Principales acuerdos de la APEC Asia-Pacífico en Yokohama

Los 21 Estados de la APEC plasmaron unos serios compromisos en la declaración final de la cumbre celebrada en Japón durante el fin de semana. Los siguientes son los principales puntos de la declaración conjunta del Foro de Cooperación Económica del Asia Pacífico (APEC) al final de la cumbre en Yokohama. (Agencia Reuters – 15/11/2010)

Crecimiento equilibrado. -A) Los líderes de la APEC prometieron avanzar hacia sistemas de tipo cambiario determinados por el mercado. Aplicarán una flexibilidad cambiaria para reflejar los fundamentos de la economía y evitarán la devaluación competitiva de sus monedas; B) “Las economías avanzadas, incluyendo aquellas con divisas de reserva, estarán atentas ante una excesiva volatilidad y movimientos desordenados en los tipos de cambio. Estas acciones ayudarán a mitigar el riesgo de excesiva volatilidad en los flujos de capital que afrontan los mercados de algunas economías emergentes”.

Ronda de Doha y proteccionismo. A) Los miembros de la APEC reafirmaron su “fuerte compromiso” para llevar las negociaciones globales de comercio, la ronda de Doha, a “una rápida y exitosa culminación”; B) Declararon que el 2011 es una “ventana de oportunidad de crucial importancia” para concluir la ronda y pidieron a sus funcionarios que negocien con “un sentido de urgencia en la recta final”; C) Se extendió un congelamiento de 2008 sobre cualquier nueva barrera a la inversión o el comercio de bienes y servicios por otros tres años hasta el 2013.

Area de libre comercio. A) La APEC tomará “pasos concretos” para finalmente aprobar una Area de Libre Comercio del Asia Pacífico (FTAAP, por sus siglas en inglés); B) Esto podría hacerse tomando en cuenta algunos proyectos regionales, incluyendo la Asociación de Naciones del Sureste Asiático de 10 miembros y “ASEAN + 3″, que incluye a Japón, China y Corea del Sur en la comunidad del este de Asia. Otro bloque a considerar sería la Asociación del TransPacífico, liderada por Estados Unidos, que ha sido objeto de conversaciones entre nueve países; C) El FTAAP también podría llevar a cabo iniciativas por sectores en áreas como la inversión, servicios y facilitación del comercio.

Nueva estrategia de crecimiento. A) La estrategia se centra en “cinco atributos deseables” de expansión equilibrada, inclusiva, sostenible, innovadora y segura; B) El grupo desea implementar la estrategia para el 2015; C) El Plan de Acción para hacerlo aborda temas como la reforma estructural, el desarrollo empresarial y de recursos humanos, una economía basada en tecnologías ecológicas y seguridad.

Integracion regional economica. La iniciativa de integración económica busca trabajar hacia el objetivo de que todas las economías de la APEC logren un comercio e inversión libres para el 2020. El plan también es conocido como las “metas Bogor”, dado que fueron acordadas en la cumbre de 1994 en Bogor, Indonesia. Los líderes de la APEC se comprometieron a lo siguiente: A) Avanzar hacia la meta aspiracional de un 25 por ciento de progreso para el 2015 en cinco áreas prioritarias: inicio del negocio, obtención de crédito, comercio transfronterizo, aplicación de contratos y permisos. “Esto hará que sea más rápido, barato y sencillo hacer negocios en la región del Asia Pacífico”; B) Mejorar en un 10 por ciento la conectividad de la cadena de abastecimiento en términos de tiempo y costos abordando “problemas” ya identificados; C) Continuar con un programa de reforma estructural de la APEC en las economías de los países miembros, destinado a simplificar las reglas comerciales y procedimientos de aduanas y a facilitar el traslado entre los países de ejecutivos de negocios.

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Gobierno de Alemania y CEPAL reafirman alianza estratégica para cooperar en temas de desarrollo

La Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena, se reunió en Berlín con autoridades del Gobierno de Alemania con quienes se reafirmó la importancia de la cooperación técnica alemana en la región.

