European dis-Union: lessons of the Soviet collapse

In 1992, the world woke up to find that the Soviet Union was no longer on the map. One of world’s two superpowers had collapsed without a war, alien invasion or any other catastrophe. And it happened against all expectations. True, there was strong evidence to suggest that the Soviet system had been in irreversible decline since the 1970s, but this was anticipated to unfold over decades; nothing preordained its collapse as the climax of a “short 20th century”. In 1985, 1986 and even in 1989, the disintegration of the Soviet Union was as inconceivable to contemporary analysts as the prospect of the European Union’s disintegration is to experts today. The Soviet empire was too big to fail, too stable to collapse, had survived too much turbulence simply to implode. But what a difference a decade can make! An outcome that was perceived as unthinkable in 1985 was declared inevitable in 1995. And it is exactly this twist of fate, this leap from “unthinkable” to the “inevitable” that makes the Soviet disintegration experience a useful reference-point in current discussions on the future of the European crisis and the choices that European leaders face. After all, EU’s present crisis has powerfully demonstrated that the risk of the disintegration of the EU is much more than a rhetorical device, a toy monster used by scared politicians to enforce austerity on unhappy voters. It is not only European economies but European politics that are in turmoil. The financial crisis has sharply reduced the life-expectancy of governments, regardless of their political colour, and opened space for rise of populist and protest parties. The public mood is best described as a combination of pessimism and anger. This is reflected in most recent “future of Europe” survey, funded by the European Commission and published in April 2012. It shows that while the majority of Europeans agree that EU is a good place to live in, their confidence in the economic performance of the union and its capacity to play a major role in global politics has declined. More than six of any ten Europeans believe that the lives of today’s children will be more difficult than those of people from their own generation. Even more troubling, almost 90% of Europeans see a big gap between what the public wants and what governments do; only a third of Europeans feel that their vote counts at an EU level, and only 18% of Italians, 15% of Greeks consider their vote counts even in their own country. Against this background, how unthinkable is the EU’s disintegration? Here, Europe’s capacity to learn from the Soviet precedent could play a crucial part. For the very survival of EU may depend on its leaders’ ability to manage the same mix of political, economic and psychological factors that were in play in the process of the Soviet collapse (…..)

Link: http://www.opendemocracy.net/ivan-krastev/european-dis-union-lessons-of-soviet-collapse

Todo por la calidad del barrio

La distinción entre “nosotros” y “ellos” es de la esencia de un proceso de integración entre naciones vecinas. Más aún si optaron voluntariamente por desarrollarlo a través de alguna de las variantes de unión aduanera que tolera el sistema GATT-OMC. Que es por cierto bastante ambiguo en su definición de lo que caracteriza tal instrumento. Es una distinción que se refleja en la garantía de preferencias para el comercio de bienes que eventualmente y con el tiempo puede extenderse a servicios, mano de obra, compras gubernamentales, propiedad intelectual, inversiones, marcos regulatorios. La UE lo ha hecho. Incluso ha avanzado hacia una unión monetaria entre algunos de sus países miembros, la que está hoy en crisis. Pero como señala el Financial Times del 9 de mayo, “mercado único” europeo dista de estar completo. Quizá nunca lo esté. Los de integración no son procesos que sigan definiciones de libro de texto ni de otras experiencias históricas. Son incompletos, imperfectos, en continua adaptación a nuevas realidades. (Fuente: Félix Peña – La Nacion.com.ar – 22/05/2012)

