú), Washington Ribeiro (Uruguay) y José Rivas Alvarado (Venezuela). (Fuente: Agencia Notimex – Lima, 28/02/2011)

“Liberté, égalité, frivolité”

Florence Cassez es una ciudadana francesa que fue encontrada culpable, en México, del delito de secuestro, portación de armas de uso exclusivo del Ejército y delincuencia organizada. Su caso fue llevado ante todas las instancias judiciales correspondientes, quienes en su momento valoraron las pruebas existentes y los testimonios de las víctimas, y confirmaron, una a una, la sentencia de 60 años de prisión que le fue dictada. (art. Víctor Beltri – El Pais.com – 28/02/2011)

El último recurso le fue denegado apenas el 10 de febrero pasado. El Tribunal Federal que resolvió sobre el juicio de amparo interpuesto por su defensa consideró que los conceptos de violación al procedimiento eran infundados e inoperantes, y respondió exhaustivamente a sus argumentos. Hasta aquí, nos encontramos con una historia común y corriente. La historia de una persona detenida en flagrancia, que es reconocida por las víctimas que mantenía ocultas en los zulos de que disponía. Una criminal que en su defensa no aduce su inocencia, sino supuestas violaciones al procedimiento, las mismas que son refutadas en cada instancia a la que se presenta. Sería, repetimos, una historia común, a no ser porque ocurre justo cuando Nicolas Sarkozy sufre uno de los momentos más bajos de aprobación en Francia. Sarkozy vio la oportunidad y decidió tomarla al vuelo, convirtiendo la defensa de Cassez en un asunto de interés nacional, arrollando todo lo que se ponía a su paso, incluyendo la relación bilateral con México. Así, y pensando siempre en los reflectores franceses, ha dirigido discursos ante legisladores mexicanos y presionado al Poder Ejecutivo de la nación; ha utilizado a su propia cancillería como punta de lanza e, irresponsablemente, ha llevado la relación bilateral hasta un punto de tensión que no se conocía desde el siglo XIX.

Este año, 2011, estaba destinado a ser el Año de México en Francia. Un programa ambicioso de promoción cultural y económica, cuyo objetivo era acercar a los franceses a México, por medio de más de 300 actividades en todo el país. Música, literatura, danza, teatro, cine. Manifestaciones de la cultura mexicana que llevarían a dos pueblos, naturalmente cercanos, a conocerse y apreciarse aún más. Sarkozy, al conocer que sus esfuerzos por llevar a Cassez de regreso a su país eran inútiles -principalmente porque no existía la garantía de que cumpliera con su pena- decide utilizar las celebraciones culturales como un acto más de presión y anuncia que el Año de México en Francia estará dedicado, por parte del Gobierno francés, a la secuestradora. Un homenaje. Cada uno de los actos sería precedido de unas palabras al respecto, de una dedicatoria especial, de un mensaje derogatorio a la actuación del Gobierno mexicano. Cada acto sería, a la vez, un testimonio del compromiso de Sarkozy con su causa más querida, su propia imagen. México es un país que ha sufrido en carne propia, y de manera dolorosa, el drama del secuestro. El testimonio de las víctimas es aterrador, y refleja los extremos a los que puede llegar el ser humano cuando a la codicia se une la sensación de impunidad. Niños y mujeres asesinados después de sufrir torturas y mutilaciones. Familias desintegradas, funcionarios corrompidos. Era imposible que México aceptara que su cultura, lo mejor que tiene para ofrecer, se viera manchada por la defensa irresponsable de una secuestradora, de parte de un mandatario de cuya mayor ambición es incrementar su popularidad. Era completamente inaceptable y la participación de México fue cancelada. Es una pena. Tal vez no lo comprendió, pero Sarkozy, en su infinita frivolidad, cometió el grave error de mezclar, primero, la causa judicial de una particular con un asunto de Estado y, posteriormente, un asunto de Estado con un evento de amistad entre dos pueblos, sin importarle la dignidad y el dolor de un pueblo que, antes que nada, quiere volver a creer en la justicia.

BRASIL: ¿¿ EN PRIMERA O EN ASCENSO ??