En el marco del “Foro América Latina y el Caribe-Unión Europea (ALC-UE): Política fiscal y economía ambientalmente sostenible en el contexto del cambio climático”, Bárcena sostuvo reuniones con altas autoridades de los Ministerios de Cooperación, Relaciones Exteriores y Medio Ambiente, así como con parlamentarios de diversas bancadas. Durante la visita se ratificó la asociación estratégica entre la CEPAL y el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), la Agencia de Cooperación Técnica Alemana (GTZ) y Capacitación y Desarrollo Internacional (InWent). Dicha asociación se ha cristalizado a partir de un programa de cooperación, que busca fortalecer la capacidad de los gobiernos latinoamericanos para formular, implementar y evaluar sus políticas públicas de desarrollo sostenible. El programa abarca áreas como la planificación, el manejo de los recursos naturales y medidas para enfrentar el cambio climático, la fiscalidad, el acceso al financiamiento y la cohesión social. El programa se desarrolla a través de proyectos ejecutados por la CEPAL con apoyo de BMZ, GTZ e InWent.

Durante su gira por Alemania, la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL tuvo un encuentro muy cordial con el Ministro Federal de Cooperación Económica y Desarrollo Dirk Niebel, el Director General para América Latina y el Caribe del Ministerio Federal de Relaciones Exteriores, Embajador Bernhard Graf von Waldersee, y el Sr. Harald Klein y la Sra. Dorothee Fiedler, ambos altos funcionarios encargados de la cooperación con América Latina del BMZ, entre otras autoridades. En una reunión con la Vice-Ministra del BMZ, Gudrun Kopp, se trató el tema de cooperación para el cambio climático de cara a la decimosexta Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que arranca en Cancún el 29 de noviembre, y el carácter estratégico y la importancia de la alianza a corto y mediano plazo con la CEPAL.

Bárcena relató los avances de los estudios de la CEPAL sobre la economía del cambio climático y la importancia de la fiscalidad para fortalecer el pacto social. Asimismo reafirmó la voluntad del organismo para articular la cooperación entre los países de la región y Alemania en el marco de su reciente informe denominado “La Hora de la Igualdad: brechas por cerrar y caminos por abrir”. La cooperación se ha materializado en numerosos estudios, documentos, bases de datos, manuales y seminarios que han servido para incrementar el conocimiento de los encargados de formular las políticas en América Latina y ayudado a crear una red regional de expertos y una comunidad de practicantes. Kopp reconoció a la CEPAL como un socio estratégico fundamental e hizo una reflexión sobre la importancia de renovar los vínculos entre América Latina y Alemania.

En una reunión con parlamentarios en el Bundestag (parlamento alemán), Bárcena presentó un completo panorama de la actual situación económica y social de la región y les invitó a apoyar los proyectos de cooperación entre Europa y América Latina y el Caribe . Les alentó además a continuar profundizando los lazos entre la región y Alemania, que se caracterizan “por valores compartidos y por un compromiso para garantizar los bienes públicos globales”. Bárcena expresó además que la CEPAL está explorando nuevas formas de cooperación especialmente con los países de ingreso medio.

“La igualdad social y el crecimiento económico no se excluyen mutuamente. El crecimiento necesita de la igualdad y viceversa. Es posible promover la igualdad fomentando las capacidades humanas y actuando directamente sobre las desigualdades”, señaló. “Aquí el rol de un Estado más fuerte, con instituciones sólidas puede contribuir eficazmente a una mejor gobernabilidad democrática, además de su papel central en la igualdad entendida como titularidad plena de derechos”, agregó.

Corea del Sur y Perú firman un tratado de libre comercio

Corea del Sur y Perú firmaron este lunes un tratado de libre comercio, el último de una serie de acuerdos de este tipo que firma Seúl, cuyo pacto comercial con Washington sigue estancado. El acuerdo fue rubricado por los ministros de Comercio de ambos países, en presencia del presidente Lee Myung-Bak y de su homólogo peruano, Alan García. “Este es un tratado de libre comercio muy amplio (…) que dará grandes oportunidades a las empresas en la industria automotriz”, dijo García a la prensa antes de la ceremonia.

