XII Foro Latibex: Presidente Bolsa Madrid asegura que Latinoamérica es una necesidad para el inversor europeo

El presidente de Bolsas y Mercados Españoles (BME), Antonio Zoido, ha asegurado que Latinoamérica “no es sólo una oportunidad para el inversor europeo, sino una necesidad” tal y como pone de manifiesto la crisis que intentan superar las economías occidentales y las sólidas perspectivas de crecimiento de la región. En la inauguración del XII Foro Latibex, Zoido recalcó que las perspectivas de las economías emergentes no son producto de ninguna burbuja, sino la consecuencia lógica de la incorporación de un segmento muy importante de la población a la clase media a lo largo de esta década, que significa consumo e inversión. (Europa Press – 18/11/2010)

Con este argumento, Zoido resaltó que Latinoamérica, China e India no son una moda “sino un complemento necesario en la estructura de las carteras de inversión”, por lo que “la pregunta que hay que plantearse no es por qué invertir en estas regiones, sino cómo hacerlo”. En este sentido, destacó que el índice Latibex aparece como una opción sencilla y práctica para el inversor, como una herramienta eficaz, porque sus precios reflejan exactamente el comportamiento de las principales acciones de la región y constituye un original sistema que permite una conexión permanente entre los mercados locales y el español.

El presidente de BME subrayó que las empresas españolas han sabido anticiparse al atractivo panorama que presenta Latinoamérica con sus inversiones directas, entre las que destacó grandes operaciones como la de Santander Brasil o el reciente aumento de posición de Telefónica en Vivo, pero incidió en que estas inversiones contrastan con las de la inversión en cartera. Los gestores de fondos de inversión europeos dedican sólo un 4,6% de su patrimonio a la región, porcentaje que se reduce al 3,4% en el caso de los de la zona euro, mientras que en España a penas llega al 2%, dijo Zoido, para quien la inversión en países emergentes choca con la barrera del desconocimiento, del temor a lo que se ignora. Por esta razón, abogó por profundizar en el conocimiento de los países iberoamericanos, sus economías y sus empresas, objetivo al que han contribuido Latibex y el BME con su labor divulgativa para que los inversores se acerquen con mayor confianza a la región. “Poco a poco se van obteniendo resultados”, valoró Zoido.

“Estamos convencidos de que la próxima década será la de Latinoamérica”, sostuvo el presidente de BME, que recogía de esta forma las palabras del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno. A su parecer, se abre paso a un nuevo orden económico con nuevos protagonistas, un orden caracterizado por la “multipolaridad”.

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Presidente del BID viaja a la India para impulsar su comercio con América Latina

Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, se encuentra en la India con el fin de participar en el marco del Foro Económico Mundial de Nueva Delhi. La entidad bancaria ha confirmado que su presencia allí busca una mayor integración de la India con relación a los países de América Latina y ahondar en el comercio Sur-Sur. Además de participar como ponente, Moreno sostendrá encuentros bilaterales con autoridades del gobierno, académicos y empresarios indios.

El presidente del BID presentará en el Foro Económico Mundial de Nueva Delhi el libro “India: Oportunidades y desafíos para América Latina”, editado por la propia entidad bancaria y que hace referencia a la relación entre la India y América Latina y el Caribe, sus acuerdos comerciales y cómo pueden beneficiarse mutuamente con este tipo de vínculos más estrechos.

El BID urgió recientemente a los países latinoamericanos a poner sus miras en el gigante asiático y en sus posibilidades. Con el fin de mejorar sus datos económicos, según el banco, tanto la India como América Latina deben reducir sus aranceles y barreras comerciales. El arancel promedio de la India para productos agrícolas de América Latina es de 65%, más de cinco veces la tarifa promedio de China, que se encuentra en 12,5 %. Los aranceles de América Latina para productos indios llegan a un promedio de 9,8 %. Sin embargo, en el caso de productos manufacturados están muy por encima del rango de la OCDE, de 4 a 6%, según el estudio. Una reducción de 10% en los aranceles medios aplicados a exportaciones indias, por ejemplo, probablemente generarían un aumento en las importaciones de productos indios a Chile y Argentina en un 36% según el BID.

El Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA), asegura en un informe publicado recientemente que el comercio indio con América Latina y el Caribe, a pesar de experimentar un incremento en los últimos años, es muy limitado todavía. Detalla que las importaciones de la India procedentes de América Latina y el Caribe se incrementaron en el año 2009 hasta alcanzar los 1.722 millones de dólares (1.261 millones de euros). En tanto, las ventas de mercancías de ese estado en los mercados de la región tuvieron un importante retroceso al disminuir a 3.482 millones de dólares (2.549 millones de euros), cifra inferior a la alcanzada durante el año 2006.

