La aceituna china

El desafío social representa uno de los mayores retos de China. No es fruto de la fatalidad. Desde el inicio de la reforma y hasta la llegada del actual equipo dirigente, la consigna central del Partido Comunista de China (PCCh), angustiado por la autoexigencia de superar a marchas forzadas el bajo nivel de desarrollo del país para preservar su poder, se resumía en primar la eficacia sobre la justicia. (art. Xulio Ríos – El Pais, España – 30/12/2010)

Ello ha generado grandes desequilibrios, mucho más profundos de lo esperado. Desde 2002, Hu Jintao ha promovido importantes iniciativas correctoras en esta materia, pero los resultados son más bien decepcionantes. La brecha de la desigualdad sigue creciendo, como acreditan, uno tras otro, los informes de la Academia de Ciencias Sociales (ACS). Las diferencias en los ingresos urbano-rurales, la proporción que representan los salarios en el crecimiento del PIB, las asimetrías en el acceso a los servicios públicos, etcétera, son indicios contundentes. El coeficiente de Gini ha superado en China el umbral de alarma, fijado en el 0,4, yendo más allá del 0,5. Esa condición crónica de la desigualdad como característica del modelo afecta incluso, muy visiblemente, a variables que habían logrado mantenerse más protegidas, alcanzando a rubros como la educación, con una agenda extenuante de problemas que pueden tener un gran impacto futuro.

Un claro reflejo se vive en las universidades chinas, que han experimentado un acusado descenso de las matrículas de estudiantes procedentes de las zonas rurales. La razón es fundamentalmente económica, pero no solo. Del medio millón de hijos de trabajadores inmigrantes rurales que viven en Shanghái, por ejemplo, muy pocos pueden acceder a la educación dispensada a los residentes locales al carecer del registro urbano. Esa situación se repite en muchas ciudades chinas y abre un foso de difícil corrección en tanto subsistan dichos controles demográficos. La falta de oportunidades para ascender en la escala social ha ido aumentando de forma drástica a medida que los recursos se han ido concentrando en un pequeño grupo de personas. El flujo entre las diferentes clases sociales está bloqueado, asegura Ge Daoshun, un experto de la ACS. La extracción social se ha convertido en un factor determinante, pues solo los acomodados disponen de las conexiones necesarias para mejorar de estatus. El lento avance de las reformas en materia de distribución de ingresos, educación, salud, vivienda, etcétera, es un serio obstáculo para reducir las desigualdades y la clave que explica la falta de oportunidades de los sectores más desfavorecidos para mejorar socialmente o el propio aumento de la brecha de la riqueza.

Buscando culpables, no falta quien apunte al mercado, pero en el imaginario público la primacía se atribuye a la corrupción o la persistencia de determinados monopolios (económicos o políticos), expresando una hostilidad que tiene su fundamento en ese magma de clientelismo y favoritismo que, en numerosos casos, explica la acumulación de poderosas fortunas. La gente no se revuelve contra el mercado, sino contra unas autoridades incapaces de corregir sus efectos negativos cuando no son cómplices y sujetos activos con el avieso propósito de tirar provecho.

La estructura social en China ha experimentado enormes cambios con respecto a la vigente en 1978, pero ni mucho menos está asentada del todo. Una vez se haya decantado, la rigidez de su estructura hará más difícil la fluidez. Para Ge Daoshun el ideal de sociedad se equipara al de una aceituna: unos pocos arriba, unos pocos debajo y la mayoría en el medio. La estabilidad y el bienestar dependen, a su entender, de una clase media que debería rondar el 60%. Sin embargo, según los estándares más optimistas de la ACS, la clase media en China (con ingresos entre 8.500 y 13.000 euros anuales) no alcanza el 25%. Pero su magnitud no es el mayor problema. La clase media china tiene muchas debilidades de otro tipo y quizás la más sobresaliente sea la falta de conciencia cívica y de compromiso con una normalidad basada en el imperio de la ley y en la defensa de un estatuto de ciudadanía que destierre cualquier forma de sumisión autoritaria. La proyección política de esa franja media, cifrada en más de 300 millones de personas, es ínfima y a pocos interesa atribuirle realmente un papel estabilizador que trascienda la dimensión socioeconómica.

