España puede evitar refinanciar su deuda si acomete “un buen programa de ajustes”

El expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) Paul Volcker ha señalado que España puede salir de la crisis sin refinanciar su deuda si es capaz de acometer “un buen programa de ajustes”, según ha manifestado durante su intervención en el encuentro ‘Construyendo un nuevo marco financiero internacional’, organizado por Aspen Institute España en la sede del BBVA. Por su parte, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, ha destacado que España ha podido “desacoplarse” de la difícil situación que vive Europa gracias a los cambios estructurales que está realizando, destacando que el país ha actuado “con rapidez” en todos los ámbitos, excepto en lo que respecta al mercado laboral. Para el mexicano, España ha abordado con éxito la reestructuración del sistema financiero y las reformas fiscales, aunque aún debe enfrentarse al problema del crecimiento, que para él está ligado a la falta de flexibilidad del mercado de trabajo español. Así, Volcker ha remarcado que España está “en el centro” del debate europeo y ha subrayado que Europa atraviesa un “momento crítico” en el que muchas de las reformas siguen siendo “incompletas”. Por todo ello, ha instado a los países ha recuperar la inversión empresarial en bienes de equipo. Preguntado por la trasformación de las cuestiones económicas y las reformas estructurales en cuestiones políticas, Carstens ha afirmado que es cierto que todo se convierte en asuntos políticos y ha recalcado que éste es “el gran desafío” al que se enfrentan los gobiernos. Respecto a la reestructuración de la deuda griega, tanto Volcker como Carstens han coincidido en que este proceso “no es la solución”, al considerar que puede ser un catalizador a corto plazo, pero que con el tiempo se podría volver en contra del país heleno. Asimismo, tanto ellos como el expresidente del Banco Central de Brasil Henrique Meirelles han resaltado que no basta con salvar a un solo país, sino que la cuestión debe ir más allá y abarcar la unión de Europa, un asunto que han calificado de “fundamental”. En el acto también participaron el presidente de BBVA, Francisco González, y el presidente de Aspen Institute España, Javier Solana, quienes han destacado la importante labor de este foro de debate sobre la responsabilidad social y los principios que definen. (Europa Press – 30/05/2011)

El G-8 respalda a Christine Lagarde para que asuma la titularidad del FMI

El G-8 respalda en forma unánime la candidatura de la Ministra de Finanzas francesa, Christine Lagarde, para convertirse en la próxima jefa del Fondo Monetario Internacional (FMI), dijo el domingo el ministro de Relaciones Exteriores Alain Juppé. Lagarde cuestionó este domingo la veracidad y los argumentos del llamado de un fiscal público para iniciar una investigación sobre su rol en un acuerdo judicial logrado en el 2008 con un cercano al presidente Nicolas Sarkozy, un caso que podría costarle el camino a la jefatura del organismo internacional. (Fuente: Reuters – 30/05/2011)

Francia tuvo el cuidado de no hablar sobre la candidatura de Lagarde en la cumbre del Grupo de las Ocho naciones industrializadas que tuvo lugar en Deauville el jueves y viernes, pero Juppé señaló que las ocho naciones respaldaban firmemente a la ministra. “Entre los ocho jefes de Estado y gobierno más el presidente de la Comisión Europea y el presidente del Consejo Europeo que estaban allí, hubo apoyo unánime para Christine Lagarde”, dijo Juppé en Canal+ televisión. El puesto de director gerente del FMI está vacante luego de que Dominique Strauss-Kahn renunciara tras ser acusado de intento de violación en Estados Unidos, cargos que prometió combatir. En tanto, Estados Unidos, permaneció fiel a su política de no explicitar su apoyo a ningún candidato. “No iré más allá de lo que he dicho que es que apoyamos el proceso que se está desarrollando en el FMI para encontrar un sucesor y que apoyamos el proceso que concluya con el mejor candidato”, expresó Jay Carney, portavoz del presidente Barack Obama.