Analizan progresos en negociaciones para TLC entre Europa y Mercosur

El ministro paraguayo de Economía, Dionisio Borda, y el comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht, discutieron hoy en Bruselas los progresos en la negociación que llevan a cabo los países de la Unión Europea (UE) y el Mercosur, para lograr un tratado de libre comercio (TLC). Durante su visita a la sede de la Comisión en la capital belga, Borda intercambió puntos de vista con el comisario europeo como llevar adelante la negociación de la manera más satisfactoria posible para los estados del Mercosur, compuesto por Paraguay, Uruguay, Brasil y Argentina.  Analizaron cómo ese acuerdo puede beneficiar “no sólo a las economías” de esos países suramericanos y de la UE, “sino también a la integración entre los países del Mercosur,” indicaron a Efe fuentes comunitarias al término de la reunión. Por su parte, el ministro paraguayo no hizo declaraciones a la prensa tras el encuentro.

Precisamente en Bruselas, altos funcionarios de la Comisión Europea y los países del Mercosur celebraron el pasado octubre una nueva ronda de negociaciones para un acuerdo de asociación, que incluye un TLC. La expectativa de ambas partes es intentar cerrar las negociaciones a mediados del año próximo, para lo que todavía proyectan celebrar nuevas rondas a finales de este mes o principios de diciembre en Brasilia, y a lo largo de la primera parte de 2011 en lugares aún por determinar. Por el momento, los suramericanos y los europeos no han puesto sobre la mesa ofertas concretas sobre el acceso de sus productos a sus respectivos mercados.

Las negociaciones de un acuerdo de asociación entre la UE y el Mercosur quedaron suspendidas en 2004 ante la falta de progresos en la Ronda de Doha para la liberalización del comercio mundial, y fueron reanudadas el pasado mayo en Madrid en el marco de una cumbre entre ambos bloques. El objetivo que se han propuesto es eliminar los aranceles a productos, liberalizar el comercio de servicios e inversiones, abordar las barreras no arancelarias y mejorar el marco regulador general para favorecer los intercambios. Frente a los temores suramericanos ante la potencia de la industria europea, destacan las reticencias de socios europeos como Francia por el peso del sector agrícola del Mercosur.

Las empresas se vuelcan en América Latina para compensar la crisis

Las grandes empresas españolas fueron ayer unánimes en su apuesta por Latinoamérica, que ha dejado de ser una aventura incierta para convertirse en el lugar donde hay que invertir para compensar los riesgos de la crisis en Europa. Telefónica, Santander, BBVA, Endesa y Gas Natural destacaron la mayor capacidad de recuperación y de resistencia que ha tenido esta zona frente al resto.

Latinoamérica ha dado “una lección” a los países desarrollados en su comportamiento ante la crisis, ha tenido “una recuperación más fuerte que el resto del mundo” y será “el motor de crecimiento”. Estas frases pertenecen a distintas empresas entre los líderes corporativos españoles y se escucharon ayer de boca de sus principales ejecutivos en la inauguración del Foro Latibex, celebrado en Madrid. Hablaron los presidentes de Telefónica, Endesa y Gas Natural, así como el consejero delegado de BBVA y el consejero director general de Santander, y todos ellos coincidieron: Latinoamérica es la zona donde reforzarse ahora que la crisis azota las economías europeas.

El más explícito fue César Alierta, máximo ejecutivo de Telefónica, quien aseguró que América Latina va a ser el área con mayor potencial de crecimiento para la compañía. Suya es la frase de que los países al otro lado del Atlántico se están recuperando antes y con más fortaleza que el resto. “Y se va a mantener en los próximos años”, señaló. Alierta sacó pecho del acierto de haber invertido en la zona -la operadora acumula 100.000 millones de euros de inversión directa e indirecta desde 1990 y acaba de duplicar su participación en el líder del móvil de Brasil- y alertó contra los que están poniendo en duda la capacidad económica de la región: “No existe una burbuja financiera en Latinoamérica. Todavía está por debajo de su potencial”.

El presidente de Gas Natural Fenosa, Salvador Gabarró, vaticinó que casi todos los países latinoamericanos podrían cerrar el año con “crecimientos impensables en Europa”. La región, añadió, será vector de crecimiento en energía y ofrece “más oportunidades de crecimiento de las que se pueden abarcar” por cuestiones de financiación. El directivo afirmó, además, que el despegue de la región será sólido y que eso conllevará un fuerte crecimiento de la demanda energética que hará necesarias importantes inversiones en infraestructuras.