Pero es difícil que países que se asocian toleren que uno de los miembros diluya las preferencias otorgadas entre sí a través de acuerdos con otros países. En el caso Mercosur, por ejemplo, los socios se han comprometido explícitamente a negociar juntos preferencias arancelarias con terceros países. En su libro sobre las negociaciones bilaterales de libre comercio con los Estados Unidos que intentaron llevar adelante los gobiernos uruguayos, de Jorge Batlle primero y luego de Tabaré Vázquez, Roberto Porzecanski (“No voy en tren. Uruguay y perspectivas de un TLC con Estados Unidos -2000-2010″, Montevideo 2010) cita la reacción que tuviera el entonces canciller del Brasil en una entrevista en el El País de Montevideo del 12 de enero de 2006. Dijo el embajador Celso Amorim: “Sería imposible que un socio del Mercosur negocie individualmente acuerdos comerciales, a menos que pretenda dejar el bloque, decisión sobre la cual no fuimos informados”. No fue éste el único caso en la corta historia del Mercosur. El “nosotros” y “ellos” cala hondo en las razones profundas que llevan a naciones vecinas a trabajar juntas en el desarrollo de la idea de integración. Incluye por cierto lo comercial y más aún lo económico. Pero penetra a fondo en las razones políticas y estratégicas que han conducido, tanto en Europa como en el Mercosur, a privilegiar la lógica del trabajo conjunto y cooperativo, preservando identidades y soberanías nacionales, por sobre la de fragmentación y la divergencia sistémica. No excluye conflictos. Pero implica un pacto para domesticarlos. Son razones que están presentes en el debate sobre el futuro de la UE. Lo que está en juego es saber si mantendrán esa distinción entre nosotros y ellos. Por la historia larga saben cuáles son los costos de abandonar la idea del trabajo conjunto y cuán fácil es despertar viejos fantasmas aún cuando hubieran sido enterrados hace más de cincuenta años.

Pero también se observan en los debates sobre el futuro del Mercosur. Aún cuando pueda tener razón el presidente Mujica al afirmar que “está rengo y a la miseria”, él mismo ha señalado que es preferible convivir con sus imperfecciones, tratando, por cierto, de ir superándolas en una continua metamorfosis, que confrontar la opción de su fracaso. Al más alto nivel político en los países miembros siempre se ha tenido claro que no hay “plan B” razonable. Que el fracaso de este emprendimiento conjunto o su retroceso a fórmulas que implicarían renegociar todo de nuevo, tal el caso de una zona de libre comercio, reabriría eventualmente el camino hacia un barrio de inferior calidad. Podría poner en juego todo lo que se ha avanzado en un cuarto de siglo en campos sensibles de las relaciones entre algunos de sus países miembros, tal el caso de la cuestión nuclear. De allí que no sea fácil de entender la lógica de la propuesta que según la prensa española el canciller García-Margallo intentaba llevar adelante. Concretamente era la idea de que la UE excluya a la Argentina de las negociaciones birregionales iniciadas hace más de diez años. O que eventualmente concluya un acuerdo bilateral con el Brasil. ¿Fue sólo un globo de ensayo? ¿Fue producto de un conocimiento poco profundo de la realidad sudamericana? ¿Fue no conocer la definición que el propio Amorim diera, cuando era canciller, de lo que significaba el Mercosur para el Brasil? Dijo en Davos en 2008, ante una pregunta de sus colegas de otros países: “Para nosotros el Mercosur es sinónimo de paz y estabilidad política en América del Sur”. Tanto en la UE como en el Mercosur hay algo que en general se comprende bien al más alto nivel político, pero también por la ciudadanía: con la calidad del barrio, no se juega. Es quizá la reflexión más profunda que motiva esa iniciativa del canciller de España.