El principal obstáculo en la carrera de Lagarde es la posible investigación de su papel en un acuerdo legal en el 2008 en el que se pagó 285 millones de euros (US$408,2 millones) al empresario Bernard Tapie, aliado del presidente Sarkozy. Políticos del opositor Partido Socialista la acusaron de abusar de su autoridad al otorgarle el pago a Tapie. Lagarde, quien volará a Brasil para obtener apoyo para su candidatura de las economías emergentes, cuestionó la base legal y factual del llamado del fiscal para investigarla en el caso Tapie, diciendo que algunos aspectos eran falsos en una entrevista con la radioemisora Europe 1. También dijo que su conciencia está limpia. Tapie, un ex ministro gubernamental de izquierda que se cambió de bando para apoyar a Sarkozy en la campaña presidencial del 2007, recibió un pago para retirar una demanda contra un banco estatal. El había alegado que el ex banco estatal Credit Lyonnais lo defraudó con la venta de su participación en la empresa deportiva Adidas en 1993, indicando que el precio final de venta fue más alto de lo que se le llevó a creer. Inicialmente, una corte francesa falló en contra de Tapie en el 2006, pero el caso seguía abierto cuando Sarkozy llegó a la presidencia en el 2007. Cerrando la antigua disputa, Lagarde aceptó retirar los procedimientos judiciales y enviar el caso a un panel de arbitraje de tres miembros, desestimando a algunas voces en su ministerio que le indicaron que el asunto debía seguir en la corte. Para su candidatura al FMI, Lagarde necesita el apoyo de economías emergentes que han criticado a funcionarios de la UE por sugerir que el nuevo director del organismo debe ser europeo. Otro candidato es el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens.

Ronda de Doha se asoma al fracaso tras cumplirse una década de negociaciones

La Ronda de Doha comenzó en 2001 en la capital de Qatar con el objetivo de liberalizar el comercio internacional. Organizada por la Organización Mundial del Comercio (OMC), se retomó años después en Cancún, Hong Kong, Ginebra y París, entre otros países. Diez años después, “no habrá conclusión en 2011″, según vaticina el gobierno sudafricano. Diferencias entre los países desarrollados y emergentes han bloqueado las conversaciones, que en principio debían haber acabado en enero de 2005. “Hay un reconocimiento ahora de que la ventana desde la que se veía la oportunidad de concluir la ronda en 2011 está cerrada”, adelantó el ministro de comercio de Sudáfrica, Rob Davies. Las elecciones de Estados Unidos de 2012 son un gran obstáculo para Doha. La razón de ello es el coste político de recortar los subsidios agrícolas y reducir los impuestos a la importación de productos manufacturados y agrarios. El ex director general de la OMC Peter Sutherland aseguró la pasada semana que este año es el último para llegar a un acuerdo. Prolongarlo más alla no sería creíble porque la campaña presidencial estadounidense impediría avanzar en concesiones a los países en vías de desarrollo. Las negociaciones, que incumben a los 153 países que forman la OMC, son la continuación de la Ronda de Uruguay, que finalizó en 1994 en Marraquech con el primer acuerdo multilateral agrícola de la historia y la creación un año después de este organismo. (Publicado por El Mundo, España – 30/05/2011)

Latin America rivals Asia as Canadian partner

British Columbia and Canada’s gateway for two-way trade and investment may be pointing in the wrong direction. For more than 40 years Canada’s drive to dilute its dependence on commerce with the United States, which now accounts for about 68 per cent of two-way trade, has focused on Asia. But in the last two decades Canadian companies and investors have been following and taking advantage of the dramatic political, economic and structural changes in Latin America and the Caribbean. (Source: The Vancouver Sun, Canada – 30/05/2011)

It’s hard to find matching figures, but there is a consensus among Canadian government officials that Canadian investment in the Caribbean and Latin American countries now totals around $150 billion, about the same if not more than the investment in Asia from the dateline to the eastern border of Afghanistan and including Australia, New Zealand and the islands of the South Pacific. In many respects the prospects for broad and sophisticated economic, political and cultural relations between Canada and the nations of our hemisphere south of the U.S. look better starred than they do with Asia. It is not, of course, an either/ or choice. Canadians are well able to pursue both Asian and Latin American links and opportunities at the same time. But there is good reason to question what seems to be a deep-seated institutional conviction in Canada that Asia is the only region of opportunity and that within that circle China and India are the only games worth playing. I must declare a personal interest in this discussion though, sadly, not a financial one.