¿El futuro ya comenzó? La evidencia empírica demuestra que la élite dirigente brasileña camina en la contra mano histórica de las élites extranjeras exitosas. En cuestiones claves relacionadas con el destino del país hubo mucho desacierto y poco acierto en la toma de decisión durante el ultimo siglo. Parecería que el país encontró el camino del suceso durante los últimos 8 anos del gobierno Lula/PT. El país ahora se prepara para eventos deportivos de alcance mundial. La copa del mundo de fútbol en 2014 y las olimpiadas en 2016. El gobierno de Dilma Rousseff y el Partido de los Trabajadores –perfectamente integrados en el establishment de la élite dominante después de 8 anos en el poder– piensa utilizar los eventos deportivos como vitrina para el ingreso de Brasil en el exclusivo club de potencias regionales y globales. Sin embargo, las desilusiones del pasado engendran (legítimas) preguntas del presente. ¿Se encuentra la nueva élite dirigente realmente preparada para liderar Brasil hacia la primera división de las potencias mundiales? ¿Ocupará Brasil un lugar junto al grupo de países líderes o, como se dice en la jerga futbolista, continuará jugando como nunca y perdiendo como siempre? Mi observación y percepción, después de 35 años viviendo en el exterior, es de más dudas que certidumbres. La conclusión final queda al criterio de cada lector. (art. Uziel Nogueira – Xornal de Galicia – 24/02/2011)

La colonización portuguesa. Brasil fue descubierto y colonizado por el país europeo más retrógrado. Portugal ingresa en la modernidad exactamente el 1 de enero 1986 cuando se adhiere a la UE. Durante tres siglos (1500-1808) la colonia brasileña fue mantenida aislada en la oscuridad del conocimiento. Gracias a la invasión de la Península Ibérica por tropas napoleónicas y la fuga de la familia real portuguesa hacia Rio de Janeiro en 1808, la colonia ganó su primera imprenta y la publicación de libros. Asimismo, la educación básica universal todavía no ha sido lograda en este nuevo siglo. Hecho que explica el retroceso cultural y educacional que sufrieron los grupos de inmigrantes que llegaron al país a fines del siglo XIX e inicio del XX como alemanes, italianos, españoles y japoneses. La herencia portuguesa hizo de Brasil la cuna de fantásticos jugadores de fútbol, excelentes músicos, muchísimos abogados pero adoleciendo de trabajadores y profesionales entrenados y educados para una economía moderna. La herencia colonial se revela en la fuerte concentración de la riqueza-ingreso y la corrupción endémica del Estado pasando por el ejecutivo, legislativo y judicial. El contexto histórico de la formación de la élite política, burocracia estatal diplomática, judicial, académica y empresarial es fundamental para entender el tema económico que va a ser tratado a continuación. A lo largo de la historia brasileña, los ciclos y cambios económicos –siempre provocados por eventos externos- suceden unos a otros, sobrepuestos en una estructura política, social, educacional y jurídica del pasado. Los cambios son temporales mientras la estructura de poder y el pensamiento arcaico permanece intacto. Algo muy parecido a lo que ocurre con la India. Este fenómeno explica el siguiente axioma: el camino trillado por la élite brasilera ha sido siempre opuesto al camino trillado por las élites de los países exitosos. Cuatro ejemplos en el área económica ilustran este punto.

I.Estrategia de desarrollo industrial. Durante la segunda mitad del siglo XX (1950-2000), Brasil perdió la única oportunidad de tornarse una potencia industrial sofisticada y competitiva a nivel global. Liderado por Estados Unidos, el binomio base industrial manufacturera + apertura comercial fue el principal motor del crecimiento económico, desarrollo científico-tecnológico y generador de riqueza en el seno de las economías avanzadas (G-7). En la contra mano de la estrategia victoriosa, la élite brasilera (acampanada por India) se decide por un desarrollo industrial cerrado a la competencia externa. Hecho que explica el fracaso en transformar el país en una plataforma competitiva para la exportación de bienes industriales y servicios correlatos. Mientras, China utiliza (exitosamente) la misma fórmula para producir manufacturas de alto contenido tecnológico, Brasil camina hacia una mayor especialización en la exportación de commodities como alimentos y minerales, de poca generación de empleos de buena calidad. La falta crónica de mano de obra entrenada y calificada hace imposible el desarrollo en gran escala de sectores de alta tecnología.