Link: http://www.lanacion.com.ar/1475225-todo-por-la-calidad-del-barrio 

Connected to Compete? Not as Much as We Could Be

Trade logistics, or capacity of countries and companies to ship goods to international markets, is a key ingredient for economic competitiveness, growth, and poverty reduction. Poor logistics performance creates a deadweight loss for producers and consumers alike, and results in a net waste of resources. Improved trade logistics, on the other hand, would give a welcome boost to the economy at a time of fragile recovery from the global recession. Unfortunately, reality has not bared this out. The World Bank’s latest survey on trade logistics released today, “Connecting to Compete 2012: Trade Logistics in the Global Economy”, shows that a gap between the performance of rich and poor countries continues. And not only that, convergence trend experienced between 2007 and 2010 slowed down over the last two years as global recession and the European debt crisis shifted attention away from logistics reform. With Singapore as top performer among 155 economies included in the Logistics Performance Indicators, which are part of report, high income economies dominate top rankings. The worst logistics performers are the poorest ones. Nevertheless, there were many countries that increased their ability to ship goods, both developed and developing, like Chile, China, India, Morocco, South Africa, and Turkey. For its part as well, the U.S. managed to improve its ranking from 15th in 2010 to 9th this year. In fact, our study, based on a comprehensive world survey of international freight forwarders and express carriers, shows how logistics performance is not simply determined by level of per capita income but by the right policies, as many countries across different income groups have done better than their peers. South Africa and China, for instance, have above average performance compared to countries in the same income category level. But so have very poor ones like Benin, Malawi and Madagascar. Given the tough economic times we live in, improving trade logistics should be everybody’s business. Logistics are needed for the economy and the population to flourish, even to survive. For instance, transport and logistics directly affect the price and local availability of food. In developing countries, particularly in landlocked and poor ones, transport and logistics account for 20-60% of delivered food prices. They make up 48% of cost of U.S. corn imported by Nicaragua, and 40% of the cost of U.S. wheat imported from Honduras. So at a time of high food prices, it would be in everyone’s interest to improve trade logistics. More competitive products would also be the result of reducing the time and costs of shipping goods. The time cargo spends within ports in Sub-Saharan Africa, for instance, is more than two weeks on average, compared to under a week in large ports in Asia, Europe and Latin America, as shown in “Why Cargo Dwell Time Matters in Trade,” the latest of the Economic Premise note series. Decreasing dwell times and improving logistics as a whole, though, is easier said than done. It is not only a question of increasing investment in infrastructure, but also of undertaking a series of reforms that address the “software,” such as border agencies and the often present collusion of interests between port authorities, private operators, shippers. The benefits of taking them to task, though, far outnumber the complications. (Otaviano Canuto – Roubini Global Economics – 17/05/2012)

Link: http://www.economonitor.com/blog/2012/05/connected-to-compete-not-as-much-as-we-could-be/

La política verdadera distingue entre el bien y el mal

Acabo de leer el libro más reciente del sociólogo francés Alain Touraine, Carnets de Campagne, publicado por Editions Robert Laffont, en marzo de 2012, sobre la campaña de François Hollande, el candidato del Partido Socialista en las elecciones presidenciales de Francia. Sin entrar en el mérito de apuestas políticas del autor, es admirable la persistencia con la que Touraine viene estudiando amarguras de la sociedad contemporánea como resultado de la crisis de la ”sociedad post-industrial”. El refuta los análisis basados en una sociología de los sistemas y no, como le parece más apropiado, en una sociología de los ”sujetos históricos” y de los movimientos sociales. El libro va directo al grano: no es posible concebir la política solo como lucha entre partidos, programas e intereses opuestos, marcados por conflictos directos entre las clases. La globalización y el predominio del capital financiero-especulativo terminaron por convertir el enfrentamiento en una pugna entre el mundo del lucro (como lo designa genéricamente, con el riesgo de condenar toda forma de capitalismo) y el mundo de la defensa derechos humanos y un nuevo individualismo con responsabilidad social. Touraine ya había tratado esos temas en 2010 en su libro Después de la crisis (Après la crise), a su vez fundamentado en otra publicación, Penser autrement, de 2007. La idea central está resumida en la parte final de Después de la crisis: o nos abandonamos en manos de la crisis, esperando la catástrofe final, o creamos un nuevo tipo de vida económica y social. Para ello es necesario revivir la invocación a los derechos universales de la persona humana a la existencia, a la libertad, a la pertenencia social y cultural, también a la diversidad de identidades, que están siendo amenazados por el inhumano mundo del lucro. Es necesario contraponer los temas morales al predominio de lo económico. Hay una exigencia creciente de respeto por parte de los ciudadanos. Estos respaldan valores no como consecuencia automática de ser patrones, empleados, ricos, pobres, miembros de tal o cual organización, sino por motivos morales y culturales. Con esta perspectiva, Alain Touraine responde categóricamente que no es con los partidos como la política recuperará su legitimidad. Las instituciones están petrificadas. Sólo los movimientos sociales y de opinión, impulsados por un nuevo humanismo expresado en liderazgos respetados puede despertar la confianza perdida. Sólo así habrá una fuerza capaz de oponerse a los intereses institucionales del capitalismo financiero especulador que convirtió al lucro en motor de la vida cotidiana. De ahí, la importancia de los nuevos actores, ”sujetos sociales”, portadores de una visión del futuro que rechaza el statu quo. A partir de ahí, Alain Touraine, sociólogo experimentado, no propone una prédica ”moralista” sino nuevos rumbos para la sociedad. Estos nuevos rumbos, en Francia, no pueden consistir en el regreso a la ”social democracia”, que representó en la sociedad industrial el acceso de trabajadores a los bienes públicos; ni mucho menos en el neoliberalismo  generador del consumismo que mantiene girando el carrusel del lucro. Se trata que el mundo de los intereses ceda su lugar al mundo de los derechos y a la lucha contra autoridades que se los niegan a la población (…..)