Having followed the explosive development of Asian economies for 20 years, I have become skeptical about the fixation on China by Canadian governments and various institutes established for cheerleading purposes. China is a good market for our raw materials and we seem happy to gobble up its cheap consumer goods. Though the shoddy workmanship in Chinese factories -up to 50 per cent and sometimes more of Chinese goods fresh from the factory are defective, according to several of my contacts in the manufacturing and import businesses- as well as rising costs of a restive workforce are beginning to count against them. But profound links with Canada are not of much interest to China nor do we loom large on India’s radar. I have come to think, and I am not the only one, that the rampant enthusiasm often exhibited by Canadian politicians for missions to China and India has more to do with pandering to the immigrant populations from those countries in Canada than it does for any real prospects of broad trade and investment.

As a result of a conversation along these lines over a year ago with Valerie Shapiro, president of the Vancouver chapter of the Canadian International Council, and the local vicepresident, Gordon Longmuir, we decided to try to mount a forum or dialogue exploring Canada’s relations with Latin America, its opportunities and challenges. A working committee including several of the Latin American consuls-general and honourary consuls stationed here, and, crucially, Andre Nudelman, chairman of the Canadian Council for the Americas, and Doug Horswill, senior vicepresident at Teck Resources, one of Canada’s leading mining companies operating in the region, evolved a program. What emerged was a daylong conference held last Thursday which drew about 100 leading actors in the Canada-Latin America relationship from academia, business, government, institutes, and civil society and non-governmental organizations. The picture that came into focus over the source of the day was of an existing relationship that is at least as profound and probably has greater potential than does the one with Asia. Canada already has free trade agreements with Mexico, Chile, Costa Rica and Peru. Similar agreements with Colombia and Panama are awaiting parliamentary ratification. Free trade negotiations are underway with the Caribbean Community, the Dominican Republic and Honduras. In contrast, after 40 years of pining for trade links with Asia, we do not have one free trade pact with an Asian nation, though there are hesitant talks with South Korea and Japan.

The relationship with Latin America has grown enormously in the last 20 years as the region has dragged itself out of the decades of coup politics, unrealistic economic models and dysfunctional administrations. With one or two notable exceptions such as the unreconstructed dictatorial regimes in Venezuela and Cuba, most Latin American and Caribbean countries are functioning democracies following prudent free market economic policies and strengthening their administrative capacities. Indeed, when judged on their standards of representation and participation, some countries like Brazil have standards of democracy that are at least as good as Canada’s. There are problems of course. Bureaucracies don’t always function the way the rule book says, nor do they in Canada. Perhaps the greatest impediment is the unappealing attitude here that “what the world needs is more Canada”. Latin America doesn’t need missionaries – it’s had plenty of those. It wants equal partnerships.

Perú y Japón firmarán mañana su Tratado de Libre Comercio

Japón y Perú suscribirán mañana en Tokio un tratado de libre comercio que supondrá la eliminación, en un plazo de diez años, de los aranceles de la mayoría de los productos que integran su comercio bilateral. El ministro peruano de Comercio Exterior y Turismo, Eduardo Ferreyros, llegó hoy a Tokio para rubricar mañana este pacto, conocido como Acuerdo de Asociación Económica (AAE) y cuyas negociaciones concluyeron el pasado noviembre. Con este tratado Perú espera consolidar sus exportaciones de materias primas como cobre o zinc, además de las de textiles y las de algunos productos pesqueros y agrícolas a Japón, que por su parte planea incrementar sus ventas de automóviles y tecnología al país latinoamericano. Según datos recogidos por la agencia local Kyodo, el acuerdo contempla la eliminación de los aranceles sobre la gran mayoría de los productos que integran el comercio bilateral, con la excepción del arroz, azúcar, productos lácteos y algunos tipos de mariscos. Las negociaciones para este TLC, que se emprendieron en abril de 2009, necesitaron para su finalización seis rondas de trabajo, la última celebrada entre el 18 y el 31 de agosto de 2010 en Tokio. Tras la firma de mañana, el Acuerdo de Asociación Económica debe ser ratificado por los Parlamentos de Perú y Japón para su entrada en vigor. El Gobierno de Lima ya ha suscrito TLC con naciones asiáticas como Singapur, Tailandia, China y Corea del Sur, además de otros con países como Estados Unidos, Canadá y Chile. Japón y Perú mantienen desde diciembre de 2009 un acuerdo de protección, promoción y liberalización de inversiones dirigido a facilitar sus intercambios. El volumen del comercio entre ambos países ascendió en 2009 a más de 2.300 millones de dólares, según datos oficiales. (Fuente: Agencia EFE – 30/05/2011)