La superación de este grave déficit estructural demanda grandes inversiones públicas y el aumento de los ingresos, en especial de los campesinos, desarrollando la agricultura y la economía rural. Es una necesidad del propio sistema para fomentar ese mercado doméstico que compense la dependencia del exterior de la economía china, aguda, según diagnostica la propia ACS. No obstante, dichos problemas son también inseparables de la reforma política, aunque, al hablar de ella, el resultado de la suma de variables con las que el Partido Comunista Chino resume su pulso se define por su carácter limitante y temeroso. Así las cosas, a Hu Jintao puede pasarle con la reforma política lo que a sus predecesores en el cargo con la justicia social. Hay olvidos que, tarde o temprano, siempre pasan factura.

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Vatican to tackle money laundering

The Vatican will establish a new authority to combat money laundering as the tiny state seeks the blessing of international regulators who have refused to include it on lists of countries compliant with international norms. In a papal document to be published on Thursday, the Vatican will promise to adhere to European rules targeting money laundering. The decree, or motu proprio, will apply to all government bodies at the Holy See including the Vatican Bank, also known as the Institute for Religious Works (IOR). The Vatican’s new Financial Information Authority will enforce rules “concerning the prevention of illegal financial activity” and join “the fight against money laundering and terrorism financing”, the Holy See said in a statement on Wednesday. (art. The Financial Times – 29/12/2010)

Cardinal Attilio Nicora, head of the body responsible for Church properties and funding, will oversee the new anti-money laundering regime. The Vatican covets inclusion on lists – compiled by bodies including the Organisation for Economic Co-operation and Development and the Financial Action Task Force – of jurisdictions deemed to be compliant with international money laundering norms. The announcement comes three months after court officials in Rome launched an investigation into the Vatican bank’s top two officials – Ettore Gotti-Tedeschi, chairman, and Paolo Cipriani, director-general – for suspected breach of anti-money laundering norms. Both men have denied any wrongdoing. Mr Gotti-Tedeschi has said the case arose from a “misunderstanding” between the Vatican bank and Credito Artigiano, an Italian bank, over a money transfer.

Following concerns from Italy’s central bank over two transfers of Vatican funds to unnamed beneficiaries, magistrates seized a total of €23m ($30m) from an IOR account at Credito Artigiano. In October, an Italian court ruled against an appeal by the Vatican, which had sought the release of the frozen funds. “The motu proprio is a clear confirmation of what we have been saying until now – the Catholic Church wants to be included in the list of states dedicated to combating terrorism and money laundering and has no intention to get involved in any money laundering,” Vincenzo Scordamaglia, a lawyer representing the IOR, told the Financial Times. “Italy will not be able to say any more that the Holy See does not want to follow the rules. We have had so many obstacles in the past . . . If this motu proprio had arrived earlier, [the probe] never would have been launched.” Bankers estimate that the IOR, which does not publish its accounts, holds assets worth about $5bn. It is administered by five cardinals, has no shareholders and disburses its profits to charities. The motu proprio will be Pope Benedict XVI’s seventh since he succeeded Pope John Paul II in April 2005.

EE.UU. califica de “interés nacional” tener embajador en Venezuela

El Departamento de Estado calificó este miercoles de “interés nacional” que Estados Unidos tenga a un embajador en Caracas precisamente por las tensiones actuales en la relación bilateral. El Vicecanciller de Venezuela dijo que Estados Unidos revocó la visa del embajador venezolano. “Creemos que es precisamente porque hay tensiones en la relación que es importante mantener comunicaciones diplomáticas al más alto nivel. Está en nuestro interés nacional”, enfatizó Toner. “Creemos que está en nuestro interés nacional tener a un embajador en Caracas para que podamos expresar abiertamente nuestros puntos de vista” con el Gobierno de Venezuela, explicó el portavoz. (Fuente: Agencia Efe / Infolatam – 30/12/2010)

El funcionario reiteró la postura del Gobierno respecto a que “podría haber consecuencias” por el continuo rechazo a Palmer, pero no se pronunció sobre si Estados Unidos podría pedir al embajador venezolano en Washington, Bernardo Álvarez, que se fuera. “No voy a entrar en eso. Sólo diré que podría tener consecuencias”, dijo textualmente el portavoz del departamento de Estado. Toner indicó que su país quiere una relación diplomática “normal” con Venezuela y que sólo mediante la intercesión de un embajador es que ambos países pueden ventilar “las tensiones y áreas de desacuerdo”.