II. Estrategia comercial. La diplomacia comercial brasileña descubre las bondades del sistema multilateral de comercio cuando los países ricos ya lo habían abandonado al final del siglo pasado. Durante la década de los 80 se torna evidente para el G-7 el debilitamiento de los beneficios oriundos de la Ronda Tokio del GATT. Agotamiento resultado de cambios estructurales en las economías avanzadas y la fuerte competencia industrial asiática reforzada con la presencia de China. Así, el G-7 abandona definitivamente los esfuerzos de negociar en serio la Ronda Doha de la OMC. Este acuerdo comercial multilateral debería beneficiar potencias exportadoras agrícolas como Argentina, Brasil, Australia y Nueva Zelanda. Estados Unidos, por su parte, se embarca en una estrategia agresiva de acuerdos de libre comercio, simbolizado por el NAFTA, durante los anos 90. En la contra mano del G-7, la diplomacia comercial brasilera apuesta todas sus fichas en la OMC y la Ronda Doha que termina en fracaso por razones obvias. Ni los países ricos ni los países pobres (importadores de alimento) están interesados en una nueva ronda de liberalización comercial el en área agrícola. La OMC está relegada al papel secundario de tribunal (costoso y ineficaz) para resolver disputas comerciales. Brasil es campeón en disputas comerciales ganadas junto a Estados Unidos y la UE. No obstante, sin ningún resultado práctico o beneficio tangible. La legislación de la OMC no contempla mecanismos jurídicos de aplicación de penas en caso de disputas comerciales. Como siempre me hace recordar un amigo, en la OMC Brasil gana siempre pero nunca lleva nada. Para suerte de la diplomacia comercial de Itamaraty, la iniciativa argentina de creación del MERCOSUR permite a Brasil desarrollar una base de integración comercial sudamericana, con acceso privilegiado de mercado para sus manufacturas industriales poco competitivas en los mercados globales.

III. Estrategia Energética. En la contra mano de los países avanzados, el gobierno brasileño hace una fuerte apuesta futura en favor del petróleo cuando los países del G-7 + China han decidido reducir el consumo de este. Razones ambientales, económicas, tecnológicas, geo-políticas y de seguridad/defensa juegan un papel fundamental en la decisión de cambio de la matriz energética. El país que controle las nuevas tecnologías energéticas dominará la economía global en el siglo XXI. Asimismo, ya existen las condiciones necesarias (desarrollo tecnológico) y suficientes (viabilidad económica) para sustituir el uso de petróleo y carbón por fuentes energéticas limpias como la eólica, solar y biomasa en la generación de electricidad. El sector clave es el automotor, aeronáutico y buques, principales consumidores de derivados de petróleo. Avances tecnológicos indican que los actuales motores diseñados para el consumo de petróleo serán, en breve, sustituidos por otros como el motor eléctrico para autos, por ejemplo. En la contra mano de la política energética del G-7 + China, el gobierno brasilero – vía Petrobras – apuesta todas sus fichas en el desarrollo de los (costosos) yacimientos petrolíferos descubiertos en la costa marítima atlántica. El país podría terminar produciendo petróleo a un precio no competitivo con la nueva matriz de consumo energético mundial. Además, profundizará la estructura productora/exportadora de commodities. Aunque sea tangible los beneficios del programa del etanol combustible a partir de la caña de azúcar, este tampoco es una apuesta de éxito a nivel global. Primero, no existe ningún otro país con abundancia de tierras, clima, agua y tecnología similar a la brasileña para producir etanol en larga escala. Segundo, los países ricos buscan independencia energética y optan por desarrollar tecnología propria para la producción de combustibles renovables. El uso (irracional) de maíz y soja para la producción de combustible en Estados Unidos ilustra este punto. El programa brasilero de etanol continuará circunscripto al mercado doméstico o alguna exportación marginal al mercado europeo y japones.

IV. Política monetaria y cambiaria. La política monetaria y cambiaria del Banco Central Brasileño (Bacen) está en la contra mano del ciclo monetario y cambial del G-7 + China + Argentina, principales socios comerciales de Brasil. Mientras el ciclo del G-7 generará empleos, el ciclo del Bacen eliminará empleos. La génesis de la contra mano monetaria/cambiaría empieza en el ano 2000 cuando Arminio Fraga, egresado de Princeton, fue nombrado presidente del Bacen por Fernando Henrique Cardoso (FHC) después de la fuerte devaluación del Real y el paquete de ayuda financiera del FMI. Arminio introduce el novedoso concepto académico de metas de inflación y cambio fluctuante, política que fortalece la moneda, el Real. En la contra mano, la FED ya había abandonado la política monetaria restrictiva de la era Paul Volker de dólar fuerte del final de los 70. A partir de los 80, Alan Greenspan opta por una política monetaria expansiva de estímulo al crecimiento con queda de las tasas de interés. El dólar se debilita durante los años 90 y el proceso culmina con la crisis financiera de 2008. Ben Bernanke/FED acelera la expansión monetaria con tasas de interés cero. Desde 2008 el dólar ha perdido 45% de su valor nominal en relación al Real brasileño. Hoy por hoy, el cambio real efectivo entre las dos monedas –restando la inflación brasilera de la norteamericana– es de uno a uno. El coste de vida en Florianopolis donde vivo es mas alto que Washington DC. Brasil repite diez años después la experiencia argentina de la convertibilidad.