Los dos grandes bancos se apartaron un poco del guión para demostrar su confianza en España, su seguridad de que saldrá de la crisis y su convencimiento de que la posibilidad de contagio de los problemas de Irlanda es muy limitada. Pero eso no les impidió destacar las bondades de la inversión en Latinoamérica en estos momentos en que la exposición a España y a otros países europeos despierta la incertidumbre de los inversores. El Banco Santander, que ha anunciado recientemente que Brasil es el país más importante para su grupo, resaltó “el enorme caladero de creación de valor” de Latinoamérica para la entidad y sus accionistas, mientras que para BBVA será “un motor de crecimiento a medio y largo plazo” por la estabilidad económica de la región y el auge de la clase media. El presidente de Endesa, Borja Prado, señaló que la compañía mantiene “intactas” sus inversiones en Iberoamérica, gracias al fuerte crecimiento en la región, lo que contrasta con los aplazamientos que se han realizado en otras zonas.

Seguridad. Las compañías españolas han pedido en reiteradas ocasiones una mayor estabilidad jurídica en la zona, como fórmula para asegurar inversiones y atraer nuevas empresas. El discurso de ayer fue distinto. Las empresas han dejado de reclamar esa falta en los Gobiernos de la región, hasta el punto de que Santander aseguró que “la seguridad jurídica ha avanzado sensiblemente” y que eso es un beneficio para la inversión.

Santander. Santander califica a Latinoamérica de “caladero de creación de valor para los accionistas” y cree que es un “puente necesario” para que las entidades bancarias accedan a las economías de China y de la zona Asia-Pacífico, según su director general, Francisco Luzón. La región supone el 23% de los recursos de clientes gestionados (13%, Brasil) del grupo.

Endesa. Latinoamérica será el principal vector de crecimiento de la eléctrica hasta 2014. En ese año, el grupo prevé alcanzar un resultado bruto de explotación (Ebitda) de 7.400 millones de euros, más de la mitad (3.800 millones) gracias sus negocios en Brasil, Colombia, Chile, Perú y, en menor medida, Argentina. Su objetivo es sumar hasta dos millones de nuevos clientes.

El coste político de las crisis económicas

A lo largo de los 100 últimos años y en situaciones críticas se han producido en el mundo cambios radicales en las políticas económicas de los países. De ahí que las estrategias económicas que están siguiendo los presidentes de Gobierno elegidos este año -David Cameron en Gran Bretaña, Fredrik Reinfeldt en Suecia, Mark Rutte en Holanda- y también la que propone el Partido Republicano para EEUU, respondan al típico cambio pendular que se produce siempre después de una fuerte crisis económica (crisis que suele pasar una factura elevada al partido político en el poder, que habitualmente sufre luego una fuerte derrota en las urnas).

(art. Rafael Pampillon – El Mundo.com – 17/11/2010)

El primer cambio pendular de la Historia reciente lo observamos en Estados Unidos, en 1932, cuando el presidente republicano Hoover fue incapaz de sacar al país de la Gran Depresión y perdió las elecciones. Como consecuencia, se produjo un cambio de política económica protagonizado por el nuevo presidente, el demócrata Theodore Roosevelt. Efectivamente, a partir de 1933 se aplicaron políticas expansivas de demanda agregada (New Deal) que debieron ser acertadas, porque se restableció el crecimiento y el empleo. El éxito en el ámbito económico le permitió a Roosevelt convertirse en el presidente estadounidense que más años gobernó (fue reelegido hasta en tres ocasiones). Su política keynesiana supuso una mayor intervención del Estado en la economía.

El segundo cambio pendular lo hallamos en la década de los 70, con la crisis del petróleo. Esta crisis arranca en diciembre de 1973, cuando entran en quiebra las políticas económicas keynesianas que habían imperado en el mundo desarrollado desde 1933. En Gran Bretaña, el laborista James Callaghan, incapaz de resolver la crisis económica, fue derrotado en las elecciones de 1979 por Margaret Thatcher, del Partido Conservador. Se trata de otro cambio pendular muy importante, donde varía completamente el modelo económico. Se abandona el keynesianismo y se empiezan a aplicar políticas de oferta. También en EEUU, en la misma época, se produce un cambio de idénticas características. Ronald Reagan ganó las elecciones a Carter en 1980, entre otros motivos, por la mala situación de la economía. Tanto Thatcher como Reagan apuestan por el libre mercado con un fuerte componente de economía de la oferta que incluye desregulación de los mercados, rebajas fiscales, privatización de las empresas públicas, mejora de la productividad y competitividad de las empresas, reducción de controles burocráticos, estabilidad de precios y flexibilidad salarial. Los resultados de estas políticas fueron buenos, el Partido Conservador británico gobernó 17 años y el Partido Republicano 12 en EEUU.