García subrayó que también se ofrecerá más oportunidades de inversión en el gas natural, una riqueza potencialmente masiva, y otros recursos energéticos de su país. “Este tratado de libre comercio puede impulsar en gran medida la cooperación entre ambos países en el campo de la petroquímica y de las refinerías”, por lo que “es muy importante para nosotros que las empresas sudcoreanas inviertan nuestros proyectos de desarrollo gasíferos”, agregó. Perú ha comenzado a exportar su gas natural este año y está buscando inversión extranjera para construir más gasoductos.

Seúl concluyó en agosto las negociaciones con Perú, para lo que será su segundo pacto comercial con un país latinoamericano, tras el firmado con Chile. El acuerdo con Perú eliminará aranceles para los principales productos industriales procedentes de Corea del Sur, incluyendo automóviles y productos electrónicos, al tiempo que hará lo mismo con productos agrícolas peruanos como el café y similares.

Dilma y Barack: una pareja irresistible

En junio de 2003, el nuevo presidente de Brasil viajó a Washington para conocer a George W. Bush. La víspera de esa reunión, publiqué una columna en el Financial Times donde exhortaba a Bush a ser tan audaz con Brasil como lo estaba siendo con Irak. Solo que, en el caso de Brasil, le pedía que en vez de buscar un cambio de régimen, hiciese todo lo posible por apuntalar al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. (art. Moises Naim – El Pais.com – 14/11/2010)

Le proponía a Bush que hiciera a Lula una oferta que este no pudiese rehusar: un amplio y generoso acuerdo comercial, un sólido respaldo a los programas sociales que el brasileño había prometido en su campaña, y que dejara claro a los mercados financieros internacionales (que en esos momentos aún veían a Lula con suspicacia) que la Casa Blanca sí creía en el ex líder sindical y que le daría su irrestricto apoyo. Ese pacto entre los dos gigantes del continente, escribía yo entonces, podía transformar de manera muy profunda no solo Brasil, sino toda la región. Si ambos países se comprometían a reducir sus restricciones al comercio internacional y a defender juntos la democracia en el continente, e invitaban a los vecinos a unirse a esa alianza, desencadenarían una positiva revolución económica y política en el hemisferio. Para el resto de los países, quedar excluido de un acuerdo de esta magnitud impondría costes prohibitivos. En aquella columna también reconocía que era muy fácil burlarse de mi propuesta… y de mi ingenuidad.

Esa primera reunión entre Lula y Bush fue muy exitosa y el conservador estadounidense y el laborista brasileño sorprendieron al mundo con su muy cordial relación inicial. Pero no pasó nada más. No hubo ningún interés de la Casa Blanca en hacerle propuestas concretas a Brasil. Y afortunadamente, Lula no necesitó de Washington para impulsar el enorme progreso que registró su país durante su presidencia. Pero siete años más tarde, mi idea sigue siendo válida. Una alianza sólida de Brasil y Estados Unidos puede ser una de las innovaciones geopolíticas más importantes de estos tiempos. Y quizá la más viable. No se trata de que los soldados brasileños vayan a morir en las arbitrarias guerras de los estadounidenses, o de que Brasilia se supedite a los dictados de Washington. Esos tiempos ya pasaron y Estados Unidos ni siquiera cuenta ahora con el apoyo incondicional de aliados tradicionales, como los ingleses o los canadienses. Se trata de llegar a una serie de acuerdos -muy posibles- sobre temas esenciales para ambos países y para el resto del mundo: de las relaciones comerciales al cambio climático, de las reformas de las finanzas y el comercio internacional a la proliferación nuclear o la manera en la que el mundo manejará las inevitables dislocaciones producidas por el creciente poder económico y político de China, India y, por supuesto, Brasil. Es obvio que ambos países deberán hacer concesiones y que a la superpotencia del norte y al gigante del sur no les será fácil aceptar algunas de las condiciones del otro. Pero de eso se trata. De entender que estos compromisos son un precio que vale la pena pagar por forjar una alianza que puede tener un enorme impacto positivo.