El desafío económico 2011. Inmovilizado por la política monetaria y cambiaría de la era FHC, el gobierno de Dilma Rousseff se enfrenta a un cuadro económico complicado. La paradoja es que el problema ahora es de abundancia y no la escasez de dólares como en el pasado. La debilidad del dólar continua presionando la tasa de inflación vía aumento de precios de alimentos y energía lo que obliga suba en la tasa de interés básica. Al mismo tiempo, aumenta el flujo de dólares buscando rendimiento financiero en Brasil lo que fortalece aún más el valor del Real. La economía a partir de 2011 podría presentar el fenómeno conocido por ‘estaginflation’ caracterizado por baja tasa de crecimiento del PIB y alta tasa de inflación. El peor escenario para Dilma debido al impacto negativo -pérdida de empleo + pérdida del valor de salarios e ingreso- entre los millones de pobres y clase media ascendente, principal base de apoyo electoral del PT. Desaparece la certidumbre de la re-elección en 2014 y aumenta las oportunidades de la oposición para volver al poder. Sumado a la complejidad macroeconómica, debido la abundancia de dolares -algo inaudito para los técnicos del banco central- la administración Dilma se enfrentará al reto de gestionar en forma y a tiempo las numerosas obras de infraestructura prometidas a FIFA y al COI. Algo difícil (casi milagro) de conseguirse debido al nivel de corrupción en la licitación y ejecución de obras públicas siempre muy caras y de pésima calidad si consiguen ser terminadas. El desafío de preservar el orden y la seguridad pública en las ciudades donde ocurrirá los eventos deportivos es otro tema de la agenda. Las favelas y las calles brasileras están lejos de estar pacificadas mientras persista el alto nivel de corrupción policial y del judiciario. Dilma y el Partido de los Trabajadores tiene en manos todos los instrumentos para demostrar ser más competente que la oposición política derrotada en las últimas tres elecciones. El interrogante, entonces, es si terminó el ciclo de Brasil de vivir en la contra mano de la historia o sigue como el país del futuro. El lector tiene la última palabra.

Link: http://www.xornal.com/opinions/2011/02/24/Opinion/brasil-primera-ascenso/2011022413115600692.html

¿Es demasiado grande el peso del gigante chino en el intercambio comercial con Latinoamérica?

El imparable crecimiento económico de China en las últimas dos décadas y su voraz apetito de materias primas, han convertido a Latinoamérica en uno de sus destinos preferidos para abastecerse y donde dirigir sus inversiones. La reciente confirmación de que China se ha convertido, tras EEUU, en la segunda potencia mundial por tamaño de su PIB, superando a Japón, coincide con el interés mostrado por el gigante asiático de hacer realidad el viejo sueño de Colombia de competir con el canal de Panamá, mediante la construcción de un ferrocarril que uniría las costas colombianas del Atlántico y del Pacífico. (art. Infolatam – 25/02/2011)

Este proyecto, aún sin materializar, es un buen ejemplo del creciente interés que tiene China en el continente. Sólo en 2010, las inversiones chinas en Latinoamérica en sectores como el petróleo, la siderurgia, las telecomunicaciones o la automoción, centradas con especial intensidad en Argentina, Brasil, Perú, Chile y México, sumaron 30.000 millones de dólares, una cantidad que supera a toda la acumulada hasta ese año.

