BRASIL: ¿¿ EN PRIMERA O EN ASCENSO ??
28/02/2011 5 comentarios
¿El futuro ya comenzó? La evidencia empírica demuestra que la élite dirigente brasileña camina en la contra mano histórica de las élites extranjeras exitosas. En cuestiones claves relacionadas con el destino del país hubo mucho desacierto y poco acierto en la toma de decisión durante el ultimo siglo. Parecería que el país encontró el camino del suceso durante los últimos 8 anos del gobierno Lula/PT. El país ahora se prepara para eventos deportivos de alcance mundial. La copa del mundo de fútbol en 2014 y las olimpiadas en 2016. El gobierno de Dilma Rousseff y el Partido de los Trabajadores –perfectamente integrados en el establishment de la élite dominante después de 8 anos en el poder– piensa utilizar los eventos deportivos como vitrina para el ingreso de Brasil en el exclusivo club de potencias regionales y globales. Sin embargo, las desilusiones del pasado engendran (legítimas) preguntas del presente. ¿Se encuentra la nueva élite dirigente realmente preparada para liderar Brasil hacia la primera división de las potencias mundiales? ¿Ocupará Brasil un lugar junto al grupo de países líderes o, como se dice en la jerga futbolista, continuará jugando como nunca y perdiendo como siempre? Mi observación y percepción, después de 35 años viviendo en el exterior, es de más dudas que certidumbres. La conclusión final queda al criterio de cada lector. (art. Uziel Nogueira – Xornal de Galicia – 24/02/2011)
La colonización portuguesa. Brasil fue descubierto y colonizado por el país europeo más retrógrado. Portugal ingresa en la modernidad exactamente el 1 de enero 1986 cuando se adhiere a la UE. Durante tres siglos (1500-1808) la colonia brasileña fue mantenida aislada en la oscuridad del conocimiento. Gracias a la invasión de la Península Ibérica por tropas napoleónicas y la fuga de la familia real portuguesa hacia Rio de Janeiro en 1808, la colonia ganó su primera imprenta y la publicación de libros. Asimismo, la educación básica universal todavía no ha sido lograda en este nuevo siglo. Hecho que explica el retroceso cultural y educacional que sufrieron los grupos de inmigrantes que llegaron al país a fines del siglo XIX e inicio del XX como alemanes, italianos, españoles y japoneses. La herencia portuguesa hizo de Brasil la cuna de fantásticos jugadores de fútbol, excelentes músicos, muchísimos abogados pero adoleciendo de trabajadores y profesionales entrenados y educados para una economía moderna. La herencia colonial se revela en la fuerte concentración de la riqueza-ingreso y la corrupción endémica del Estado pasando por el ejecutivo, legislativo y judicial. El contexto histórico de la formación de la élite política, burocracia estatal diplomática, judicial, académica y empresarial es fundamental para entender el tema económico que va a ser tratado a continuación. A lo largo de la historia brasileña, los ciclos y cambios económicos –siempre provocados por eventos externos- suceden unos a otros, sobrepuestos en una estructura política, social, educacional y jurídica del pasado. Los cambios son temporales mientras la estructura de poder y el pensamiento arcaico permanece intacto. Algo muy parecido a lo que ocurre con la India. Este fenómeno explica el siguiente axioma: el camino trillado por la élite brasilera ha sido siempre opuesto al camino trillado por las élites de los países exitosos. Cuatro ejemplos en el área económica ilustran este punto.
I.Estrategia de desarrollo industrial. Durante la segunda mitad del siglo XX (1950-2000), Brasil perdió la única oportunidad de tornarse una potencia industrial sofisticada y competitiva a nivel global. Liderado por Estados Unidos, el binomio base industrial manufacturera + apertura comercial fue el principal motor del crecimiento económico, desarrollo científico-tecnológico y generador de riqueza en el seno de las economías avanzadas (G-7). En la contra mano de la estrategia victoriosa, la élite brasilera (acampanada por India) se decide por un desarrollo industrial cerrado a la competencia externa. Hecho que explica el fracaso en transformar el país en una plataforma competitiva para la exportación de bienes industriales y servicios correlatos. Mientras, China utiliza (exitosamente) la misma fórmula para producir manufacturas de alto contenido tecnológico, Brasil camina hacia una mayor especialización en la exportación de commodities como alimentos y minerales, de poca generación de empleos de buena calidad. La falta crónica de mano de obra entrenada y calificada hace imposible el desarrollo en gran escala de sectores de alta tecnología.