Spanish Revolution: de la incomprensión a la represión

Ocho monos se encontraban en una jaula en un laboratorio. Dentro había una escalera que facilitaba subir hasta unos plátanos que colgaban del techo. El problema era que cada vez que uno de los simios intentaba subir y coger los plátanos, se activaba un dispositivo que echaba agua helada por toda la jaula y mojaba a todos los monos. Muy pronto luego de varios intentos y, sus desagradables consecuencias, cada vez que uno de los primates intentaba ascender por la escalera, el resto de los compañeros ya hartos del agua fría detenía al intrépido propinándole una paliza. Así se estableció un acuerdo entre ellos y ningún mono intentó subir más. Los científicos procedieron entonces a sacar a uno de los ocho monos, sustituyéndolo por otro nuevo. Inmediatamente, el nuevo integrante vio el tesoro que colgaba arriba al final de la escalera e intentó subir, pero instantáneamente el resto se lo impidió pegándole. Luego de la lección, aunque nunca entendió la razón de fondo, se conformó con evitar los golpes no intentando jamás volver a intentar subir y coger los plátanos. Otro mono de los miembros originales fue sustraído de la jaula y sustituido por uno nuevo. Como es normal, también trató de subir y coger los plátanos, intención que fue inmediatamente detenida mediante la reglamentaria paliza de sus compañeros. Incluso el mono que nunca había entendido el porqué participó entusiasta en esa, para él, extraña liturgia. Así, al cabo del tiempo, fue sacado uno a uno el resto de los monos originales, y sustituido por nuevos miembros. Y, aunque ninguno sabía que existía un mecanismo que echaba agua fría, sí sabían que se seguía la norma de dar palizas al que se subiese a la escalera. Igual que los monos, los humanos podemos guiarnos por normas sin siquiera saber las razones. Afortunadamente, a diferencia de ellos, tenemos el don de la comunicación verbal y escrita y hemos construido lo que denominamos un sistema que se resume cómo El Estado. Nuestra organización estatal es producto de nuestra cultura y consiste en una maquinaria político-jurídica de altísima complejidad y permanente transformación (…..)

Link art: http://spanishevolution.wordpress.com/2011/05/29/spanish-revolution-y-de-como-evitar-mas-violencia/ 

Esas opiniones tan raudas

Francamente, a mí me asombra -y me da muy mala espina- la inmediata seguridad con que la mayoría de nuestros opinadores profesionales, columnistas, tertulianos, analistas, “especialistas”, se pronuncian ante cualquier acontecimiento que ocurra en el mundo. Aunque pille por total sorpresa, da la impresión de que ellos no sólo lo tuvieran previsto, sino que además le hubieran dedicado de antemano jornadas completas de reflexión. (art. Javier Marías – El Pais.com – 22/05/2011)

Hace poco, tras el terremoto y el tsunami del Japón y su afectación a la central nuclear de Fukushima, las televisiones, radios y diarios se llenaron al instante de supuestos expertos en todo ello, que hablaban con soltura del “reactor número 4, que es el peligroso”, o del plutonio y el uranio, como si llevaran toda una vida estudiando sobre el asunto; y no sólo eso, sino que pontificaban con voz engolada o solemne sobre lo que debía hacerse con la energía nuclear, así en general, en el planeta entero. No hace falta decir que a casi todos se les notaba, al primer vistazo, que no tenían la menor idea de nada, que se habían apresurado a tomar cuatro datos de Wikipedia y otros cuatro de lo que iban publicando los periódicos más serios, y que con eso -santo cielo- se habían formado sin demora una opinión bien contundente. A la gran mayoría, qué quieren, se les nota a la legua que tan sólo son una pandilla de farsantes. Y cuanto más claras aseguran tener las cosas, más farsantes y cantamañanas parecen.