¿Pero cómo se ha llegado a este punto? La conversión de China en el nuevo milagro asiático y en uno de los principales motores de la economía mundial, se explica en gran medida porque la potencia asiática ha impulsado fuertemente un modelo de producción y exportación de productos manufacturados, comenta Alejandro Micco, profesor del Departamento de Economía de la Universidad de Chile, entre los que destacan dispositivos tecnológicos y de telecomunicaciones de última generación, electrodomésticos, automóviles, motocicletas y maquinaria para industria, entre otros. “En la década del 70 fue Japón quien jugó el rol que hoy está cumpliendo China, después Corea desplazó a Japón, y ahora China le ha quitado el cetro a Corea”, describe. Sin embargo, el paso clave dado por China para conquistar la bonanza económica tuvo lugar en 2001, cuando la nación asiática entró a formar parte de la OMC (Organización Mundial de Comercio), afirma Daniel Morales, Analista Macroeconómico de APOYO Consultoría, empresa peruana que brinda asesoría financiera y de negocios. “Esta iniciativa permitió al gigante asiático aprovechar a Latinoamérica como destino de sus productos manufacturados y como importante fuente de provisión de materias primas”, dice, agregando que en el período además China emprendió una serie de medidas de apertura comercial con la región, reduciendo su arancel promedio desde casi un 20% en 2000 a 10% en 2009. El resultado es que, hoy en día, China es uno de los principales socios comerciales de Perú, Chile, Brasil, Argentina, Uruguay, entre otros países de la región, detalla Morales, algo que éstos últimos también han sabido aprovechar para exportar un gran volumen de commodities (cobre, hierro, estaño, zinc, petróleo y soya, entre otros productos agrícolas). Así, en 2009 las economías de América Latina exportaron más de 40.000 millones de dólares a China, lo que significa un gran salto comparado con los 4.000 millones de dólares en envíos de materias primas regionales en 1999, enfatiza Morales citando datos de un informe del BID (Banco Interamericano de Desarrollo), denominado “Ten years after the take off: Taking stock of China – Latin America and the Caribbean Economic Relations”. Si bien el intercambio comercial con China ha experimentado un crecimiento espectacular, contribuyendo con ingresos sustanciales a la región, a juicio de Diego Sánchez, profesor de Economía de América Latina de la Universidad de Londres, éste se ha especializado en el suministro de bienes primarios o materias primas. En su opinión, “esto constituye un riesgo para la región, pudiendo quedarse anclada en esta posición, con pocas posibilidades de adquirir nueva tecnología y diversificar su canasta exportadora”.

Saldo comercial desigual. Germano Glufke, profesor de la Fundación Getulio Vargas, en Brasil, coincide con el análisis de Sánchez, explicando que es muy posible que América Latina continúe siendo un mero proveedor de commodities para el mercado chino. El problema de este tipo de comercio, dice, “es que reduce el potencial de la región para formar parte de la cadena de valor del país asiático, aunque ello ha impulsado la reciente expansión de algunos países latinoamericanos, como Brasil”. Por su parte, Roberto Durán, profesor del Instituto de Ciencia Política de la Universidad Católica de Chile, advierte sobre las diferentes velocidades a las que avanzan las relaciones comerciales de algunos países latinoamericanos con China. “Hasta la fecha, las economías más desvalidas, como las centroamericanas, no tienen casi ningún intercambio comercial con China. En cambio, con Brasil, Argentina, Chile y Perú, el intercambio comercial es mucho más nutrido”. En síntesis, al analizar en detalle las cifras de comercio con China, dice, “es fácil concluir que se trata de un vínculo comercial desigual y discriminatorio, al ser las naciones centroamericanas más pequeñas y menos competitivas”. Efectivamente, Brasil, Chile, Argentina y Perú son los mayores beneficiarios del favorable intercambio comercial con China, indica Morales, ya que estos cuatro países representan casi el 90% del total de las exportaciones que la región envía al gigante asiático, “escenario que se explica por la gran dotación de recursos minerales de éstos últimos, lo que redunda en una brecha entre la balanza comercial de estos países y la de las demás naciones latinoamericanas que comercializan con China”. Otro aspecto que juega a favor de la potencia asiática y que va en desmedro de la región es que las exportaciones chinas de bienes manufacturados a Latinoamérica han crecido mucho más que los envíos regionales de materias primas a la nación asiática, afirma Morales. En 2009 las exportaciones regionales de commodities a China sumaron 40.000 millones de dólares, en cambio los envíos chinos de productos manufacturados a la región totalizaron 78.000 millones de dólares ese mismo año, comenta, lo que significa que las exportaciones chinas casi han duplicado a los envíos latinoamericanos. “Como resultado de ello, algunos países de la región como México y Costa Rica, tienen un gran déficit comercial con la potencia asiática, ya que se trata de naciones que exportan muy poco a China e importan gran cantidad de bienes manufacturados”, destaca Sánchez. Además, Glufke alerta que varios sectores de la industria latinoamericana se han visto negativamente impactados por el imparable crecimiento de la competencia china, “lo que ha obligado a algunos productores manufactureros de la región a cerrar su negocio”. Este ha sido el caso en algunos países de Centroamérica y el Caribe, ejemplifica Sánchez, que son intensivos en la industria de los textiles y que han perdido competitividad frente a la ofensiva de los productos chinos.