Mi propuesta, entonces, es que Dilma Rousseff, la próxima presidenta de Brasil, haga a Barack Obama una oferta tan atractiva que este no pueda darse el lujo de rechazar. Por muchas razones, Obama va a ser mucho más receptivo a esta oportunidad de hacer historia que su predecesor. Para los brasileños esto supone un cambio difícil: dejar de creer que lo que le conviene a los Estados Unidos es malo para Brasil. A veces es así, y los intereses de uno chocan con los del otro. Pero en muchos otros casos no. De hecho, los temas donde hay intereses comunes son más numerosos e importantes que aquellos en los que hay, y seguirá habiendo, diferencias irreconciliables.

Conozco bien la lista de las objeciones y obstáculos a esta propuesta. Y sé que sigue siendo una ingenuidad. Pero no es mal ejercicio que la próxima presidenta de Brasil piense con audacia en cómo revolucionar la relación de su país con EE UU. El potencial de bienestar y progreso que se desencadenaría si esta ingenuidad se transforma en una realidad es demasiado grande como para que Rousseff ni siquiera la imagine y la explore. El escepticismo a veces puede ser mucho más oneroso y cegador que la ingenuidad.

Merkel y Zapatero presionan para activar ya el rescate de Irlanda

El paraguas de rescate de la eurozona pende sobre Irlanda, cada vez más acorralada por la presión sobre su deuda. Alemania, Francia y España están muy preocupados de que, de no atajar la crisis de la deuda irlandesa rápidamente, los mercados sigan atacando a los países “periféricos” del euro. Son estos grandes países los que quieren empujar al Gobierno irlandés a aceptar pronto las ayudas europeas, según fuentes diplomáticas. Aunque de forma oficial lo niegan.

Las presiones que Berlín estaría realizando al Ejecutivo irlandés para que acepte la línea del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera son sobre todo mencionadas por fuentes diplomáticas de Bruselas y de Dublín. Merkel estaría muy preocupada por la situación financiera del llamado hasta hace poco tigre celta, sobre todo porque una herida abierta dentro de la moneda única es susceptible de provocar el contagio a otros estados. Desde diversas fuentes se indica que la cuestión no es si Dublín se acogerá al rescate aprobado por la eurozona en mayo, sino “cuándo” lo hará. Al parecer el Gobierno de Merkel estaría por la labor, incluso, de que de una vez se produjera también el rescate de Portugal, y acabar así con las tensiones permanentes de los diferenciales de los bonos soberanos.

Pero el Ejecutivo irlandés “no quiere perder su independencia fiscal”, se asegura en algunos círculos, por temor a que el plan de ajuste que se le exija en contrapartida obligue a Irlanda a subir su impuesto de sociedades, hoy en el 12,5%, uno de los más bajos de Europa. La muy laxa política impositiva de Dublín para las empresas es una de las tradicionales quejas de París y Berlín, que la consideran más bien una práctica de dumping y que, opinan, es uno de los motivos que ha agravado la crisis financiera en la isla. El Ejecutivo irlandés cree que subir impuestos ahora daría al traste con cualquier esfuerzo de recuperación económica.

El Gobierno alemán trata de pasar lo más desapercibido posible en la crisis de Irlanda, por eso oficialmente nadie habla del tema. Además dentro de la coalición de Gobierno cristiano liberal hay muchas discrepancias al respecto. Los liberales, por ejemplo, no están muy a favor de activar el Fondo europeo y comentan fastidiados que los que más se beneficiarán en ese caso son los bancos británicos –principales acreedores de Irlanda– cuando los contribuyentes ingleses no aportan al rescate europeo.

