Eurocámara pide a la UE suspender negociaciones con Mercosur

Eurocámara pidió que la Unión Europea deje las negociaciones con el Mercosur para un acuerdo de asociación hasta que termine la Ronda de Doha, al considerar que su conclusión perjudicaría a los agricultores del bloque. En una resolución sobre las negociaciones comerciales internacionales que tiene abiertas, los diputados europeos exigen que se dejen de hacer a otros países concesiones que puedan “repercutir negativamente” sobre la agricultura comunitaria. El Parlamento Europeo (PE) argumentó que, en el marco de la Ronda de Doha para la liberalización del comercio mundial, la UE ha realizado una oferta “extremadamente generosa” respecto al sector agrícola y debe ahora exigir una contrapartida de sus socios, en particular del Mercosur. El PE señaló que el déficit comercial europeo con el Mercado Común del Sur (Mercosur) se ha duplicado en la última década y las importaciones suman 19 mil millones de euros, frente a mil millones de euros en exportaciones. Sus países miembros -Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay- figuran entre los mayores productores y exportadores agrícolas del mundo. Por ello, los eurodiputados pidieron que Bruselas realice un estudio “pormenorizado” para determinar el impacto que tendría sobre la agricultura europea la liberalización del comercio con el Mercosur antes de proseguir con las negociaciones. Además sostuvieron que los agricultores sudamericanos no están sujetos a los mismos estándares de producción, tanto ambiental como sanitario o laboral, impuestos a sus competidores europeos. La resolución parlamentaria también criticó el reciente acuerdo cerrado por la UE con los países latinoamericanos productores de banano, que rebaja los aranceles cobrados a esos últimos. Según el texto, la rebaja de los aranceles aduaneros “pone en peligro las frágiles economías” de las regiones periféricas europeas, “basadas principalmente en una agricultura con productos similares a los de los socios latinoamericanos”. Por ello, la Eurocámara pidió más ayudas a los productores de banano europeos, así como compensaciones a los agricultores en general para compensar las eventuales pérdidas que enfrenten debido a una mayor apertura a las importaciones de terceros países. (Fuente: Agencia Notimex – 09/03/2011)

Causas y efectos de la volatilidad de precios de los alimentos en América Latina

La volatilidad de los precios de los alimentos ha aumentado en los últimos meses y permanecerá alta en el futuro próximo, afirman la CEPAL, la FAO y el IICA en un informe conjunto. El documento titulado “Volatilidad de precios en los mercados agrícolas (2000-2010): implicaciones para América Latina y opciones de políticas” detalla las características del actual escenario: cambios frecuentes, imprevisibles e intensos en los precios de las materias primas agrícolas, que generan diversos impactos en los países, los cuales varían según las condiciones nacionales. (Agencia Uruguay Press – 09/03/2011)

Para los países especializados en la exportación de materias primas alimentarias, por ejemplo, un alza en los precios representa importantes oportunidades para mejorar sus términos de intercambio, mientras que para otros puede representar un riesgo para su seguridad alimentaria, especialmente para los importadores netos de alimentos. “La gran fluctuación de precios llegó para quedarse, por lo que la región debe prepararse. El trabajo que hoy presentamos puede ayudar a los países a implementar y combinar los mejores instrumentos de política tomando en cuenta las realidades nacionales”, dijo la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena.

Desde el segundo semestre de 2010 y durante los primeros meses de 2011, los precios internacionales de los alimentos han vuelto a repuntar, sobrepasando incluso los niveles alcanzados durante la crisis de 2008. “La persistencia de la volatilidad en los precios de los alimentos seguirá representando una gran fuente de incertidumbre para los productores agrícolas, por ello es necesario crear herramientas que puedan regularla y así fomentar el desarrollo agrícola en la región”, coincidió el Oficial a cargo de la Representación Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Alan Bojanic. Por su parte, el Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Víctor Villalobos, dijo que “la inestabilidad es la constante del escenario global y frente a esto es importante generar información que permita a nuestros países anticiparse y tomar las decisiones apropiadas; eso es lo que estamos haciendo conjuntamente los tres organismos. Ante la actual situación es crucial innovar e invertir más en agricultura”.

Entre las posibles consecuencias de la volatilidad de los precios figuran pérdidas en la eficiencia económica, reducción de la seguridad alimentaria y aumento de la desnutrición, así como efectos negativos sobre la balanza comercial, señalan en el documento la CEPAL, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) y el IICA. La inestabilidad, además, acarrea riesgos elevados para los productores, especialmente para los pequeños agricultores, pues se incrementa la incertidumbre sobre sus ingresos esperados. Tampoco cabe descartar la posibilidad de que los fenómenos de volatilidad desencadenen movilizaciones sociales de descontento, como ocurrió durante la crisis alimentaria de 2007-2008. Aunque el boletín advierte que no existen recetas universales para hacer frente a este escenario, sí destaca los beneficios de aumentar la producción de alimentos en los países, principalmente apoyando a los pequeños productores. Según las tres agencias, éstos tienen un gran potencial para incrementar su producción de alimentos, lo que puede contribuir a mejorar la seguridad alimentaria no sólo a nivel de hogares sino también en los ámbitos locales e incluso nacionales. En sus respuestas a la alta volatilidad, los países de la región han dado relativa más importancia a la inflación y al consumidor, que al productor y la estructura productiva agrícola, señala el boletín. Asimismo, las medidas de política, en términos generales, se han centrado principalmente en el corto plazo, pese a que la búsqueda de soluciones a los problemas estructurales podría reducir significativamente la vulnerabilidad de los países. El informe también destaca el rol que pueden jugar los programas de transferencias condicionadas en dar apoyo a las poblaciones más vulnerables, los cuales incluso pueden ser un factor detonante de la actividad productiva en las zonas de extrema pobreza.