Lo mismo ha sucedido con el asesinato, ejecución o simple apiolamiento de Bin Laden. Aquí no se trataba tanto de poseer conocimientos científicos cuanto de condenar o aplaudir la operación, en función de su carácter “ético”, “legítimo” o “moral”. No me parece un asunto fácil de dirimir. Se ha contado que el propio Presidente Obama dedicó dieciséis horas a meditar, antes de tomar su decisión, quizá imitando una vez más a su modelo el Presidente Bartlet, encarnado por el actor Martin Sheen en El ala oeste de la Casa Blanca, que de hecho dedicó mucho más tiempo -varios capítulos de esa magnífica serie- a dilucidar una cuestión semejante, a saber, si daba o no la orden de cargarse a un ministro de un país árabe, de cuyo apoyo y financiación de actos terroristas había plena constancia. A Bartlet le repugnaba obrar al margen de la ley, pero sabía que con la eliminación de aquel ministro estaría salvando muchas vidas de compatriotas. La serie mostraba la complejidad del dilema, y cuando Bartlet por fin daba la orden, lo hacía sin la menor certeza de estar siendo justo, violentándose a sí mismo y con la conciencia de que nunca estaría en paz con esa acción suya, de que siempre conviviría con ese peso y ese pesar. A nuestros tertulianos y analistas, a nuestros políticos y a no pocos ciudadanos que han expresado su veloz opinión en las redes sociales y en cartas a la prensa, no les ha llevado ni diez minutos ver la cuestión con meridiana claridad y pronunciarse al respecto, sea para aprobar o reprobar la operación llevada a cabo por los SEALs en Abbottabad.

No he visto a nadie decir: “No lo tengo claro”; o “He de reflexionar sobre ello, tal vez durante muchos días, y aun así es posible que no llegue a una conclusión”; o “El asunto es complejo, carezco de una opinión formada”. No. Todo el mundo aquí la tiene, a los treinta segundos de enterarse de la noticia. Supongo que también la habrían tenido, de haber vivido entonces, sobre la tentativa de ¿asesinato? ¿ejecución extrajudicial? que llevaron a cabo unos cuantos oficiales alemanes contra Hitler en 1944, con Von Stauffenberg a la cabeza, y de la que supongo enterados a muchos lectores tras las películas de Pabst, Hathaway y más recientemente Tom Cruise (no recuerdo el director), que interpretó al propio Stauffenberg con su parche en el ojo. El ejército alemán de la época, como es lógico, consideró altos traidores a los conspiradores y los fusiló de inmediato. Hoy se los tiene por héroes, hasta en su propio país, como quizá se tendría por héroe a quien hubiera logrado cargarse a Franco durante su larguísima y sanguinaria dictadura. Aunque no faltaría gente que les reprochara, a ese “héroe” inexistente y a Stauffenberg, no haber llamado educadamente a las respectivas puertas de Franco y Hitler y, tras preguntar “¿Se puede?”, no haber procedido a relevarlos del mando y arrestarlos, no sin leerles antes sus derechos cumplidamente. No sé.

En 1998 cité de un libro extraordinario que hasta 2009 no ha podido leerse en español: Diario de un desesperado, de Friedrich Reck, un caballero prusiano, conservador y civilizado, que acabó muriendo en 1945 de un tiro en la nuca en el campo de concentración de Dachau. En 1936 contó cómo cuatro años antes había coincidido con Hitler en un restaurante muniqués, solo y sin sus acostumbrados guardaespaldas, pues éste ya era entonces una celebridad. Como las calles eran poco seguras, Reck llevaba siempre una pistola cargada. “En el restaurante casi desierto”, dice el autor, “podría haberle disparado con facilidad. De haber tenido la menor idea del papel que esa inmundicia iba a desempeñar, y de los años de sufrimiento que iba a infligirnos, lo habría hecho sin pensarlo dos veces. Pero lo vi como a un personaje salido de una tira cómica, y así no le disparé”. De su Diario se desprende que Reck no era mala persona ni un asesino, y aun así, tres años antes de que se iniciaran la Segunda Guerra Mundial y sus atrocidades, ya escribe: “Lo habría hecho sin pensarlo dos veces”. Yo no soy hoy capaz de pronunciarme sobre lo sucedido con Bin Laden, de cuyos crímenes hay plena constancia, y puede que no lo sea jamás. Por eso me asombra tanto -y me da tan mala espina- que en España todo el mundo tenga tan clarísima su opinión, a favor o en contra, tanto da.