Link: http://america.infobae.com/notas/50007-La-politica-verdadera-distingue-entre-el-bien-y-el-mal 

Viejos rockeros políticos

París sorprende. Ni en la pendiente pierde su poder de fascinación. Por segunda vez consecutiva, un presidente de la República efectúa una misma jugada, llena de significado político e incluso generacional. Ante los peores tiempos, los mejores políticos: Sarkozy se sacó de la manga a Alain Juppé, Hollande hace lo propio con Laurent Fabius, para ocupar la segunda cartera en importancia del Gobierno, detrás del primer ministro. El Quai d’Orsay, el palacio en la orilla del Sena y vecino de la Asamblea Nacional, está cargado de historia y de simbolismos sobre la proyección mundial de Francia y alberga uno de los cuerpos diplomáticos más experimentados y eficaces del mundo. De ahí que sea una apuesta mayor situar al frente a un peso pesado del partido mayoritario, aunque sea en ambos casos un auténtico adversario del presidente. Alain Juppé, de 67 años, había sido ya ministro de Exteriores y primer ministro, apoyó a Jacques Chirac en la campaña presidencial frente a Edouard Balladur, en 1995, y habría sido él mismo candidato presidencial si la mala fortuna no hubiera cargado sobre sus espaldas los pecados de financiación ilegal debidos a su líder. Chirac le llamaba “el mejor de todos nosotros”, algo que removía las entrañas del ambicioso Sarkozy, que apoyó a Balladur. Cuando la joven promesa neogaullista llegó a la presidencia, no dudó en recurrir a sus servicios, primero como ministro de Defensa y luego de Exteriores, en sustitución precipitada de Michelle Alliot-Marie, pillada en su interesada amistad con el dictador tunecino Ben Ali. Laurent Fabius, de 66 años, fue el niño mimado de François Mitterrand, que le nombró ministro del presupuesto de su primer Gobierno en 1981. Fue su segundo primer ministro de 1984 a 1986. Y era evidente en aquel entonces que le lanzaba a una carrera presidencial que luego nunca se llegó a concretar. Volvió a ser ministro de Estado con el Gobierno de Lionel Jospin. Siempre observó al joven François Hollande por encima del hombro y en los últimos tiempos con la inquina que proporciona la auténtica rivalidad. Pero el mayor enfrentamiento con quien era el secretario general del PS se produjo con motivo del referéndum sobre la Constitución europea, en el que propugnó el voto negativo, en contra de la consigna de su propio partido. Muchos atribuyen a Fabius la victoria del no y buena parte de los males que de ella se siguieron. Jugadas similares no son posibles en todos los países. Se han visto en Italia, en Israel o también en Alemania con Schäuble. Por supuesto, jamás en España, donde las quemaduras del ejercicio del gobierno se consideran definitivas e irreversibles. Ni en mitad de una crisis de caballo, que se puede llevar por delante instituciones y políticas fundamentales, alguien podría imaginar apuestas como las que París ha hecho tanto con Sarkozy como con Hollande. (Lluís Bassets – El Pais.com – 22/05/2012)

