Funcionarios de tres países de América Latina, Canadá y Estados Unidos se reunieron en el Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, D.C. para discutir cómo la pertenencia al tratado de libre comercio Alianza Trans-Pacífico podría ayudar a impulsar el comercio, la inversión y la creación de empleo en el hemisferio mediante la creación de vínculos sólidos entre las dinámicas economías de la región Asia-Pacífico. (BID – 01/02/2012)
“Si la globalización nos ha enseñado algo, es sin duda que los beneficios sólo son válidos si la integración es aceptada, si el sistema de comercio mundial es preservado y fortalecido, y si se persiguen las políticas económicas apropiadas y flexibles”, dijo el presidente del BID Moreno en sus comentarios de apertura del simposio, organizado conjuntamente por el Consejo de las Américas. Tres embajadores de América Latina en los Estados Unidos, Arturo Fermandois de Chile, Harold W. Forsyth del Perú y Arturo Sarukhan de México, participaron en el evento, al que asistieron más de 150 personas de empresas, organizaciones no-gubermentales, y de las comunidades diplomáticas y académicas en Washington. A ellos se unieron Paul Robertson, el Ministro de Asuntos Económicos de la Embajada de Canadá, Francisco Sánchez, Subsecretario de Comercio Internacional en el Departamento de Comercio EEUU, y Antoni Estevadeordal, Gerente de Integración y Comercio del BID.
La Alianza Trans-Pacífico (TPP), conocida como Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica, es un acuerdo multilateral de libre comercio con el fin de reducir barreras arancelarias y no-arancelarias para impulsar comercio e inversión. Se formó originalmente por Chile, Brunei, Nueva Zelanda y Singapur en 2006. Ahora, seis países están negociando su adhesión al grupo: Australia, Malasia, Perú, Japón, Estados Unidos, Vietnam, otros países, incluyendo México, Colombia, Costa Rica, están considerando hacerlo. El subsecretario de Comercio de EEUU, Sánchez dijo que el marco para el acuerdo TPP “representa un logro histórico”, ya que contiene todos los elementos que se consideran deseables para los acuerdos comerciales modernos: Elimina todas las barreras arancelarias y no arancelarias al comercio, un enfoque regional para promover desarrollo de las cadenas de producción y suministro en toda la región, facilita la burocracia reguladora, aborda las preocupaciones de las nuevas industrias, como la tecnología limpia y la economía digital, y es lo suficientemente flexible que puede ser ajustado en el futuro para hacer frente acontecimientos que puedan surgir. Moreno señaló que estos tiempos de desaceleración del crecimiento global, es importante que los países resistan las presiones para erigir barreras proteccionistas, ya que frenarían el ritmo de la recuperación económica. “Los compromisos para una mayor apertura al comercio y la inversión, que han sido hechos por los países miembros de la Alianza Trans-Pacífico son clave para generar unos mayores niveles de confianza que pueden promover un mayor crecimiento”. ALC y Asia son dos regiones que han resistido la crisis económica internacional bastante bien.
América Latina y el Caribe (ALC), han tenido una tasa promedio de 4,3% de crecimiento económico en 2011 y han registrado niveles record de entrada de capital por US$354 mil millones de dólares. Gracias a los precios de las materias primas, las prudentes políticas económicas y programas sociales, el porcentaje de personas en la región que viven en la pobreza siguió bajando, cayendo a cerca de 30,4%. El desempleo urbano también cayo, hasta el 6,9%. La región de Asia-Pacífico es un motor clave del crecimiento económico mundial, representando aproximadamente la mitad de todos los flujos de comercio internacional, lo que lo hace estratégicamente importante para los países de ALC. Si países como México, Canadá, Japón y Corea se convierten en miembros de la Alianza Trans-Pacífico, los flujos de comercio podría aumentar considerablemente y las empresas latinoamericanas se beneficiarían de la posibilidad de integrarse más en las cadenas mundiales de producción de valor, agregó Moreno. El BID, que ha apoyado activamente a los países de ALC, que ingresaron a una variedad de otros tratados de libre comercio “puede actuar como puente de conocimiento entre Asia y las Américas”, cuando las dos regiones buscan profundizar sus lazos económicos. El aumento del comercio con Asia ha reducido la vulnerabilidad de ALC a la desaceleración económica de EEUU y Europa. En 1990, el 60 por ciento del comercio de ALC fue con los EEUU y sólo el 10 por ciento fue a Asia, hoy en día, sólo el 40 por ciento del comercio de ALC es con los EEUU y el 20 por ciento es con Asia.