La legación diplomática de Estados Unidos en Caracas no tiene embajador desde que Patrick Duddy dejó el país en julio pasado, y el Senado estadounidense no confirmó a Palmer en el cargo durante la 111 sesión que acaba de concluir. El Gobierno de Hugo Chávez ha rechazado a Palmer después de que éste hiciera polémicas declaraciones en un cuestionario enviado al Senado de su país, en el que afirmó que la moral de las Fuerzas Armadas venezolanas era baja y que era necesario investigar la presunta presencia de la guerrilla colombiana en Venezuela, entre otros temas. Según Chávez, Palmer se inhabilitó al “no respetar a Venezuela” y por ello no puede permitir que el embajador designado se instale en Caracas. “Le hemos negado el beneplácito a ese aspirante a embajador y ahora nos amenazan con represalias, que hagan lo que quieran, pero ese señor no viene aquí de embajador (…) porque ya pasó el tiempo en que este país era escupido y vejado”, señaló ayer el mandatario, quien consideró como una “agresión” que Washington insista en la designación de Palmer.

Working (Part-Time) in the 21st Century

Remco Vermaire is ambitious and, at 37, the youngest partner in his law firm. His banker clients expect him on call constantly — except on Fridays, when he looks after his two children. Fourteen of the 33 lawyers in Mr. Vermaire’s firm work part time, as do many of their high-powered spouses. Some clients work part time, too. “Working four days a week is now the rule rather than the exception among my friends,” said Mr. Vermaire, the first man in his firm to take a “daddy day” in 2006. Within a year, all the other male lawyers with small children had followed suit. (art. The New York Times – 29/12/2010) 

For reasons that blend tradition and modernity, three in four working Dutch women work part time. Female-dominated sectors like health and education operate almost entirely on job-sharing as even childless women and mothers of grown children trade income for time off. That has exacted an enduring price on women’s financial independence. But in just a few years, part-time work has ceased being the prerogative of woman with little career ambition, and become a powerful tool to attract and retain talent — male and female — in a competitive Dutch labor market. Indeed, for a growing group of younger professionals, the appetite for a shorter, a more flexible workweek appears to be spreading, with implications for everything from gender identity to rush-hour traffic.

There are part-time surgeons, part-time managers and part-time engineers. From Microsoft to the Dutch Economics Ministry, offices have moved into “flex-buildings,” where the number of work spaces are far fewer than the staff who come and go on schedules tailored around their needs. The Dutch culture of part-time work provides an advance peek at the challenges — and potential solutions — that other nations will face as well in an era of a rapidly changing work force. “Our part-time experience has taught us that you can organize work in a rhythm other than nine-to-five,” said Pia Dijkstra, a member of Parliament and well-known former news anchor who led a task force on how to encourage women to work more. “The next generation,” she added, is “turning our part-time culture from a weakness into a strength.”

On average, men still increase their hours when they have children. But with one in three men now either working part time or squeezing a full-time job into four days, the “daddy day” has become part of Dutch vocabulary. “From our conservative Dutch philosophy about motherhood comes this urgent wish to spend more time with the family,” said Karien van Gennip, a former trade minister who runs private banking and investment at ING. Ms. Van Gennip has felt the change, and its almost accidental nature, firsthand. In 2004, to fierce criticism from Dutch media, she was the first cabinet member pregnant in office. In 2011, her bank is phasing in the second stage of replacing employees’ personal computers with laptops fully equipped for remote work. “For a long time our part-time culture looked backwards,” she said. “Now that is changing because it has taken us closer to what everybody is looking for: work-life balance.”