‘Super PACs’ Let Strategists Off the Leash

Intensifying flood of uncapped donations to outside political groups is transforming not just campaigns but the entire business of politics. Once seasonal affairs, campaigns from the presidential race down to House contests are becoming longer and intense, driven by deep-pocketed donors eager to see incumbents pummeled throughout the political cycle. Decisions about attack ads and negative campaigning that once weighed on candidates are now made by consultants and donors with little or no accountability to the public. And for a growing number of strategists and operatives in both parties, the very nature of what it means to work in politics has shifted. Once wedded to the careers and aims of individual candidates, they are now driven by agendas of the big donors who finance outside spending. Amid the first presidential campaign since the Supreme Court opened the door for “super PACs” and unlimited campaign spending, it is still unclear how voters will respond. But the political professionals who make a living from the billions of dollars spent each cycle on campaigns are quickly embracing the shift. “I think at the end of the day it has to do with money,” said Matt Mackowiak, Republican consultant who works with Let Freedom Ring, group set to spend $20 million on political advertising this year. “If you’re a top consultant today, you’d much rather have a presidential super PAC than a presidential campaign” In insular but fast-growing world of super PACs, other independent outfits, there are no cranky candidates, no scheduling conflicts, no bitter strategy debates with rival advisers. There are only wealthy donors and the consultants vying to oblige them. The transformation drew new attention last week with revelation that Fred Davis, a prominent Republican advertising strategist, had sought financing from conservative billionaire for a $10 million campaign linking President Obama with the fiery, race-infused sermons of the Rev. Jeremiah A. Wright Jr., Obama’s former pastor. The proposal was condemned by, among others, Mitt Romney’s presidential campaign, which has been trying to keep the focus on the economy. Davis’s plan quickly collapsed, but not before highlighting how a single donor matched with an aggressive consultant could have an almost instant impact on an election, with far greater ease than from inside a rival campaign, with its bureaucracy, constant travel, potentially cautious candidate. “You don’t have to go anywhere,” Mr. Davis said in an interview this month, before details of his proposed campaign against Obama became public. “You don’t have to get on a small prop plane to New Hampshire. You don’t have to stay at the Holiday Inn Express. You can stay home and manage everything during normal office hours” (…..)

Link: http://www.nytimes.com/2012/05/21/us/politics/super-pacs-changing-how-political-operatives-operate.html

Heist of the century: Wall Street’s role in the financial crisis

Bernard L Madoff ran the biggest Ponzi scheme in history, operating it for 30 years and causing cash losses of $19.5bn. Shortly after the scheme collapsed and Madoff confessed in 2008, evidence began to surface that for years, major banks had suspected he was a fraud. None of them reported their suspicions to the authorities, and several banks decided to make money from him without, of course, risking any of their own funds. Theories about his fraud varied. Some thought he might have access to insider information. But quite a few thought he was running a Ponzi scheme. Goldman Sachs executives paid a visit to Madoff to see if they should recommend him to clients. A partner later recalled: “Madoff refused to let them do any due diligence on the funds and when asked about the firm’s investment strategy they couldn’t understand it. Goldman not only blacklisted Madoff in the asset management division but banned its brokerage from trading with firm too”. UBS headquarters forbade investing any bank or client money in Madoff accounts, but created or worked with several Madoff feeder funds. A memo to one of these in 2005 contained the following, in large boldface type: “Not to do: ever enter into a direct contact with Bernard Madoff !!!” JPMorgan Chase had more evidence, because it served as Madoff’s primary banker for more than 20 years. The lawsuit filed by the Madoff bankruptcy trustee against JPMorgan Chase makes astonishing reading. More than a dozen senior JPMorgan Chase bankers discussed a long list of suspicions. The Securities and Exchanges Commission has been deservedly criticised for not following up on years of complaints about Madoff, many of which came from a Boston investigator, Harry Markopolos, whom they treated as a crank. But suppose a senior executive at Goldman Sachs, UBS or JPMorgan Chase had called the SEC and said: “You really need to take a close look at Madoff. He must be working a scam”. But not a single bank that had suspicions about Madoff made such a call. Instead, they assumed he was probably a crook, but either just left him alone or were happy to make money from him. It is no exaggeration to say that since 1980s, much of the global financial sector has become criminalised, creating an industry culture that tolerates or even encourages systematic fraud. Behaviour that caused mortgage bubble and financial crisis of 2008 was a natural outcome and continuation of this pattern, rather than some kind of economic accident. This behaviour is criminal. We are talking about deliberate concealment of financial transactions that aided terrorism, nuclear weapons proliferation and large-scale tax evasion; assisting in major financial frauds and in concealment of criminal assets; committing frauds that substantially worsened worst financial bubbles and crises since the Depression. And yet none of this conduct has been punished in any significant way (…..)