El caso particular de Brasil. No obstante, al parecer hoy el centro de preocupación de los analistas regionales no son los países centroamericanos, sino Brasil. Según dio a conocer estos días la agencia Reuters, la nueva presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha identificado al yuan subvaluado de China como una de las mayores amenazas para la bonanza económica de su país, agregando que una ola de importaciones baratas procedentes de China ha afectado el balance comercial de Brasil y ha provocado la pérdida de miles de trabajos en la industria manufacturera. Aunque Afonso Fleury, profesor de Ingeniería de la Universidad de São Paulo, reconoce que China tiene su moneda devaluada artificialmente en el mercado brasileño, aclara que esto no ha afectado las relaciones comerciales entre la potencia asiática y el país sudamericano, pese a las presiones que han ejercido los empresarios brasileños por intentar crear barreras a los productos chinos. Esta última estrategia, comenta Fleury, ha sido poco eficaz, por lo que los empresarios brasileños decidieron cambiar de táctica, y ahora están logrando contrarrestar los efectos de la arremetida de los productos chinos. “Un reciente estudio de la Confederación Nacional de la Industria de Brasil reveló que el 67% de las compañías, es decir, dos de tres empresas locales, cambiaron su estrategia en relación a los artículos Made in China y se dedicaron a mejorar el diseño de sus propios productos e invirtieron más en calidad”. Fruto de lo anterior, dice, “hoy la mayoría de las firmas brasileñas está escapando de la competencia china”. De igual forma, Fleury explica que esta estrategia funciona, dado que el mercado brasileño aún está en un fuerte proceso de expansión. Pero advierte que podrían surgir nuevas dificultades en el camino, si Brasil reduce el ritmo de su crecimiento y la competencia con los productos chinos se vuelve aún más extrema.

China sigue siendo una oportunidad. Si bien hasta ahora la balanza comercial es más favorable para China que para Latinoamérica, Micco rescata el hecho de que el intercambio comercial entre ambos mercados benefició particularmente a la región, durante la crisis económica internacional de 2008, ayudándola a recuperarse rápidamente de la debacle económica. “China logró salir rápidamente de los estragos de la crisis, creando un poder comprador aún más fuerte de materias primas latinoamericanas, lo que hizo reactivar el comercio en la región”, comenta. Y explica que el precio del cobre cayó a niveles mínimos tras la irrupción de la debacle, pero el metal rojo se recuperó en cuestión de meses gracias a la creciente demanda china, impactando positivamente en las exportaciones de Chile y Perú. “Lo mismo ocurrió con la soja, donde los envíos del alimento desde Argentina y Paraguay a China, se revitalizaron al poco tiempo”. Por lo tanto, en su opinión, el dinamismo de la demanda asiática fue una oportunidad que permitió a la región reactivar sus exportaciones, en medio de la crisis económica internacional. Y China sigue siendo una oportunidad de crecimiento económico para Latinoamérica, destaca Osvaldo Rosales, director de la División de Comercio de la CEPAL, quien declaró recientemente a medios locales que “los sueldos de la población china subieron de un 20% a un 25% en 2010”, lo cual ha abierto nuevos espacios comerciales para la región, especialmente para aquellos países que exportan materias primas al gigante asiático. “Estos envíos regionales permanecerán estables y con buenas perspectivas de crecimiento a futuro”. Es más, en los próximos tres años, el consumo interno en China aumentará cerca de 9.500 millones de dólares, es decir, 3.000 millones de dólares más que en Estados Unidos, afirma Morales según el reporte del BID. En su opinión, América Latina debe trabajar en su relación bilateral con China, a objeto de que el crecimiento de las exportaciones regionales a la nación asiática continúe en forma vigorosa, y traiga consigo el desarrollo de actividades que dinamicen el empleo en la región.