Wouter Bos, a former finance minister and now four-day-a-week partner at the accounting firm KPMG, concurs: “More men want time with the family, but without giving up their careers. And more women want careers, but without giving up too much time with the family.” He predicts “a huge fight” for the best workers, with flexibility the key. The Netherlands once sought to keep women at home. Between 1904 and 1940, 12 different bills banned various categories of married women from paid work, perpetuating the tradition of domestic motherhood. If a woman wanted to work, a Dutch joke went, she had to become a nun. The first part-time jobs for married women came with early labor shortages in the 1950s. But it wasn’t until 1996 that the government gave part-time employees equal status with full timers; in 2000 came the statutory right to determine work hours.

Full article and source : http://www.nytimes.com/2010/12/30/world/europe/30iht-dutch30.html?_r=1&ref=global-home&pagewanted=all

Las máquinas que controlan la economía

Sergei Aleynikov ha sido declarado culpable de robar un algoritmo. Y le pueden caer 10 años de cárcel. Un algoritmo es, según el Diccionario de la Real Academia, “un conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema”. Y, también, “un método y notación en las distintas formas del cálculo”. Nadie conoce los detalles del algoritmo que robó Aleynikov. Pero sí hay una cosa clara: es una herramienta matemática que permite a su propietario, el banco de inversión Goldman Sachs, ganar millones de dólares al año. (art. Pablo Pardo – El Mundo, España – 29/12/2010)

Aleynikov no era un ‘trader’ de Goldman Sachs, sino un programador de ordenadores del banco, en el que cobraba 400.000 dólares brutos anuales (300.000 euros). En 2009 este ciudadano estadounidense emigrado de Rusia en 1991, recibió una oferta de 1,15 millones de dólares brutos (875.000 euros) para irse a trabajar a Teza Technologies, en Chicago. Aleynikov aceptó y decidió llevarse el algoritmo con él, transfiriéndolo a un servidor en Alemania. Goldman Sachs le descubrió. Y acabó en la cárcel.

Teza Technologies quería el algoritmo de Goldman porque es una empresa que hace ‘trading de alta frecuencia’. O, como se le conoce en Estados Unidos, ‘HTF’ (‘High Frequency Trading’). Es un tipo de operación en mercados financieros basado en el uso de ordenadores y programas informáticos que compran y venden en literalmente milisegundos todo tipo de activos financieros. Es un sistema prácticamente desconocido por el gran público, pero que se ha convertido en el rey de los mercados.

Así, mientras la opinión pública sigue pensando en las viejas mesas de contratación atendidas por jóvenes con camisa y corbata mirando una pantalla mientras chillan “compra” o “vende”, la gran mayoría de las transacciones financieras del mundo las hacen ordenadores programados y almacenados en edificios como el nuevo centro de datos por valor de 76 millones de euros que Atlantic Metro Communications está construyendo cerca de Wall Street, para acomodar fundamentalmente ordenadores, técnicos y programadores. Cada una de esas máquinas rastrea permanentemente el mercado, analizando las diferentes plataformas de contratación—sean éstas bolsas, mercados de renta fija o materias primas, prácticamente a la velocidad de la luz. Su objetivo es encontrar tendencias en la evolución de los precios de los activos, o anormalidades en el mercado.

Por ejemplo, una acción de una empresa puede cotizar durante unos segundos un céntimo más cara en Frankfurt que en Londres. En ese caso, el ordenador compra esas acciones en Londres y las vende en Frankfurt. O puede estar lanzando constantemente órdenes de compra y venta, buscando infinitesimales diferencias de precios con las que hacer beneficio. En el fondo, es el clásico ‘comprar barato y vender caro’, pero con márgenes de decimales y en tiempos que no superan los 0,0025 segundos. Los márgenes son minúsculos. Pero el volumen de las operaciones, inmenso, como demuestra que los alquileres del edificio de Western Union en el número 60 de la calle Hudson -el centro de comunicaciones más próximo a Wall Street— se hayan disparado.