Link: http://www.guardian.co.uk/business/2012/may/20/wall-street-role-financial-crisis

Contra la cultura del dinero

“Dios mío, ¡¡qué saltos me haces dar!!”, eso dijo la rana a su Creador. Según Chesterton, la pobre estaba tan maravillada con esa facultad de su cuerpo que no podía dejar de celebrar cada brinco que daba. Para el escritor inglés que en cuentos maravillosos haya manzanas de oro, ríos de miel, pájaros que hablan, árboles que cantan, solo es expresión del asombro que experimentan los niños al contemplar el mundo por primera vez. Su asombro ante la manzana que cuelga pletórica y olorosa de una rama, ante el arroyo que corre tembloroso a sus pies, ante el pájaro que inesperadamente se posa a su lado como si viniera a decirle algo. Ese mundo de oro y joyas preciosas, príncipes y princesas, de objetos mágicos y bodas perfectas tiene que ver con deseo de transfiguración que anida en el corazón humano. Navigare necesse est vivere non necess, solía decir de Isak Dinesen. No basta con vivir, queremos que nuestra vida tenga sentido, se transforme en algo valioso, una historia que merezca la pena contar a los demás. Lo maravilloso nos hace hablar. Tiene que ver con el principio erótico. Nos dice que no estamos solos, que la vida es una corriente inmensa que compartimos no solo con los otros individuos de nuestra especie, sino con los animales y los bosques, con las dunas de los desiertos y los cielos salpicados de estrellas. Nuestro mundo ha dado la espalda a lo maravilloso y solo el dinero parece tener en él poder para dar valor a las cosas. Estos días el Gobierno ha anunciado una amnistía a los defraudadores. Por ella, no solo se les va a permitir sacar a la luz el dinero que ocultan, sino que se les premiará permitiendo que paguen por él un porcentaje muy inferior al que les corresponde. Es una medida excepcional, nos dicen, ya que el Estado necesita dinero. No importa saber de dónde viene el dinero, ni por qué lo han tenido escondido, se comportan como si este tuviera el poder de bendecir a los que lo tienen liberándoles de la culpa y la responsabilidad. Y no son solo algunos políticos y tecnócratas los que piensan así. La sociedad entera vive entregada al gran dios del dinero. Pueblos perdidos compiten entre ellos porque se ponga en sus verdes prados cementerios nucleares, hortelanos venden sus tierras para construir bloques de viviendas que arruinarán la belleza de la costa, o comunidades como Madrid y Cataluña compiten por acoger en su territorio, emporio de casinos, privilegios fiscales, prostitución y profunda vulgaridad, y todo ello para conseguir que el dinero fluya a sus cuentas bancarias. No deja de hablarse del déficit, de la deuda, de las altas operaciones financieras, pero se evita hacerlo del sufrimiento de los que no tienen nada, de la pobreza creciente de jóvenes y ancianos, del envilecimiento del mundo. Tampoco se habla de la pérdida de esa capacidad de los hombres antiguos de transformar en relatos los mínimos acontecimientos de sus vidas. Es la maldición del dinero, que petrifica cuanto toca, como bien se explica en la historia del rey Midas. El relato abre el mundo, el dinero lo cosifica. Y lo maravilloso es vivir en un mundo sin cosas (…..)

Link: http://elpais.com/elpais/2012/05/10/opinion/1336665849_687851.html

Asia as Global Leader – Not So Fast

As the European economy teeters on the verge of a second recession and the US recovery wobbles, Asia is brimming with optimism. For Asian triumphalists attending recent conference in Thailand, “Reading Signposts of a Changing Landscape”, the signs are big, clear and point to happy future. I’m less sure. Wording on many signposts is confused, with many pointing towards dead-ends or quicksand. In the rush of exuberant expectations Asia’s time has come, continent could fall victim to what’s behind many failures in history of the world, simple hubris. Rise of Asia is not predetermined, just as dominance of Western civilization for the past few hundred years was not preordained. The rise of European imperialism and then American hegemony was not simply due to economic power backed by military might. It was underpinned by innovative, even revolutionary thinking, about primacy of the rule of law; separation of church and state; the commitment to an empirical, scientific worldview; and all the institutions that brought about the modern state built on liberal democracy and market capitalism. Much of the intellectual vigor propelling the West to supremacy is now spent. In its place is frustration that the old order is not working, with no vision as to what the new order should be. So could Asia rise to the occasion and, in intellectual vacuum, offer new solutions to bankrupt thinking? Is the continent capable of creative destruction of taboos and restrictive mindsets hobbling it during past centuries? Is Asia’s economic growth matched by equally vigorous intellectual innovation? Regional landscape offers clues. India, has managed, despite numerous challenges, to remain the world’s largest practicing democracy. But continuing clash and contradictions between tradition-modernity renders Indian political and social relations almost dysfunctional. While Indian pride in its scientific, artistic and business achievements is justified, continuing inability to lift millions of people out of abject poverty remains a sobering and hopefully not insurmountable challenge. China, the other great and ancient civilization of Asia, is today to become second most powerful economy in the world. Its government has, unlike India, lifted teeming masses from abject poverty. Private capitalism thrives alongside the more dominant state capitalism. But the absence of a dynamic civil society, unlike in India, its opaque political structure, as so glaringly revealed by Bo Xilai scandal, is possibly unsustainable. India suffers from a lack of political consensus; China has too much of it. India has a surfeit of democracy and a deficit of economic equality; China has eradicated poverty, but suppressed democracy. Indian thought leaders realize that democracy has not reduced inequality or improved lives for most Indians. Chinese intellectuals recognize that the current systemic problems of political governance, glossed over by rapid economic growth, are unsustainable and brittle. But neither knows how to move forward beyond recognition of the need for drastic reform. Intellectual innovation and political power are not integrated (…..)