Unasul terá doutrina de defesa independente dos Estados Unidos

A União de Nações Sul-Americanas (Unasul) confirmou nesta sexta-feira a decisão de criar sua própria doutrina de Defesa, separada das dos Estados Unidos e outras potências, ao concluir em Buenos Aires uma conferência ministerial que inaugurou o Centro de Estudos Estratégicos do fórum político regional. Na conferência, que contou com a presença dos ministros da Defesa de nove dos 12 países da Unasul, “ficou claro que todos concordam que o sistema de segurança da OEA [Organização dos Estados Americanos] está defasado”, ressaltou o anfitrião argentino, Arturo Puricelli, em entrevista coletiva. É preciso “uma doutrina de Segurança e Defesa da América do Sul para a América do Sul”, declarou o ministro da Defesa brasileiro, Nelson Jobim, em referência à necessidade de criar “estruturas de dissuasão” para proteger a região. Puricelli comentou que a Unasul aponta também “uma revisão” de “todas” as instituições de Defesa da OEA, como o Tratado Interamericano de Assistência Recíproca (TIAR). “Queremos organizar uma conferência da OEA para adequar estes instrumentos, pois o sistema interamericano já não responde às necessidades sul-americanas”, disse o ministro argentino. Durante a conferência de inauguração do Centro de Estudos Estratégicos da Defesa da Unasul, ministros e especialistas investiram direta e indiretamente contra as doutrinas de segurança dos Estados Unidos e as potências europeias e, coincidiram que o fim dos recursos naturais, o aumento da população, a mudança climática e a política de ações militares “extraterritoriais” dos EUA e seus aliados são algumas das “ameaças” sobre a América do Sul. O grupo também mostrou suas diferenças sobre as diretrizes que deveria ter a doutrina de segurança e defesa dos “enormes recursos naturais” que possui América do Sul, “a região mais pacífica do mundo”, como destacou Jobim. Entre outras “imensas riquezas”, América do Sul possui 25% das terras cultiváveis para agricultura, uma proporção similar de reservas de água potável e 40% da biodiversidade “que é preciso defender respeitando a soberania de cada um”, assinalou o ministro brasileiro. Mas todos os ministros coincidiram que as divergências não impedirão os consensos, porque a Unasul “se demonstrou capaz” de “vencer momentos de maus entendidos e grandes discórdias” entre seus membros “em prol do bem comum”, como disse a secretária-geral, a ex-chanceler colombiana María Emma Mejía. (Fuente: Agencia EFE – 27/05/2011)

Deforestación del Amazonas se sextuplica conforme la producción de soja se expande

La deforestación en el Amazonas brasileño prácticamente se sextuplicó en el período marzo-abril, siendo la causa principal la destrucción de árboles en Mato Grosso, el mayor estado productor de soja del país. La deforestación en la selva más grande del mundo aumentó en marzo y abril a 593 kilómetros cuadrados, aproximadamente el tamaño de Toronto, con respecto a 103,5 kilómetros cuadrados en el mismo período el año pasado, dijo el Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil. El instituto utiliza datos de su Sistema de Detección de Deforestación en Tiempo Real, conocido como Deter. En enero y febrero, se destruyeron 19,2 kilómetros cuadrados de bosque. La mayor economía de América Latina aumentará la producción de soja un 7,2% este año a 73,7 millones de toneladas, dijo el Ministerio de Agricultura este mes. Mato Grosso, que produjo 27% de la última cosecha de soja de Brasil, impulsará la producción 8,8% a 20,4 millones de toneladas, según cifras del Ministerio. Erai Scheffer, presidente de Grupo Bom Futuro, el mayor productor de soja de Brasil, dijo que espera una cosecha récord esta temporada conforme las lluvias incrementan los rendimientos al nivel más alto en tres años. El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva aprobó un decreto en diciembre para que Brasil redujera sus emisiones de gases de tipo invernadero como mínimo 1.300 millones de toneladas en 2020. El decreto incluye mediciones para reducir la deforestación en un 80% en el Amazonas y la plantación de 3 millones de hectáreas de árboles, dijo la Secretaría para Comunicación Social de Brasil. El decreto pone en práctica una promesa que hizo Brasil en una cumbre sobre cambio climático en Copenhague en 2009 de reducir voluntariamente las emisiones entre 36% y 39% para 2020, comparado con los niveles habituales. Los bosques tropicales están desapareciendo a una tasa de aproximadamente 13 millones de hectáreas cada año, o una superficie del tamaño de Grecia, según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, publicado el 6 de mayo. (Fuente: La Tercera – 19/05/2011)