La primera década del siglo XXI nos ha mostrado un tercer cambio pendular, con la vuelta al keynesianismo y la Gran Recesión. La crisis económica que se inicia en el año 2001 con la caída de las Torres Gemelas y el pinchazo de la burbuja puntocom supone un nuevo cambio en la estrategia de política económica. El presidente estadounidense George W. Bush aplica de inmediato políticas keynesianas consistentes en un fuerte incremento del gasto público (guerra de Irak) y bajada de impuestos. Por su parte, la Reserva Federal aplica tipos de interés muy bajos y se deprecia el dólar. Típicas políticas expansivas de demanda agregada. La media del incremento del gasto público discrecional de los dos mandatos de Bush multiplicó por 62 la de Clinton y superó la de todos los presidentes anteriores. Las dos guerras en Irak y Afganistán no justifican el aumento del gasto en Defensa, que no sólo superó el del presidente Johnson durante la peor etapa de Vietnam, sino que multiplicó por dos el de la carrera armamentística con la que Ronald Reagan desestabilizó a la Unión Soviética durante los años 80. Bush siempre se comportó como si el gasto público fuese capaz de resolver cualquier problema político. Las partidas presupuestarias destinadas a conseguir el apoyo de determinados senadores o congresistas a cambio de invertir dinero público en sus regiones (los famosos pork barrels) alcanzaron máximos históricos entre 2002 y 2005, precisamente cuando el Partido Republicano dominaba las dos cámaras. También en Gran Bretaña, en la primera década del siglo XXI, se fueron abandonando poco a poco las políticas de oferta Thatcher. Los Gobiernos laboristas de Tony Blair y Gordon Brown generaron una mayor participación del Estado en la economía con una mayor expansión del gasto público. Se unió a ello la falta de regulación y supervisión de los sistemas bancarios que dieron lugar a la aparición y desarrollo de burbujas especulativas.

A las puertas de la segunda década del siglo XXI, ¿estamos ante otro cambio pendular? ¿Se producirá una transformación radical en la estrategia de política económica de los países? La Gran Recesión que sufrieron y todavía sufrimos muchos países desarrollados tiene, desde mi punto de vista, su origen en esas políticas expansivas y permisivas aplicadas por George Bush y Tony Blair y cuyo punto más álgido se produce con Obama y Gordon Brown. Como consecuencia de la crisis se está produciendo un nuevo cambio pendular. Efectivamente en las elecciones que se han celebrado este año, se observan victorias de partidos políticos diferentes a los que gobernaban durante la crisis. En chile, después de 20 años de Gobiernos de Concertación, se ha producido un cambio político con la victoria electoral del centro-derecha. También en Holanda, y por primera vez en 100 años, ha ganado las elecciones el Partido Liberal. En Gran Bretaña la victoria de Cameron y en Estados Unidos la republicana del 2 de noviembre van a producir cambios en la política económica. En Suecia, el gobierno del Partido Moderado (liberal-conservador), que fue capaz de evitar la crisis, volvió a ganar este año las elecciones con una victoria abrumadora. Su líder, el primer ministro Fredrik Reinfeldt, ha propuesto una reducción del gasto público y de los impuestos, lo que se traducirá en una disminución del Estado del Bienestar y un impulso para la economía. ¿Hacia dónde van las políticas económicas de todos estos nuevos Gobiernos? A dar una mayor responsabilidad a los individuos y a las empresas y reducir el papel del Estado en la economía. Políticas que ponen el foco en restablecer el funcionamiento de los mercados y en dar menos subvenciones. Menos Estado pero más eficiente. Y en aquellos mercados donde no funciona la libre competencia, o donde hay riesgos sistémicos, introducir una mayor regulación.

En los países en los que aún no ha habido elecciones y, por tanto, no se ha producido todavía el cambio radical de política económica, como es el caso de España, Portugal, Francia o Grecia, van a tener una salida de la crisis más lenta y complicada. En EEUU el electorado dijo en las urnas que estaba harto del Partido Demócrata, y en Gran Bretaña de los laboristas. En Portugal, Grecia y España (atención a las elecciones en Cataluña) las encuestas señalan un rechazo a los Gobiernos socialistas, mientras que en Francia se repudia a Sarkozy. ¿Motivos? Ninguno de ellos ha sabido resolver la crisis. Incluso en Alemania, cuya economía va bastante mejor que la de sus vecinos, se especula con que la canciller Angela Merkel, de Democracia Cristiana, pueda terminar siendo sustituida por el actual ministro de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, de la conservadora Unión Social Cristiana de Baviera (CSU).