Las acciones estratégicas a seguir. Y uno de los pasos estratégicos que América Latina puede dar en esta dirección, dice Morales, es invertir más recursos en el desarrollo de productos de agroexportación, los cuales a su juicio, aún tienen espacio para seguir creciendo de forma sostenida. “Perú es una de las economías de América Latina que más avances ha mostrado en aprovechar esta oportunidad debido a que, desde 2010, cuenta con un tratado de libre comercio con China, que permitirá que sus productos de agroexportación como mangos, uvas y cítricos, entren al mercado chino con 0% de arancel, en un plazo gradual de ocho años”, comenta. Chile también tiene un tratado de libre comercio con el país asiático y Costa Rica lo firmó en abril del año pasado y está pendiente de ratificación en el Congreso costarricense. De igual forma, es muy importante que las multinacionales latinoamericanas exploren su potencial en el mercado chino, invirtiendo en activos, destaca Glufke, lo cual podrían hacer mediante adquisiciones, o bien, destinando recursos propios en la instalación de plantas en el territorio chino. “Existen buenos ejemplos de empresas que han dado estos pasos y que se han convertido en casos de éxito, como la brasileña WEG, productor y distribuidor de motores eléctricos; y la mexicana Gruma, productor de tortillas. Sin embargo, el profesor reconoce que un importante número de emprendedores latinoamericanos no ven de modo tranquilo la opción de invertir en China, debido a que hay diferencias culturales muy grandes entre ambos mercados, además de los respectivos contrastes en el sistema comercial, legal y político.

Para superar esta barrera, Diego Guevara, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Colombia, plantea que un primer paso debe ser fomentar las relaciones internacionales con China, destinando más agregados económicos y culturales, “para luego establecer alianzas estratégicas en el campo de la ciencia y la tecnología. Con certeza, esta transferencia tecnológica daría mayor valor agregado a los productos que exporta la región”.

Cómo alimentar a 9.000 millones de personas

En 2050 la Tierra contará con 9.100 millones de habitantes, esto es, un 34% más que los censados en el 2010, de los que la mayor parte pertenecerán a los países en desarrollo. Para alimentar a todas estas personas la producción alimentaría deberá crecer un 70% entre 2007 y 2050. La forma de hacerlo, hasta el momento, siguió tres ejes: aumentando el rendimiento de la producción, incrementando las tasas de explotación de las tierras y utilizando técnicas e inputs más sofisticados. Sin embargo, en este momento presenciamos un gran desequilibrio entre la oferta y la demanda. La oferta es rígida a corto plazo, difícilmente planificable dadas las longitudes de los ciclos de producción y las alteraciones producidas por los cambios climáticos. Ambos factores poseen una gran influencia en la cantidad y en la calidad de las cosechas. La demanda, por su parte, es poco elástica y los hábitos alimentarios en los países desarrollados refuerzan la mencionada inelasticidad. De esta forma, la demanda global se ve acentuada a causa del crecimiento de la población, de los aumentos en el consumo de carne de los países que se desarrollan y de la utilización de las tierras para la producción de biocarburantes. (art. Fernando Gonzalez Laxe – Elpais.com – 26/02/2011)

Dichas dinámicas han llevado a presenciar fuertes volatilidades en los precios de las materias primas agrícolas. Los productores pueden llegar a admitir una cierta oscilación para que se ajusten la oferta y la demanda. Sin embargo, una elevada volatilidad acelera los niveles de especulación, y un exceso de especulación, genera un elevado nivel de incertidumbre, un proceso de escasa transparencia en las operaciones para el futuro y un incremento de las existencias.

Un grupo de países desea poner en marcha un organismo o una institución supranacional que pueda regular la alimentación de la población mundial. Se proponen tres actuaciones. En primer término, la puesta en vigor de unos indicadores que permitan estimar la cantidad y la calidad de las cosechas esperadas, las existencias disponibles y los lugares de almacenamiento. En segundo lugar, hemos de poder contar con herramientas que permitan estimar las previsiones de las necesidades de alimentación, fundamentadas sobre las evoluciones demográficas y los niveles de desarrollo de ciertos países emergentes. Esta información debe ser objeto de distribución inmediata en el entorno de los actores y agentes económicos a fin de establecer una política de previsión de existencias de común acuerdo con las políticas nacionales. La tercera actuación debe contemplar que estas operaciones han de contar con la movilización de capitales y ser financiadas mediante la cooperación público-privada. Por tanto, hay que garantizar contratos entre los países excedentarios y los países importadores, y deben efectuarse con amplia transparencia y visibilidad. Estos elementos han de estar bien definidos y defendidos porque hay una razón elemental que imprime esta dinámica: el crecimiento de las necesidades alimentarías de la población mundial es mayor que la producción de materias primas agrícolas. Si no alcanzamos este acuerdo, los precios de productos agrícolas van a experimentar fuertes oscilaciones al alza y a la baja, los productos va a estar sometidos a fuertes especulaciones y las inversiones en agricultura van a estar muy concentradas tanto en los productos como en los territorios.