II. Estrategia comercial. La diplomacia comercial brasileña descubre las bondades del sistema multilateral de comercio cuando los países ricos ya lo habían abandonado al final del siglo pasado. Durante la década de los 80 se torna evidente para el G-7 el debilitamiento de los beneficios oriundos de la Ronda Tokio del GATT. Agotamiento resultado de cambios estructurales en las economías avanzadas y la fuerte competencia industrial asiática reforzada con la presencia de China. Así, el G-7 abandona definitivamente los esfuerzos de negociar en serio la Ronda Doha de la OMC. Este acuerdo comercial multilateral debería beneficiar potencias exportadoras agrícolas como Argentina, Brasil, Australia y Nueva Zelanda. Estados Unidos, por su parte, se embarca en una estrategia agresiva de acuerdos de libre comercio, simbolizado por el NAFTA, durante los anos 90. En la contra mano del G-7, la diplomacia comercial brasilera apuesta todas sus fichas en la OMC y la Ronda Doha que termina en fracaso por razones obvias. Ni los países ricos ni los países pobres (importadores de alimento) están interesados en una nueva ronda de liberalización comercial el en área agrícola. La OMC está relegada al papel secundario de tribunal (costoso y ineficaz) para resolver disputas comerciales. Brasil es campeón en disputas comerciales ganadas junto a Estados Unidos y la UE. No obstante, sin ningún resultado práctico o beneficio tangible. La legislación de la OMC no contempla mecanismos jurídicos de aplicación de penas en caso de disputas comerciales. Como siempre me hace recordar un amigo, en la OMC Brasil gana siempre pero nunca lleva nada. Para suerte de la diplomacia comercial de Itamaraty, la iniciativa argentina de creación del MERCOSUR permite a Brasil desarrollar una base de integración comercial sudamericana, con acceso privilegiado de mercado para sus manufacturas industriales poco competitivas en los mercados globales.
III. Estrategia Energética. En la contra mano de los países avanzados, el gobierno brasileño hace una fuerte apuesta futura en favor del petróleo cuando los países del G-7 + China han decidido reducir el consumo de este. Razones ambientales, económicas, tecnológicas, geo-políticas y de seguridad/defensa juegan un papel fundamental en la decisión de cambio de la matriz energética. El país que controle las nuevas tecnologías energéticas dominará la economía global en el siglo XXI. Asimismo, ya existen las condiciones necesarias (desarrollo tecnológico) y suficientes (viabilidad económica) para sustituir el uso de petróleo y carbón por fuentes energéticas limpias como la eólica, solar y biomasa en la generación de electricidad. El sector clave es el automotor, aeronáutico y buques, principales consumidores de derivados de petróleo. Avances tecnológicos indican que los actuales motores diseñados para el consumo de petróleo serán, en breve, sustituidos por otros como el motor eléctrico para autos, por ejemplo. En la contra mano de la política energética del G-7 + China, el gobierno brasilero – vía Petrobras – apuesta todas sus fichas en el desarrollo de los (costosos) yacimientos petrolíferos descubiertos en la costa marítima atlántica. El país podría terminar produciendo petróleo a un precio no competitivo con la nueva matriz de consumo energético mundial. Además, profundizará la estructura productora/exportadora de commodities. Aunque sea tangible los beneficios del programa del etanol combustible a partir de la caña de azúcar, este tampoco es una apuesta de éxito a nivel global. Primero, no existe ningún otro país con abundancia de tierras, clima, agua y tecnología similar a la brasileña para producir etanol en larga escala. Segundo, los países ricos buscan independencia energética y optan por desarrollar tecnología propria para la producción de combustibles renovables. El uso (irracional) de maíz y soja para la producción de combustible en Estados Unidos ilustra este punto. El programa brasilero de etanol continuará circunscripto al mercado doméstico o alguna exportación marginal al mercado europeo y japones.