Pero con el HTF también han crecido las incertidumbres. Porque no hay que olvidar que el mercado queda, así, en manos de máquinas. Según la revista Institutional Investor, nada más y nada menos que entre el 50% y el 70% de todas las transacciones en todas las Bolsas de Estados Unidos se realizan por medio de ‘trading de alta frecuencia’, a pesar de que esta técnica sólo empezó a popularizarse a partir de 2004. En el mercado de divisas su presencia es aún más reciente: llegó en 2007, y ya supone el 25% del mercado ‘spot’ (al contado), de acuerdo a este estudio del Banco de Pagos Internacionales de Basilea (BIS, según sus siglas en inglés). Eso significa que 283.000 millones de euros en monedas cambian de manos cada día por medio de este sistema.

Link art. al completo: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/29/internacional/1293605644.html

Alemania espiará bancos con agentes encubiertos

El Gobierno de Angela Merkel planea crear para mediados de 2011 un equipo de investigadores encubiertos que estudie la calidad de los servicios que prestan las entidades bancarias en Alemania. De acuerdo con el diario económico Handelsblatt, el objetivo de esta iniciativa, acordada por los ministerios de Finanzas y de Consumo, es analizar de forma exhaustiva toda la actividad de los bancos y cajas de ahorro, tras conocerse estudios privados que arrojaron resultados negativos. «En el futuro habrá, por parte del Estado, investigadores encubiertos y no sólo para comprobar la situación de los servicios generales», explicó la ministra de Consumo, la democratacristiana Ilse Aigner. Las investigaciones de estos espías estatales indagarán especialmente en la actuación de los asesores financieros de las entidades bancarias, para estudiar si cumplen con los requisitos que impone la Ley del Mercado de Valores. Este dispositivo, del que no trascendió su presupuesto, surgió como respuesta del Ejecutivo al estudio que realizó el verano pasado la conocida organización de consumidores alemana Warentest a 21 entidades bancarias, con resultados muy desalentadores. En este chequeo, similar al que realiza Warentest con multitud de bienes y servicios en el país, seis instituciones obtuvieron la peor calificación posible, «deficiente».

Recortar aquí, invertir allá.

Como estoy a punto de comenzar una licencia de cuatro meses para escribir un libro, necesito desahogar unas cuantas cosas: el presidente Barack Obama entendió, correctamente, que nuestra economía necesitaba más estímulos, así que, dada la insistencia del Partido Republicano en extender los recortes fiscales de Bush para todos, llegó al mejor acuerdo que pudo. El país, se nos dice, está ahora en mejor ánimo al ver a nuestros dos partidos trabajar juntos. Yo, desgraciadamente, no me encuentro de mejor ánimo. (art. Thomas L. Friedman – N.Y. Times / El Universo.com – 29/12/2010)

Lo estaré cuando vea a nuestros dos partidos cooperando para hacer algo difícil. Pedir prestados miles de millones de dólares más a China para darnos más recortes fiscales no califica. No se llamen a engaño, Obama ha promulgado una cantidad enorme de leyes en dos años. Es impresionante. Sin embargo, lo verdaderamente difícil está adelante: quitar cosas. Estamos dejando una era en la que ser alcalde, gobernador, senador o presidente significaba, en general, dar cosas a la gente. Y estamos entrando en una en la que ser un líder significará, en general, quitarles cosas a las personas. Es la única forma en la que pondremos en orden nuestra casa fiscal antes de que el mercado, brutalmente, lo haga en nuestro lugar.

En mi libro, los dirigentes que merecerán elogios en esta nueva era serán aquellos que desarrollen una política híbrida que convenza a una mayoría de votantes para reducir donde debemos hacerlo, a fin de poder invertir donde debemos. Para sobrevivir en el siglo XXI, Estados Unidos ya no puede darse el lujo de una política de despilfarro irresponsable. Sin embargo, para prosperar en el siglo XXI –invertir en educación, infraestructura e innovación–, Estados Unidos tampoco puede darse el lujo de una política de austeridad sin sentido. Los políticos que necesitamos son lo que yo llamaría “progresistas de pagar al avanzar” –los que combinan la prudencia fiscal con iniciativas de crecimiento para volver a engrandecer sus ciudades, estados o nuestro país–. Todos conocen la primera regla de los agujeros: cuando uno se encuentra en uno, hay que dejar de cavar. Sin embargo, a la gente se le olvida a menudo la segunda regla de los hoyos: solo se puede crecer para salir. No se puede salir pidiendo prestado.