Hacia un mundo libre: del G-8 al G-20

Occidente ha muerto, viva Occidente. Así podríamos resumir el mensaje del viaje de Barack Obama a Europa hasta ahora, y su discurso en Westminster Hall. Hubo un instante retórico que solo Obama podía ofrecer. Un elocuente fragmento sobre la idea de que la diversidad bien integrada es una ventaja para las sociedades estadounidense y británica culminó en la observación de que esa era la razón por la que “el nieto de un keniano que sirvió como cocinero en el Ejército británico” podía “hablar ante ustedes como presidente de Estados Unidos”. La frase le granjeó el primer y único aplauso espontáneo de los parlamentarios británicos allí reunidos. (art. Timothy Garton Ash – El Pais.com – 28/05/2011)

Sin embargo, este discurso tan bien redactado podía haberlo pronunciado cualquier presidente de Estados Unidos del último medio siglo: las referencias a la Carta Magna y el Día D; el mito-historia de la larga lucha común de ingleses y estadounidenses por la libertad; un canto a la OTAN, a la que calificó de “la alianza de más éxito en la historia humana” (eso sí, nada más que una referencia de pasada a la Unión Europea); la obligatoria cita de Winston Churchill. En todo el texto, como halago seductor que tenía en cuenta una de las obsesiones británicas desde 1945, estuvo presente el leitmotiv del “liderazgo” compartido, una mención conjunta de Reino Unido y Estados Unidos, como si fueran socios en condición de igualdad. Tony Blair sonreía, sentado en primera fila. Y lo que ha ocurrido con el discurso ha ocurrido con todo el viaje. Ha tenido muy pocas cosas que no hubieran podido hacer igual de bien Ronald Reagan o John F. Kennedy; todas menos la parada final en Polonia, en otro tiempo un satélite de la Unión Soviética y ahora un firme aliado de Estados Unidos Los enemigos y los retos han cambiado, pero los amigos y los rituales siguen siendo los mismos.

Al beberse su jarra de Guinness en Moneygall, Irlanda, el recién celtificado O’Bama trata de conquistar 30 millones de votos de estadounidenses de origen irlandés. En el tradicional festín amoroso de británicos y estadounidenses que se celebra en Londres están presentes la reina (la misma que recibió a Reagan y Kennedy), las salvas de honor, la cordialidad y el estallido habitual de superlativos injustificados: la relación entre los dos países se califica de especial, esencial, histórica. A puerta cerrada, se habla, como siempre, del reparto de las cargas militares y económicas. De allí va a Francia, y al ceremonial más anticuado de todos: una reunión del G-8. El presidente cultiva viejos aliados, socios establecidos y valores comunes. No es de despreciar. Obama ha aprendido, en los últimos dos años y medio, a valorar más que cuando llegó al poder la relación con los aliados tradicionales. Más vale pájaro en mano que ciento volando. A la hora de tratar con Pakistán, el país que, según Obama, es fundamental para combatir el terrorismo islámico, Gran Bretaña posee una experiencia y unas conexiones sin igual. Y este Gobierno británico, como su predecesor, ha sabido jugar bien esa baza.