Se trata, pues, de evitar la inestabilidad de los agricultores, industriales y consumidores y de reducir las disputas de países ricos contra países pobres y emergentes. Se trata de evitar situaciones de crisis, como la del cacao, el café, el azúcar o la leche. Porque las crisis se propagan a velocidad de vértigo, y lo deseable es no alimentar un clima que atraiga a especuladores y que se puedan consolidar sofisticadas operaciones con transacciones financieras que se ocupan, preferentemente, de reducir los niveles de transparencia y de hacer valer la opacidad en lo que respecta a las tomas de posición en los mercados. Este nuevo modo de diálogo entre los países productores e importadores, a fin de anticiparse a las catástrofes, puede permitir desarrollar protocolos de crisis en los que los sistemas de regulación deberían ser rápidos, transparentes y eficaces. Como bien afirman los productores, acechados por la tensión entre la oferta y la demanda y por la volatilidad e inestabilidad de los precios, es preciso una gobernanza mundial de la agricultura para poder evitar las especulaciones, ya que, hoy en día, no disponemos de instrumentos eficaces para la regulación y la intervención que pongan freno a la dramática situación actual.

México y Brasil aplazan negociaciones comerciales para acuerdo estratégico

Los gobiernos de México y Brasil cancelaron la primera ronda de negociaciones comerciales para el Acuerdo Estratégico de Integración Económica entre ambos países, pactada para la siguiente semana; en tanto, la postura del sector empresarial se mantiene firme de total rechazo al Tratado de Libre Comercio (TLC). (Fuente: El Economista, México – 24/02/2011)

La notificación fue enviada por la Coordinadora de Organismos Empresariales de Comercio Exterior (Coece) a los diferentes sectores productivos del país, bajo el argumento de que por cuestiones de agenda que incluye tanto a los funcionarios de Brasil como de México se aplazan las reuniones hasta nuevo aviso. “La ronda de negociaciones están suspendidas… Y por el momento no hay cita, se canceló. No estamos de acuerdo con las negociaciones y no queremos ir por un TLC con Brasil”, acotó Demetrio Armando Dueñas, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado en el Estado de Guanajuato (CICEG), en entrevista. La ronda de negociaciones entre ambos países se llevaría del 28 de febrero al 3 de marzo del 2011 en la ciudad de Brasilia, en la cual se pretende conformar 13 grupos de trabajo con especial énfasis en barreras no arancelarias, principal obstáculo para la entrada de mercancía en Brasil. Salomón Presburger, presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), confirmó el aviso de las autoridades mexicanas de suspender las negociaciones, de modo que este viernes se reunirá con el titular de la Secretaría de Economía, Bruno Ferrari, para saber qué procede.

“Nosotros estamos dispuestos a sentarnos e intercambiar propuestas, pero tenemos la palabra del Secretario (Bruno Ferrari) que si no hay condiciones favorables para la industria mexicana, no habrá acuerdo comercial”, estableció el dirigente de los industriales, al argumentar que Brasil difícilmente eliminará las barreras no arancelarias al comercio. Los únicos sectores que han expresado interés por un acuerdo comercial con Brasil son el automotriz (profundizar, porque ya cuentan con libre comercio), y el químico; el resto de la industria y el sector agropecuario se opone, y piden que las negociaciones se enfoquen sólo en los sectores interesados. “Todas las organizaciones del sector agropecuario conformados por el Consejo Nacional Agropecuario (CNA), la Confederación Nacional Campesina, la Confederación de Propietarios Rurales, y la Confederación Nacional Ganadera, proponemos que el sector agropecuario y agroindustrial debe estar excluido del acuerdo con Brasil”, comentó Juan Carlos Cortés, dirigente del CNA. En cambio, los sectores del alcohol y azúcar ya fueron protegidos por las autoridades mexicanas para no ser considerados en ninguno de los tratados comerciales, ya sea Brasil y/o Perú, bajo el argumento de cuidar la soberanía alimentaria de los mexicanos. La industria del calzado se encuentra en pie de guerra para ser excluida de la negociación, ya que argumenta, las asimetrías entre Brasil y México son enormes, la aduana y las leyes, así como los reglamentos interiores no permiten la entrada de productos extranjeros, dijo su Presidente. Y aunque existe un punto de acuerdo por el Senado de la República de que esta industria estaría fuera de esa negociación, por parte de las autoridades federales no existe ninguna notificación.