La no intervención en otras naciones‏

Existe un consenso de que para que haya una convivencia pacífica entre naciones es necesario que cada una respete la soberanía política y territorial de las demás, absteniéndose de intervenir en los asuntos internos de otra nación. Esta es la doctrina de la no intervención que aunque es muy valiosa, muchas veces ha servido de excusa para que varios líderes toleren silenciosamente o incluso apoyen abusos de derechos humanos en otras partes del mundo. (art. Gabriela Calderón de Burgos – El Universo – 09/03/2011)

Estados Unidos intervino frecuentemente en Latinoamérica durante el siglo XX bajo el pretexto explícito de “promover la democracia en el hemisferio Occidental”. Su verdadero motivo era contrarrestar la influencia de otros poderes como la Unión Soviética. Por eso Estados Unidos respaldó durante 45 años la dictadura de Somoza en Nicaragua y entrenó a las Fuerzas Armadas de El Salvador que cometieron violaciones de derechos humanos durante los ochenta, entre otras desventuras. Las protestas en Oriente Medio han resaltado el hecho de que durante décadas Estados Unidos prefirió respaldar la estabilidad antes que a la democracia en esa región.

Pero Estados Unidos no es el único que se inmiscuye en los asuntos internos de otros países. En 2009, prácticamente todos los gobiernos de Latinoamérica pretendieron, junto con Estados Unidos, colocarse por encima de la Corte Suprema y el Congreso de Honduras luego de que estas instituciones habían destituido constitucionalmente a Zelaya por haber violado la Constitución de su país. También considere la intervención de Hugo Chávez en otras naciones. Entre 2005-2010 el diario Tal Cual reportó que Chávez había dado más de 18.000 millones de dólares a gobiernos extranjeros en cosas como cuantiosos subsidios petroleros para Cuba o cheques para que Evo Morales en Bolivia mantenga “contentos” a varios municipios. Opinar acerca de los asuntos internos de otro país no es una intervención. Muchos líderes parecen pensar que lo es cuando Estados Unidos lo hace, pero no cuando ellos lo hacen. En septiembre del 2009 Chávez honró a Muamar Gadafi diciendo: “Lo que es Bolívar para nosotros es Gadafi para el pueblo libio”. Otros prefieren aparentar una neutralidad, pero claramente revelan sus preferencias incluso usando el principio de la no intervención. En 2008 Correa nos contó la heroica historia de un joven Gadafi que dio un golpe de Estado. Después nos dijo que tenemos que entender que eso de la alternabilidad en el poder “Está muy bien para nosotros, pero hay otras culturas”. Esto ya no debería sorprender puesto que anteriormente había declarado que no consideraba a Fidel Castro un dictador y que en ese país hay “una forma de democracia” y sobre esta prefería no pronunciarse para no inmiscuirse en “los problemas internos de Cuba”. ¿A qué viene toda esta serie de inconsistencias? De que es cierto que distintos gobiernos de Estados Unidos han intervenido de manera indebida, pero esa crítica no nos puede distraer de lo que está pasando en nuestra región: tenemos gobiernos que, abusando de la palabra democracia, intervienen en los asuntos internos de otras naciones para promover proyectos de concentración de poder. Al mismo tiempo, en nombre de la soberanía, estos gobiernos guardan silencio o incluso apoyan a otros gobiernos que cometen atropellos contra los derechos humanos.

Una investigación del Congreso desata la cólera de los musulmanes de EE UU

Lo que va a suceder hoy en el Congreso cuando el representante republicano por Nueva York Peter King inicie la comisión de investigación sobre la radicalización de los musulmanes en Estados Unidos retrotrae a los años del senador Joseph McCarthy y su Comité de Actividades Antiamericanas. De hecho, las diferentes y numerosas organizaciones musulmanas que se han levantado contra la islamofobia del político le califican ya como El McCarthy del siglo XXI. King considera que el enemigo está dentro de casa y que la creciente radicalización de los musulmanes nacidos y criados en Estados Unidos es una amenaza que debe ser revisada antes de que sea más tarde. Como presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara -cargo al que llegó tras la victoria republicana en las pasadas elecciones legislativas-, King basará su argumentación en dos afirmaciones: que los americanos musulmanes no cooperan ni con la ley ni con el orden a la hora de denunciar actividades sospechosas y que entre el 80% y el 85% de los líderes islámicos son extremistas. “Todas las acusaciones que hace King son falsas”, aseguró ayer en rueda de prensa Nihad Awad, director ejecutivo de CAIR (Consejo de Relaciones Americano-Islámicas, en sus siglas en inglés). Para Awad, lo que el representante King está haciendo es demonizar y estigmatizar a toda una comunidad, en este caso, de siete millones de personas. “La actuación de King no es desconocida en la historia de EE UU”, explicó Shahid Butter, director del grupo jurídico Bill of Rights. Otras comunidades han sido perseguidas, desde los afroamericanos a los judíos americanos, pasando por los campos de internamiento a los que fueron confinados los japoneses tras el ataque de Pearl Harbor o los comentarios sectarios que se hicieron contra los católicos cuando John Kennedy llegó a la presidencia del país. King, que ha rechazado la solicitud de participación de 50 organizaciones de la comunidad islámica en las vistas del Congreso, aportará hoy sus propios testigos, como Zuhdi Jasser, habitual tertuliano de los medios de la ultraderecha. De ascendencia irlandesa, King no es nuevo en el terreno de la polémica con su defensa en los ochenta y noventa de la lucha armada del IRA, organización terrorista que para el político es comparable al Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela. (Fuente: El Pais.com – 10/03/2011)

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