Link: http://yaleglobal.yale.edu/content/asia-global-leader-not-so-fast

Amanecer de los extremistas

Soy, supongamos, un ideólogo de la extrema derecha. No un lobo solitario, como aquel noruego asesino, sino alguien con el objetivo de generar un movimiento de masas capaz de cambiar radicalmente el panorama político y económico europeo. Veo cómo se desmorona el viejo continente y me convenzo de que mi momento se aproxima, la historia me acompaña, el mañana me pertenece. La gente vive en la incertidumbre y la indignidad, se siente humillada ante la incapacidad de conseguir trabajo o, si aún lo tiene, perderlo. Busca a quien culpar de sus penas y, más allá de su justa rabia, quiere soluciones; quiere claridad y yo la tengo. Sé quiénes son los culpables: las élites políticas y financieras, los inmigrantes que nos chupan la sangre y contaminan nuestras culturas. Y sé también cual es la solución: salir de la Unión Europea, abandonar el euro, expulsar a los extranjeros, recuperar el orgullo y montar, todos juntos y sin lugar para las desviaciones, un proyecto auténticamente nacional. Pero hay un problema. Aunque no pongo límites a mis ideas poseo la humildad y la inteligencia de reconocer que tengo mis limitaciones personales, de entender que no soy el indicado para comunicar el mensaje al pueblo. Soy bajito, tengo un bigote finito y pequeño, pelo lacio y grasiento. Me visto mal. Y aunque sé que estas carencias no obstruyeron el camino triunfal del líder más rompedor del siglo XX, mi debilidad es que no soy un personaje carismático, no tengo el don de encandilar al público con mis palabras, empatizar con su dolor. Soy, por naturaleza, pensador, guía, un asesor. Lo que necesito y lo que estoy buscando, con incansable energía e ilusión, es un líder, un populista capaz de movilizar a las masas, de transmitir mis verdades a la multitud a través no del razonamiento sino del corazón. Dame ese líder y muevo al mundo. Así piensa, así conspira, nuestro neonazi imaginario. ¿Quién va a decir con seguridad que no existe semejante personaje en el mundo real, en un fétido rincón de alguna ciudad europea, o que su mensaje no encuentre eco en un sector importante de la población? Ya estamos viendo la creciente radicalización de Europa en estos tiempos de cólera. En Grecia, que casi ha tocado fondo pero no deja de ofrecer visión plausible de lo que podrían esperar otros países europeos, el partido político Amanecer Dorado cosechó 7% del voto en las elecciones generales de principios de mes, 30 veces más que en las elecciones 2009. Sus correligionarios, que se visten de negro y exhiben una insignia no muy distinta a la esvástica nazi, hablan de “sangre y honor”, de venganza contra “los traidores de la patria”, de rebelión contra “la esclavitud” impuesta por los “usureros” de la UE y del FMI. “Grecia,” claman sus dirigentes, “solo es el comienzo”. Lo cierto es que a los de Amanecer Dorado no les faltan camaradas en el resto del continente. El Frente Nacional de Marine le Pen consiguió el doble de votos que en 2007 en la primera vuelta de las elecciones francesas a finales de abril. Sigue lejos del poder pero ha empujado a la derecha el debate nacional sobre la inmigración y ha conducido a los partidos dominantes hacia un discurso más nacionalista y anti europeo (…..)

Link: http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337095765_617900.html

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