Uno de los mejores de esta nueva camada de dirigentes es el inspirador alcalde de Atlanta, Kasim Reed, de 41 años. Ex senador estatal de Georgia, Reed ganó la contienda electoral por la alcaldía de Atlanta en diciembre de 2009, por 714 votos. El día que asumió el cargo, Atlanta tenía 7,4 millones de dólares en reservas, un presupuesto fuera de control y estaba despidiendo a tantos bomberos que solo había tres en un camión, por debajo de los estándares nacionales. Un año después, hay 58 millones de dólares en las reservas, y Reed tiene 70% de índice de aprobación, que se ganó a pulso. Reed empezó sus reformas reclutando a dos profesionales, no compinches, para ayudarlo a administrar el ayuntamiento: Peter Aman, un socio en la consultoría Bain & Company, para ser su principal directivo de operaciones, y John Mellot, un ex editor de The Atlanta Journal-Constitution, para coordinar un panel de revisión de pensiones. Atlanta tiene 7.000 empleados municipales, pero hoy, dice Reed, “no puedes contratar a una recepcionista” sin que “Aman lo apruebe personalmente”.

Después, Reed atacó el mayor problema municipal: pensiones desenfrenadas que se están comiendo 20% de los ingresos fiscales y va en aumento. A principios de los 2000, los sindicatos de la Policía, los bomberos y trabajadores municipales convencieron al ayuntamiento que les aumentara las pensiones –y hacer retroactivo el aumento–. Así que de 2001 a 2009, las obligaciones por pensiones sin financiamiento aumentaron de 321 millones de dólares a 1.484 millones de dólares. ¡Uf! Reed no podía reducir las pensiones existentes sin que lo demandaran, pero lo hizo con todos los nuevos empleados a los niveles anteriores al 2008 y aumentó el periodo de adquisición de derechos de 10 a 15 años. Cuando los sindicalistas llenaron el ayuntamiento para protestar, Reed los invitó a todos a su oficina –por turnos–, donde pacientemente les explicó, con gráficos, que sin la reforma a las pensiones, quebrarían las de todos. Al controlar el presupuesto municipal, Reed entonces tuvo algo de dinero para invertir en más policías y, lo que quería más, reabrir los 16 centros recreativos y albercas en los barrios más desfavorecidos de la ciudad, que se habían clausurado por falta de dinero. “La gente lanzaba dados en las albercas vacías”, dijo. Ahora, los negocios locales han ofrecido financiar programas de enseñanza de oficios fuera del horario escolar en los centros reabiertos. Reducir aquí. Invertir allá.

Reed combina el toque suave con la cabeza dura. Me gusta como habla tanto de Atlanta como de Estados Unidos: “No vamos a ser lo que hemos sido los últimos 50 años si no cambiamos, y todos los que están en posición de que más de dos personas los escuchen necesitan decir eso porque se nos está acabando el tiempo que tenemos para hacer los ajustes. Necesitamos avanzar en eso. Ya sea el déficit, la educación o invertir en los jóvenes o en inmigración, no lo estamos resolviendo en las formas fundamentales que se requieren. Solo lo estamos haciendo de manera poco sistemática. Solo estamos jugando y sobreviviendo. Y necesitamos ser muy claros en cuanto a dónde te lleva solo sobrevivir: te lleva a un estilo de vida solo de supervivencia”. En un discurso reciente, Reed explicó: “En pocas palabras, para que el país haga y sea lo que hemos sido debe haber una generación suficientemente fuerte para recibir el golpe con valor. Es tiempo de empezar a tener el tipo de conversaciones maduras y honestas, necesarias para hacerse cargo efectivamente de las nuevas realidades económicas que enfrentamos como nación. Simplemente, no podemos seguir pateando el bote por el camino”.