El plan alemán. Todo el mundo espera que el asunto se aborde el próximo martes en el Consejo de ministros de Finanzas, cuando el titular alemán, Wolfgang Schäuble, presentará también su modelo de rescate permanente y de reestructuración de la deuda –un plan, por cierto, que, a ojos de Dublín, ha despertado la inquietud de los acreedores, que temen perder parte de sus inversiones en Irlanda–. El pasado viernes, los países más grandes de la UE emitieron un comunicado conjunto sobre el futuro mecanismo de rescate, subrayando que el hair cut sólo afectará a la deuda nueva y no a los bonos que ya están en circulación. Desde entonces, ni Angela Merkel ni Schäuble han hecho comentarios sobre el asunto. Tampoco sus portavoces. Merkel concedió ayer una entrevista a la televisión pública y ni siquiera mencionó el asunto.

Según la BBC, la cifra que se baraja para Irlanda oscila entre los 60.000 millones y los 80.000 millones de euros. The Irish Times matizó que altos funcionarios del país han mantenido “conversaciones de contenido técnico” sobre el procedimiento a seguir en el caso de que se solicite la ayuda. Pero lo cierto es que el Gobierno de Irlanda intentó en la reunión del Consejo de Ministros de Economía de finales de septiembre obtener apoyo del fondo de rescate de la eurozona. La cantidad que reclamaba Dublín ascendía a 130.000 millones en varios años. Los ministros de la UE tuvieron que rechazar el rescate, por la situación tras las ayudas a Grecia.

El G-20 estudia plan de inversión para los países en desarrollo

Los líderes de los países que integran el G-20 han analizado en Seúl una propuesta de la Presidencia coreana del organismo destinada a implementar un “plan multiacción” que prevé promover inversiones e infraestructura en los países en desarrollo, incluido mediante aportes y créditos específicos del Banco Mundial (BM). (publicado por ABC Digital – Paraguay – 12/11/2010)

El viceministro de Comercio de Corea, Ahn Ho Young, aseguró en una conferencia de prensa realizada en la sede del G-20 que el plan incorpora igualmente medidas en materia de seguridad alimentaria, movilización de recursos financieros y seguridad financiera. Ahn Ho Young prefirió no mencionar los montos específicos que se asignarían al mencionado “plan multiacción”, puesto que el tema está sujeto a la consideración y aprobación de los presidentes y primeros ministros que integran el grupo. Las propuestas fueron elevadas por un Grupo de Trabajo copresidido por Corea y Sudáfrica, y al que a partir de ahora también se sumará Francia, país que ejercerá la Presidencia del G-20 durante el próximo semestre. Ahn Ho Young manifestó que la iniciativa fue elaborada luego de que el Gobierno de su país realizara una serie de consultas con países y grupos de países en desarrollo, entre los que mencionó al Grupo de Río, foro regional de consulta y concertación política del que nuestro país forma parte. El objetivo, indicó, es lograr que el G-20 se convierta cada vez en un organismo más abarcativo, representativo e incluyente, que tenga en cuenta no solo la visión de los estados que lo integran, sino también la perspectiva de aquellos países que de una forma u otra serán afectados por sus decisiones.

La nueva “agenda de desarrollo” del G-20 tiene por objetivo fundamental ayudar a superar la brecha que actualmente existe en el mundo en términos de desarrollo y reducción de la pobreza, así como promover el crecimiento económico de las naciones de menor desarrollo relativo, teniendo en consideración que la superación definitiva de la crisis financiera mundial pasa necesariamente por un abordaje abarcativo de los problemas que afectan a los países ricos y a los emergentes.

Otro de los aspectos que considera la nueva agenda del G-20, como la denominó el viceministro de Comercio de Corea, tiene relación con las “Redes globales de seguridad financiera”, a las que también se busca incorporar a las naciones en vías de desarrollo. Dichas redes permitirán concentrar esfuerzos nacionales, regionales e internacionales destinados a lidiar con el flujo de capitales volátiles, la fragilidad financiera, así como prevenir el contagio de la crisis entre uno y otro país.