En Westminster, el presidente dijo que “vivimos -Estados Unidos, Gran Bretaña y Occidente en general- en una economía globalizada que, en gran parte, hemos creado nosotros mismos”. Desde un punto de vista histórico, es verdad. También dijo que “seguimos siendo el mayor catalizador para la acción en el mundo”. Tal vez siga siendo así, si con eso se refiere a una actuación global coordinada y cooperativa. Pero también es cierto que las potencias no occidentales, que actúan por su cuenta y en defensa de sus propios intereses, tienen cada vez más influencia en la agenda de la política mundial. Aparte de la importante declaración de que el anhelo de libertad y dignidad humana “no es inglés, americano ni occidental, es universal”, fue decepcionante lo poco que dijo el discurso de Westminster sobre esta transformación crucial de nuestra época. De no producirse un vuelco en las tendencias actuales, el siglo XXI será testigo de un mundo cada vez más posoccidental. China, India y Brasil serán, tarde o temprano, más poderosos y más importantes para Estados Unidos que Gran Bretaña, Francia y Alemania. La tarea de Estado que afrontan los estadounidenses y los europeos es convertir el viejo Occidente, revivido y ligeramente ampliado -lo que yo llamo pos-Occidente-, en un marco más extenso que englobe el orden internacional. Es una tarea para la que Obama, cuya familia representa a la mitad de la ONU, resulta especialmente adecuado. Como dije hace varios años, nuestro objetivo debe ser pasar del artículo definido al indefinido: de “el mundo libre”, que quería decir el Occidente de la guerra fría, al ideal de un mundo libre.

Uno de los escasos cimientos institucionales de los que disponemos para realizar esta transición es el grupo G-20, que incluye a las grandes potencias emergentes de fuera de Occidente y que cobró vida propia durante la crisis financiera mundial. Sin embargo, en vez de acudir a una reunión del G-20, Obama y Cameron han ido a Deauville a una reunión del G-8. Obama tendrá que volver al país vecino, en concreto a Cannes, a principios de noviembre, para una reunión del G-20, que también preside Francia. Todo eso significa un gran volumen de atención para Nicolas Sarkozy en pleno esfuerzo para ser reelegido presidente, pero, por lo demás, carece de sentido. El G-8 es un residuo anacrónico del viejo Occidente de la guerra fría. Tiene sus orígenes en las reuniones de los ministros de Economía y los dirigentes nacionales de siete economías occidentales desarrolladas en los años setenta. En los noventa se sumó Rusia, cuando se suponía que el anciano país de Eurasia estaba incorporándose al nuevo Occidente ampliado. Hoy, si no existiera el G-8, nadie pensaría en inventarlo. El asunto que constituye su tarea fundamental, la gestión de la economía mundial, no puede discutirse si no están sentados a la mesa países como China, India y Brasil. Después de examinar el orden del día de la reunión de Deauville, estoy más convencido que nunca de que es una pérdida monumental de tiempo y dinero. Solo el gasto en seguridad, que incluye a más de 12.000 policías, gendarmes y soldados, habría servido para hacer una aportación considerable a la consolidación de la democracia en Túnez. Y todo ese circo, con las reuniones preparatorias de unos funcionarios conocidos como sherpas, más otros a los que los franceses dan el maravilloso nombre de sous-sherpas, volverá a repetirse en los días previos a la reunión de noviembre del G-20.

No es que el G-20 esté funcionando tampoco muy bien. Pero es un grupo mucho más en sintonía con las realidades económicas, políticas y culturales del siglo XXI. Los líderes occidentales o posoccidentales deben hacer todo lo posible para que funcione mejor. La mejor forma de empezar sería abolir el G-8, y Obama va a tener pronto una oportunidad de hacerlo. El año próximo, está previsto que Estados Unidos acoja el G-8 y México el G-20. Obama debería alcanzar un acuerdo privado con los demás miembros del G-8 y con México para incorporar el G-8 a la reunión del G-20 y centrar todos los esfuerzos en que este último sea más serio y eficaz que hasta ahora. Cuando alguien suprime un comité o institución inútil, debería concedérsele una medalla, y en este caso la medalla tendría que ser enorme, una especie de Medalla Mundial de Honor. El actual presidente de Estados Unidos está más autorizado que ningún otro de sus predecesores para dejar atrás la anticuada noción de “líder del mundo libre”, propia de la guerra fría, y convertirse en líder del movimiento hacia un mundo libre. Llegada la hora, aparecerá el hombre necesario. En este caso, tenemos las dos cosas. Solo hace falta que coincidan. 

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