IV. Política monetaria y cambiaria. La política monetaria y cambiaria del Banco Central Brasileño (Bacen) está en la contra mano del ciclo monetario y cambial del G-7 + China + Argentina, principales socios comerciales de Brasil. Mientras el ciclo del G-7 generará empleos, el ciclo del Bacen eliminará empleos. La génesis de la contra mano monetaria/cambiaría empieza en el ano 2000 cuando Arminio Fraga, egresado de Princeton, fue nombrado presidente del Bacen por Fernando Henrique Cardoso (FHC) después de la fuerte devaluación del Real y el paquete de ayuda financiera del FMI. Arminio introduce el novedoso concepto académico de metas de inflación y cambio fluctuante, política que fortalece la moneda, el Real. En la contra mano, la FED ya había abandonado la política monetaria restrictiva de la era Paul Volker de dólar fuerte del final de los 70. A partir de los 80, Alan Greenspan opta por una política monetaria expansiva de estímulo al crecimiento con queda de las tasas de interés. El dólar se debilita durante los años 90 y el proceso culmina con la crisis financiera de 2008. Ben Bernanke/FED acelera la expansión monetaria con tasas de interés cero. Desde 2008 el dólar ha perdido 45% de su valor nominal en relación al Real brasileño. Hoy por hoy, el cambio real efectivo entre las dos monedas –restando la inflación brasilera de la norteamericana– es de uno a uno. El coste de vida en Florianopolis donde vivo es mas alto que Washington DC. Brasil repite diez años después la experiencia argentina de la convertibilidad.
El desafío económico 2011. Inmovilizado por la política monetaria y cambiaría de la era FHC, el gobierno de Dilma Rousseff se enfrenta a un cuadro económico complicado. La paradoja es que el problema ahora es de abundancia y no la escasez de dólares como en el pasado. La debilidad del dólar continua presionando la tasa de inflación vía aumento de precios de alimentos y energía lo que obliga suba en la tasa de interés básica. Al mismo tiempo, aumenta el flujo de dólares buscando rendimiento financiero en Brasil lo que fortalece aún más el valor del Real. La economía a partir de 2011 podría presentar el fenómeno conocido por ‘estaginflation’ caracterizado por baja tasa de crecimiento del PIB y alta tasa de inflación. El peor escenario para Dilma debido al impacto negativo -pérdida de empleo + pérdida del valor de salarios e ingreso- entre los millones de pobres y clase media ascendente, principal base de apoyo electoral del PT. Desaparece la certidumbre de la re-elección en 2014 y aumenta las oportunidades de la oposición para volver al poder. Sumado a la complejidad macroeconómica, debido la abundancia de dolares -algo inaudito para los técnicos del banco central- la administración Dilma se enfrentará al reto de gestionar en forma y a tiempo las numerosas obras de infraestructura prometidas a FIFA y al COI. Algo difícil (casi milagro) de conseguirse debido al nivel de corrupción en la licitación y ejecución de obras públicas siempre muy caras y de pésima calidad si consiguen ser terminadas. El desafío de preservar el orden y la seguridad pública en las ciudades donde ocurrirá los eventos deportivos es otro tema de la agenda. Las favelas y las calles brasileras están lejos de estar pacificadas mientras persista el alto nivel de corrupción policial y del judiciario. Dilma y el Partido de los Trabajadores tiene en manos todos los instrumentos para demostrar ser más competente que la oposición política derrotada en las últimas tres elecciones. El interrogante, entonces, es si terminó el ciclo de Brasil de vivir en la contra mano de la historia o sigue como el país del futuro. El lector tiene la última palabra.
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