Observando las nuevas tendencias y los cambios radicales en la política económica de los nuevos Gobiernos, parece probable que en los próximos comicios no salgan reelegidos ni Sarkozy ni Obama, ni Zapatero ni Montilla. Los electores quieren otra cosa, aunque no sepan bien qué. Y la Historia muestra que los políticos que salen elegidos durante las crisis económicas -caso de Roosevelt, Reagan, Thatcher, Felipe González en 1982 o José María Aznar en 1996- cambian la política económica del Gobierno anterior. Y con esas transformaciones profundas, la Historia muestra también que se sale de las crisis y que la economía mejora. 

El Norte también existe

Ahora el mensaje que llega de Latinoamérica está claro. La región es más asertiva y segura de sí misma que nunca y quiere sobresalir independiente de Estados Unidos. Brasil está en su apogeo y se ha convertido en potencia en el escenario global. La clase media de la región se está expandiendo. China está fortaleciendo sus lazos económicos en muchos países. Hasta Colombia, que ha estado tan ligada a Estados Unidos, está en busca de más espacio para respirar y buscando nuevas relaciones en Latinoamérica y el resto del mundo. (art. Michael Shifter – El Colombiano.com – 16/11/2010)

Juan Manuel Santos, el presidente de Colombia, quien se ha mostrado amistoso frente a Estados Unidos, aún no ha visitado Washington D.C. Se ha concentrado en otras prioridades de política exterior. Todo esto está muy bien y sano y muestra cuánto el mundo ha cambiado en años recientes. Estados Unidos no tienen la posición de preeminencia de la que gozaban en un entonces (hecho que se refleja claramente en los resultados de la reunión del G-20 en Corea del Sur, la semana pasada). Un buen número de países de América Latina no solo se está creciendo sino que también está progresando en el campo social, reduciendo la pobreza y hasta la desigualdad. De nuevo, Brasil sobresale.

Sin embargo, (y mis disculpas a Mario Benedetti y Joan Manuel Serrat), el norte también existe. Puede que Estados Unidos no sea lo que solía ser, pero sigue siendo un actor importante en el hemisferio y el mundo. Para América Latina una cooperación más constructiva con Estados Unidos representa una oportunidad para un mejor rendimiento económico y social. Con una economía evaluada en 16 trillones de dólares, Estados Unidos representa un gran mercado para los bienes y servicios provenientes de América Latina. A pesar de las dificultades actuales en la economía de Estados Unidos, las remesas a la región equivalen a más de 60 billones de dólares y constituyen una buena parte de las divisas extranjeras en muchos países. Puede que Washington se haya polarizado y que el sistema político no esté funcionando bien, pero las universidades estadounidenses aún son fuente de muchas ideas modernas y sofisticadas en los campos científico y tecnológico. La innovación es vital en varios sectores.

Es difícil pensar en cómo los problemas que afectan a América Latina, desde las drogas hasta la criminalidad y el cambio climático, se podrían manejar adecuadamente y resolver sin la participación de Estados Unidos. Es cierto que las realidades políticas dificultan el progreso y naturalmente hay una tendencia a querer encontrar la respuesta sin el aporte de Estados Unidos (como se reflejó en la Comunidad de Naciones de América Latina y el Caribe lanzada este año en Cancún, México). Pero dada la constante importancia que Estados Unidos todavía tiene en prácticamente todos los temas globales, cualquiera de las respuestas va a ser parcial e insostenible.

La administración Santos es sabia al seguir adelante y ganar terreno perdido en las relaciones de Colombia con sus vecinos de América Latina así como Asia, especialmente con China. La problemática economía estadounidense y el clima político envenenado en Washington ponen en duda la pronta aprobación del Tratado de Libre Comercio pendiente con Colombia, aunque con la Cámara de Representantes controlada por republicanos la perspectiva es un poco más alentadora. La relación Estados Unidos-Colombia sigue siendo importante estratégicamente y los lazos económicos siguen creciendo. Mientras Colombia y otros países Latinoamericanos desarrollan sus agendas respectivas, tanto individuales como colectivas, no deben olvidar a los Estados Unidos.